06 agosto 2026

¿LA PRIMERA EXPOSICIÓN DE MAXIMOFILIA EN ESPAÑA, REALIZADA EN BALEARES?

 

DON VICENTE MÁS, Y LA MAXIMOFILIA EN BALEARES

Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico

 (Artículo publicado en la revista de maximofilia "Apuntes de Maximofilia" - ASEMA - nº 71, Junio 2026)

La filatelia, sea cual sea la rama de esta que elijamos, siempre estará repleta de personajes que aportaron en su momento, su pequeño grano de arena para que hoy sea esa ciencia cultivada alrededor del mundo. Todos y cada uno de esos nombres y apellidos, han contribuido a lo que es hoy en la actualidad la filatelia, pero no siempre se les ha tenido en cuenta, o se les ha dado la importancia que merecen.

Extracto de la noticia 
publicada en el periódico 
"Baleares" de fecha 23.08.1957.

Y la Maximofilia, como parte importante de la filatelia, también está repleta de esas “estrellas” que con su contribución y aporte, la han configurado como una las clases de filatelia a tener en cuenta. A lo largo de los años, el coleccionismo de tarjetas máximas en España, ha ido forjando a coleccionistas que con su dedicación y empeño, han logrado que actualmente sigamos disfrutando de este coleccionismo. Son muchos los nombres y apellidos a la que la maximofilia española estará siempre en deuda o agradecimiento. No es necesario ponernos a nombrarlos ahora, pero si cabe que, llegado el momento, nos pongamos a trabajar en darlos a conocer, uno a uno, para inmortalizarlos como se merecen, y situarlos en el “Olimpo” del filatelismo mundial.

Pero hoy toca hablar de uno de esos maximofilistas del que poco se ha escrito en los circulos más filatélico, y que en su momento situó a las Baleares en el mapa maximofilistico español. Me refiero a D. Vicente Más Coll, coleccionista que destacó allá por los años 50 y 60 del siglo XX, y que centraría su coleccionismo principalmente en las tarjetas máximas. Pero hablar de él nos va a costar sangre, sudor y lágrimas, dado que no hay referencias escritas para ello. Y por ello, será necesario acudir a las hemerotecas de la época, que son una de las fuentes más seguras a la hora de conocer el pasado, como si lo estuvieramos viviendo en el presente.

Sobre conmemorativo con el matasellos alusivo a la III Exposición Filatélica de Soller (23 al 27 de agosto de 1957).

En la mitad del siglo pasado, en cualquier rincón de España brotaba filatelia a raudales; había una frenética actividad filatélica – especialmente asociativa -, con un sinfín de actividades por todas partes. Fruto de esa actividad bollante, son los muchos filatelistas que hemos ido conociendo, y esos trabajos en forma de colección de aportaron al coleccionismo de sellos, mostrando sus tesoros en numerosas exposiciones, tanto nacionales como internacionales. Y toda esa expectación filatélica existente, la reflejó a la perfección la prensa del momento – hoy dificilmente la prensa se ocupa de la filatelia y los filatelistas -.

D. Vicente Más Coll no fue un simple maximofilista español, sino que cultivó aquella filatelia acorde a sus tiempos. La primera referencia en la prensa que se conoce de él, nos la trae el semanario “Soller” en su edición del sábado 21 de agosto de 1948, en un artículo/entrevista para hablar de la inminente exposición filatélica celebrada en Soller (Baleares) – seria inaugurada el dái 22 de agosto de 1948 -, titulada “Al habla con un Duo de Filatélicos”, y donde los entrevistados ya hacen referencia a la magnífica colección y material que posee el Sr. Más. En esta referencia en prensa, se dice que posee una colección titulada “La vuelta al Mundo a través de la Filatelia”, y “…es poseedor de su famoso sobre de la Isla de Toga, la isla del bote de lata…”, carta dirigida a él mismo en un territorio de ultramar en el que el correo no llegaba, y debía ser transportado hasta alta mar donde se depositaba para que la recogiera el primer buque que pasase por la zona.

La prensa de al época se ocupó largo y tendido de hablar de la figura de D.Vicente Más.Periódico "Baleares". Edición del 16.02.1964.

De esta exposición filatélica sollerense del año 1848, cabría destacar que hubo una sección de tarjetas máximas, lo cual la hace más interesante todavía, y de ello da cuenta el Semanario Soller -25.08.1951- al hablar de la misma, indicando que “…la sección de maximafilia, o sea el conjunto de Tarjetas máximum que figuró en la exposición ha merecido, de una manera especial, la atención de las revistas filatélicas internacionales…” Prosigue esta cronica dando el detalle de que “…los americanos, que hasta hace poco no adoptaron esta nueva ciencia de coleccionar el sello – en referencia a las tarjetas máximas – se han interesado particularmente por nuestra exposición…”. ¿Estamos ante un pionero de la maximofilia española? Seguramente si, y no lo hemos tenido en cuenta.

