03 julio 2022

LOS ORIGENES DEL PRIMER SELLO DEL MUNDO. UNA DE LAS MUCHAS LEYENDA QUE TIENE.

 

UNA NUEVA VERSIÓN DEL NACIMIENTO DEL SELLO POSTAL 

(Artículo publicado en la Revista El Eco Filatélico y Numismático de Julio-agosto 2022)

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico
©Ifac Filatélico

 

Todos hemos crecido, filatélicamente hablando, con la historia del nacimiento del primer sello del mundo, historia que suele ser la primera que se les cuenta a quienes asisten por primera vez a un taller de filatelia con el objetivo de convertirse, en un futuro, en grandes filatelistas. Una historia a caballo entre la realidad y la leyenda, que tiene tantas versiones que es difícil de afirmar cual podría ser la verdadera, y que ese punto de romanticismo al escucharla tal vez sea lo que le otorga el encanto que envuelve a quienes practicamos esta afición al estudio y coleccionismo de sellos.

De todas las versiones que del nacimiento del sello se suelen contar o publicar, la más extendida nos dice que (en forma resumida), un buen día un británico con una mente muy prodigiosa, contempló una escena en una posada en la Inglaterra más rural, en la que el cartero quiso entregar una carta, misiva o envuelta a la posadera, la cual como había que pagar por recibirla, rechazo la entrega y el cartero tuvo que proseguir viaje sin haber realizado su cometido. La situación, entre la tristeza de que la posadera no recibiese noticias de sus familiares y el hecho de que el gobierno inglés hubiese malgastado tiempo y dinero en un servicio que no daba resultado, hizo que Rowland Hill, así se llamaba quién contempló la escena, idease un sistema de previo pago con la implantación para ello de un pequeño papel ilustrado como retribución de ese servicio postal.  

Tarjeta postal con la fotografía de Sir Rowland Hill y su firma manuscrita

Las malas lenguas, o buenas según se mire, dicen que ni fue así, ni tan siquiera la escena la vivió quién con el tiempo se convertiría en el “Padre” del sello postal y nombrado por ello Sir Rowland Hill. Pero eso lo veremos más adelante, puesto que ahora aparece una nueva versión de esta historia, similar en su escenario pero contada por la prensa valenciana de la época, donde parece se le da un nuevo toque más romántico si cabe, que no por ello lo hace más creíble, añadiéndole más fascinación al nacimiento de nuestra materia prima por la que nos hicimos filatelistas: el sello postal.

El diario republicano valenciano “EL Pueblo” (1), en su edición de fecha 12 de noviembre de 1894, lleva insertado un artículo titulado “La Invención de Sellos de Correos” (sic), del que no sabemos quién lo firma al no haber rúbrica ni autor, que nos habla del personaje, Sir Rowland Hill, y la situación en la que se encontró que le inspiró para idear el sello de correos, pero en un contexto y un desarrollo nunca antes leído u oído, al menos para quien suscribe estas líneas.

El rotativo valenciano nos dice que (sic):

Un día en que el inglés Sir Rouland Hill se encontraba cazando, se dislocó un pie al perseguir una pieza por un terreno escabroso.

Acercóse trabajosamente a una cabaña que veía a corta distancia y en ella encontró únicamente a una niña de 12 años que le facilitó agua, sal, vinagre y una venda, y con esto se hizo la primera cura. Después de terminada sacó del bolsillo un pequeño libro y se puso a leer.

De entrada encontramos ya un primer escenario cambiado. Ya no es una posada sino una casa de la Inglaterra rural, y ya no es una posadera sino una niña de 12 años de edad. El detalle de que Sir Rowland Hill fuese cazador, es un dato que ni sus más intrépidos biógrafos habían nunca antes incluido ¿Dé donde sacaría pues, el redactor, tan significante detalle? Prosigamos pues.