Esta noticia refleja además que quién se interesó por la exposición y la maximofilia, fue concretamente la revista “MACSA” de Nueva York, que sacaría en portada la Sección de Maximofilia de la exposición de Soller, junto a un artículo en su interior con la fotografía del Sr. Más. Parte de este texto, resulta del todo interesante trascribirlo para denotar la importancia e interés que despertó esta exposición para la filatelia internacional. Así leemos sobre el Sr. Más que “…D. Vicente Más expuso en Soller, isla de Mallorca, no lejos de la costa española, una serie de cuadros de Tarjetas Maximum (…) la selección de Tarjetas Maximum expuesta por el Sr. Más llamó en extremo la atención, no tan solo la prensa isleña sino también de la prensa filatélica en general…”. Sobran las palabras para entender que fue algo pionero e importante para la historia de la maximofilia española.

Periódico "Baleares". Edición 27.10.1968

A través de esta noticia en la prensa neoyorkina, sabemos que aquellos cuadros de nuestro protagonista, estaban compuestos por tarjetas máximas de: paisajes de Andorra, Descubrimiento de América, Reyes y Jefes de Estado, e incluso escenas del Quijote.

En el año 1949 participará en la I Exposición Balear de Divulgación Filatélica – me gusta el título que le pusieron a esta exposición -, y lo haría con algunas colecciones, mencionando la prensa – Semanario Soller. 18.06.1849-, que mostró al público su colección de “Maximafilia” – así se solía denominar por entonces, en algunos medios -. Hay que tener en cuenta que en aquellas exposiciones, más que colecciones como las podamos conocer hoy en día, lo que se presentan eran láminas confeccionadas para la ocasión y que se exponian en una especie de “cuadros” a la vista de los asistentes.

Soller sin duda sería el centro neurálgico de la maximofilia en Baleares, y todo ello gracias a las diferentes aportaciones que sobre esta rama de la filatelia hizo D. Vicente Más. La 3ª Exposición Filatélica que se organizó en esta ciudad mallorquina y que tuvo lugar en agosto de 1957, fue integramente con colecciones de tarjetas máximas. Al menos así lo refleja el periódico “Baleares” en su edición del 23 de agosto de ese mismo año, anunciando la inauguración de la misma, matizando además que “…estará dedicada intregamente a la maximafilia, siendo la primera vez que se organiza en España algo semejante…”. ¿Será así tal cual? Si es asi, el año que viene se cumplirán 70 años de la primera exposición filatélica de tarjetas máximas en España. ¡Qué no se nos olvide!

En esta III Exposición Filatélica de Soller toca detenerse un poco para dar cuenta de lo acontecido - que para la maximofilia española debería ser motivo de estudio -. De nuevo el periódico “Baleares”, en su edición del 27 de agosto de 1957, nos describe como transcurrió la exposición. Entre los días 23 al 27 de agosto, Soller se disponía a celebrar la que sería su 3ª Exposición Filatélica, en la Sala Biblioteca de la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorro. Esta, al igual que la anterior, contaría con su correspondiente matasellos conmemorativo, y fue inaugurada por el propio Alcalde de Soller, D. Jaime Colom, que en sus palabras inaugurales, alabó el trabajo y la pasión mostrada por el Sr. Más, para con Soller y la filatelia, al que denominaria como “…alma  de esas exposiciones…”.

Entre los asistentes al acto inaugural, se contó con la asistencia de un representante del Ministerio de Información y Turismo, Sr. Primitivo Sánchez, el responsable de la sección filatélica del diario “Solidaridad Nacional, Sr. Juan Bonet, y como invitado especial nada más y nada menos que el Sr. Alexandre Slonimski, Presidente de los “Maximaphiles Algeriens”, lo que nos vienes a demostrar que realmente fue esta 3ª exposición en Soller, todo un referente para la maximofilia española.

Imagen retrospectiva de Soller (Baleares)

D. Vicente Más Coll nació en Soller (Baleares) en el año 1888 – dato no constatado -. Según el mismo contaba, la afición a la filatelia le vino a muy corta edad, con tan solo 12 años, aunque la maximofilia con toda seguridad la conocería en Francia, donde de bien jóven se trasladaría para llevar a cabo su profesión como importador-exportador de frutas. En Marsella, ciudad donde residió, fue miembro de las 4 sociedades filatélicas que por entonces existían, y esa maximofilia que conocí de primera mano, la quiso trasmitir a su tierra natal. Afirmaría que su colección, no solo de tarjetas máximas, alcanzaba los 38 álbumes con cerca de 80 países completos, especialmente Gran Bretaña y sus colonias. Fallecería el 18 de noviembre de 1968, dejando un legado perdurable en el tiempo, y que es de justicia que su persona forme parte de la historia viva de esta ciencia llamada “Filatelia” y de su vértice, la “Maximofilia”.

04 agosto 2026

2 COLECCIONES BENISSERAS EN LA EXPOSICIÓN JUVENIL DE ARGENTINA, JUVENEX 2026

 

LA FILATELIA BENISSERA EN ARGENTINA

Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico

 

Si la filatelia conoce fronteras, se lo deberíamos de preguntar a los de Benissa. Ese colectivo de aficionados al coleccionismo de sellos, llevan décadas cruzando fronteras para mostrar el buen hacer con sus juveniles, y recientemente el viaje emprendido por 2 de sus colecciones, les ha llevado a tierras argentinas, concretamente a la ciudad de Navarro, en la provincia de Buenos Aires, donde ha tenido lugar la exposición filatélica juvenil JUVENEX 2026.

Esta peculiar exposición, semi-presencial, ya que pudo contemplarse “in-situ” e incluso de forma virtual, tuvo lugar entre los días 20 al 25 de julio, organizada por el Centro Filatélico Lomas de Zamora, contando con el apoyo tanto de la Comisión de Filatelia Juvenil de la Federación Argentina de Entidades Filatélicas (FAEF), y la propia Federación Interamericana de Filatelia (FIAF), con un total de cerca de 70 colecciones participantes, procedentes de paises como, la anfitriona Argentina, Guatemala, Perú, Brasil, y España (miembro de la FIAF), todas ellas colecciones juveniles, con edades comprendidas entre los 10 y los 21 años (clases de competición).

La filatelia española, acudió a esta importante cita filatélica internacional, con un total de 10 colecciones, 2 de las cuales procedentes del grupo de filatelistas jóvenes con que cuenta la Agrupación Filatélica y Numismática de Benissa. En concreto las colecciones presentadas a concurso por parte de Benissa son: “El Caballero Legendario” y “Isabel I, reina de las Españas”, colecciones pertenecientes a los hermanos Xavi y David Esplugues Fornés, respectivamente.

Tanto Xavi con su colección sobre El Cid,  como David con la suya sobre la Reina Isabel La Catóilica, participaban en el grupo “A”, jóvenes coleccionistas de hasta 15 años de edad, y ambas colecciones con un excepcional resultado valorado por un jurado cualificado para la ocasión. Por su parte El Legendario caballero, obtuvo 75 puntos (de 100) y su correspondiente Medalla Vermeill, siendole otorgado a criterio del jurado calificador, un Premio Espacial, por la calidad de la colección y su proyecto de cara al futuro.

En lo que respecta a la otra colección benissera participante en Argentina, el jurado le otorgó a la colección Isabel I, Reina de las Españas, la puntuación de 68 puntos y Medalla de Plata.

Hay que destacar que los 75 puntos conseguidos por el benissero Xavi Esplugues, es la 2ª mejor puntuación conseguida por las colecciones españolas participantes en JUVENEX 2026, lo que augura un futuro muy brillante a esta colección que auna filatelia e historia, y que lleva ya algunos años trabajándose para poder posicionarla en pocos años, en la mejor colección filatélica juvenil de España.

 

01 agosto 2026

MATERIAL FILATÉLICO "LIMITE" EN LAS COLECCIONES FILATÉLICAS: MISIVAS Y PANFLETOS EN TIEMPOS DE GUERRA

 

Apuntes Filatélicos

CUANDO DEL CIELO CAYÓ PAN EN MADRID

Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico

 

A veces nos puede crear cierta duda el saber que podemos considerar como “correo” y que no se debe considerar como tal, y por consiguiente no considerarlo apto para una colección filatélica. Los más puritanos nos responderían que, sin duda alguna, lo único válido para tratarlo como “correspondencia” es aquello que ha circulado por el correo, una afirmación algo ambigua cuando sabemos que en ciertos momentos de la historia, hay cartas, mensajes o escritos, que han sido transportados “fuera de valija”. Los menos puritanos vamos siempre un paso por delante, y siempre vamos a considerarcomo “correo” cualquier medio que hubiera servido para trasmitir algún mensaje o información – evidentemente con las excepciones de la telefonía y actualmente las nuevas tecnologías -.

La contienda bélica que vivió España entre los años 1936 y 1939, son un claro ejemplo de esta circunstancia especial en la que nos vamos a encontrar trasmisión de información y comunicación de una forma a veces poco análoga ó en circunstancias muy especiales. El hecho ya conocido de que España quedase dividida en 2 partes a medida que avanzaba la contienda, ya nos situa en un escenario donde los habitantes de un lado del conflicto, dificilmente se iban a poder poner en contacto, postalmente hablando, con los de la otra parte.