Estatua de Sir Rowland Hill en Kidderminster Worcestershire (Inglaterra)

La llegada del cartero a la cabaña estaba a punto de suceder. Tal vez tuvo ese presentimiento y, malherido y seguramente todavía dolorido, Sir Rowland Hill, libro en mano se dispuso a leer un rato…Y el cartero llegó:

Al poco tiempo llegó a la cabaña el cartero rural y presentó a la niña una carta que traía el sobre para su padre, pidiéndole dos chelines.

Embebido Hill con su lectura, no se fijo en el cartero ni oyó la conversación que tuvo con la niña, pero levantando la vista del libro vio que se alejaba con la carta en la mano.

En esta ocasión, la situación se repite. Hay similitud con las otras versiones. El cartero no entrega la carta porque la destinataria, en este caso una niña de corta edad, la rechaza por el elevado precio. La historia narrada desde Valencia por la prensa de la época, prosigue y cuenta como Hill, interfiere para exigirle a la niña que corra en busca del cartero, para que la misiva no sea devuelta, haciéndose cargo el mismo de los dos chelines que el destinatario debía pagar por el servicio postal. La niña accedió a la petición y regresó a la cabaña con la carta en la mano. Y esperaron al regreso de la familia.

“The Penny Black”, motivo de historias y leyendas para encontrar su invención

Con la siguiente parte del relato, el lector se adentra en la lectura tal vez más apasionante, la que convierte la historia en ficción imaginable, y la que convierte al sello en un resultado épico y justificado. La historia prosigue y nos cuenta de la llegada de la familia a la casa:

Cuando la familia regresó a la cabaña, después de terminados los trabajos, se abrió el sobre, y se vio que contenía una orden de pago de 400 libras esterlinas que enviaba el hermano, quién se había hecho inmensamente rico en la India…

Aquí sí que encontramos una gran diferencia con las versiones más clásicas de cómo había surgido la idea de un sello postal para franquear la correspondencia. En las más estandarizadas se dice que la carta estaba vacía porque existía un pacto entre la familia en la que el remitente o remitentes, escribían la dirección, con diferentes letras para que supieran que todos estaban bien con el simple hecho de ojear la carta al recibirla. En esta ocasión, la versión es totalmente distinta. Aquí la carta estaba llena y bien llena. Un dinero que de no haber sido por la intervención de Sir Rowland Hill, no hubiera podido disfrutar la familia. Y eso, según el relato, le dejó pensativo a Hill.

Entre las reflexiones que afirma el periódico valenciano tuvo Sir Hill ante lo sucedido, está el pensar en lo “…monstruoso (sic) del precio del correo y la forma de cobrarlo…”, lo que le llevó a idear un sistema, el que todos ya conocemos.

Escena de un cartero que se dispone a entregar una carta. Inglaterra Siglo XIX

El artículo prosigue unas líneas más, en la que ya cita que esta historia dio lugar a la invención del sello postal, historia que justifica los hechos según criterio de quién redacta el artículo, “…la escena de la cabaña han valido al mundo la utilísima invención de los sellos de correos…”, y que al mundo de la filatelia le da esta nueva versión de algo que seguimos sin saber si fue real o leyenda.

Carta circulada con el Primer Sello del Mundo

Al parecer ni tan siquiera Rowland Hill fue el verdadero protagonista de la escena, al menos la de la posada que todos conocemos (2). A pesar de que Hill en sus memorias llegase a desmentir los hechos, El Gran Dictionarie Universal du Siècle XIX (3) de Pierre Larousse, en el año 1874, continuaba publicándola como válida. La historia sitúa a otro personaje en esta “leyenda”, afirmándose que fue el escritor Samuel Coleridge quién lo publicó en primera persona en su obra “Cartas, conversaciones y recuerdos”. Pero este detalle tampoco nos convence mucho puesto que Coleridge falleció el 25 de julio de 1834, y el sello no saldría hasta casi 6 años después. Salvo que viviese y observase la situación en sus últimos días de vida, los números no cuadran. Además, existe documentalmente la polémica sobre la paternidad del sello postal, que reclamó para él otro británico, Sir James Chalmer quién se afirma mandó en 1837, sendas cartas en las que presentaba el proyecto de los sellos adhesivos para la reforma psotal.