Y toda contienda bélica genera siempre, desde el punto de vista postal, una cantidad significante de documentos, a cual más interesante. España fue triste testigo de ello con su triste e injusta “Guerra Civil”, convirtiendo este episodio de la historia de España, en una fuente para los expertos filatelistas que han ido desgranando punto a punto la historia del correo durante los años 1936-1939, en ambos bandos ó zonas.

Y de toda esta documentación generada, existe un peculiar capitulo que no deja de ser cuanto menos curioso, a la vez que ciertamente es algo desconocido incluso para los filatelistas menos especializados. Tras el inicio de la Guerra Civil en España, aquel 18 de julio de 1936, la ciudad de Madrid resistiría el embesite de las tropas franquistas, y desde el otoño de aquel mismo año sufrieron el asedio durante casi 2 años, lo que mermó mucho la calidad de vida que los madrileños tenían. El hambre ante la falta de recursos, empezaba a hacer mella entre la población, lo que dio lugar a una de las escenas más singulares de la Guerra Civil: el bombardeo de la ciudad de Madrid por parte de las tropas de Franco, sustituyendo las bombas por Pan Blanco.

Era octubre del año 1938, y los madrileños se vieron sorprendidos por una lluvia de pequeñas bolsitas con un pan blanco en su interior. Supongo que vivirían la escena entre estupefactos y extrañados. De este curioso bombardeo, en su día habló en Calpe el Académico de la RAHFeHp, D. José M. Grandela Durán, experto en Astrofilatelia y gran conocedor de este tema que le llevaría a publicar su libro “Balas de Papel. Anecdotario de Propaganda subversiva en la Guerra Civil Española” (Salvat 2002). Y es aquí donde viene la parte que al filatelista le puede llegar a interesar. Estos bombardeos “sin bombas”, desde el punto de vista filatélico y atendiendo a esas pequeñas bolsas que contenían el pan entregado a la ciudadania de Madrid, son considerado como material interesante para según que colección de historia postal se trate. Eso sí, siempre como material límite, y muy específico para utilizar no en cualquier colección.

Si consideramos que cualquier mensaje que reciba la población, por el medio que sea, y dado que aquellas bolsitas llevaban un mensaje escrito para convencer a los madrileños que la solución a su problema y sufrimiento estaba en manos de Franco, se ha considerado este como material postal, siempre cogiendolo con lupa y pinzas.

El mensaje que recibieron los madrileños aquel 3-4 octubre de 1938 en las miles de bolsas que lanzaron sobre la capital de España los 30 aviones que se dispusieron para bombardear Madrid, decía así: “…No nos importa lo que penséis, nos basta saber que sufrís y sois españoles. En la España Nacional, «Una, Grande y Libre», no hay un hogar sin lumbre ni una familia sin pan. Mientras vuestros jefes exportan las cosechas y malgastan el oro en propagandas calumniosas o en comprar armas con que prolongar vuestra agonía, la España Nacional siente la angustia que padecéis, os envía esta muestra de su recuerdo, para los niños, las mujeres y los enfermos". Un mensaje que bien hubiera podido llegar por el correo convencional, pero en tiempo de guerra, eso es casi inviable e imposible. Madrid sitiado, tan solo tenía una opción para que la población recibiera estas proclamas que los expertos denominan como “guerra de mensajes subversivos”.

La entrega de estas misivas a los madrileños, obtuvo rápidamente una contundente respuesta de las autoridades republicanas de la capital. Así sabemos que tanto el alcalde de Madrid por entonces, como las autoridades militares de la ciudad, advirtieron a la ciudadanía que no debían consumir aquel pan caido del cielo, por poder causar trastornos digestivos, ó incluso con sospechas de poder estar envenedado, y ser una trampa maliciosa del bando nacionalista.

Durante todo el conflicto bélico español, y en tantas otras guerras acaecidas, el reparto de “octavillas” con mensajes de una u otra forma, ha sido una práctica habitual. Esta forma de comunicación, tal vez no postal, pero si interesante para el filatelista especializado en esta rama de la historia postal, ha generado una serie de material que hoy podemos ver más allá de archivos y museos, en colecciones filatélicas sobre la guerra civil.

La filatelia como tal, es toda una ciencia que además de contar con el sello como parte intrínseca de la colección, también se nutre de una serie de materiales y documentos que el filatelista ha de tener siempre muy en cuenta a la hora de realizar sus busquedas. Aquel pan caido del cielo, que seguramente sirvió de alivio al hambre que sufrieron los madrileños, hoy podemos ver su envoltura en colecciones filatélicas de alto nivel.