Lo que sí parece constatado es el hecho de que en la Inglaterra victoriana, se las ingeniasen para hacer llegar la correspondencia a coste cero. El propio Rowland Hill parece era practicante de estos métodos en los que se defraudaba al gobierno inglés. Por entonces, Hill sabía que la prensa que era remitida por algún miembro del Parlamento o el envío llevase su nombre, podría circular por el correo británico con franquicia postal (libre de cargas). Estando Hill de viaje por temas de una salud poco boyante, ingeniosamente tomo un buen número de ejemplares de ambos bandos: del liberal y del conservador, y convino con su familia que si recibían el periódico del Partido Liberal (Whig), quería decirles que su salud era buena. Pero si por el contrario el periódico enviado fuese del Partido Conservador (Tory), querría decir que la salud no era tan buena. Tal y como nos cuenta la leyenda.

Pero si queremos rizar más el rizo, nos podemos poner frente al rotativo “Gaceta Universal” de fecha 30 de marzo de 1879, quién en la página 2 del mismo, encontramos un interesante artículo, con base certera o no, titulado El Sello de Correos (4) quién afirma que “…el sello de correos no lo inventó, como creen algunos, Rowland Hill…”. El artículo le da el mérito de ser padre adoptivo del sello postal, diciendo que tan solo aplicó la idea y la propuso, pero que el verdadero padre de sello postal es un tapicero inglés llamado Robert Muray, el cual puso en práctica en Londres un sistema de mensajería particular, que curiosamente llamó “London Penny Post”, llegando a tener expuesto en su despacho un cartel que decía textualmente: Aquí se reciben y se llevan cartas por un penique. En este sentido, también existen datos de un sistema similar establecido en Francia, mucho antes de que se adoptase el sello postal de Hill como invento revolucionario.

Sir Rowland Hill en un sello de Cuba (1940) conmemorando el Centenario del 1er sello del mundo

Son muchos los autores que confirman esta paternidad postal (5), pero es evidente que la historia, aunque no siendo una ciencia exacta, es difícil de cambiar cuando algo está tan establecido como que el Primer Sello del Mundo fue ideado por Sir Hill, tras haber presenciado una escena en una posada inglesa donde la carta fue rechazada por la posadera.

Lógicamente no podemos por mucho que nos guste una u otra versión, quedarnos con lo que la prensa nos diga, y más cuando no sabemos qué fuentes históricas les llevó a afirma una u otra cosa. Sea cual sea la verdadera historia y sus verdaderos protagonistas, todos estos relatos, hechos e historias, nos envuelven y nos apasionan, y consiguen que la filatelia sea lo que hoy es, una pasión que hace amigos con la excusa del sello postal coleccionable.


Notas:

1.    El Pueblo. 12.11.1894. Pág. 3. Fuente Biblioteca Digital Valenciana BIVALDI. Esta misma historia o leyenda,  mucho más ampliada y con más detalles, la encontramos en el periódico valenciano “El Panorama” de fecha  15.07.1868.

2.   La Leyenda del 1er Sello. J. Ivars Ivars. Blog Ifac Filatélico. 04.12.2021.

3.   Empezó a publicarse en 1863 en formato de fascículos, llegando a publicar 17 volúmenes hasta 1888. Su editor fue Pierre Larousse, quién con el tiempo daría nombre al conocido Diccionario Larousse.

4.   El artículo se firma con las iniciales O. L.

5.   Los autores consultados sitúan esta información en el año 1680, y citan a un socio de Muray llamado William Dockwra.

02 julio 2022

BENISSA, Y SU MERCADILLO FILATÉLICO DOMINICAL

 

BENISSA. UN MERCADILLO FILATÉLICO ENCLAVADO EN SU CASCO HISTÓRICO

(Artículo publicado en la web corporativa de la Federación Española de Sociedades Filatélicas -FESOFI- en la fecha del 02.07.2022)

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico

 

El primer domingo de mes en Benissa, no es un domingo cualquiera. Nunca lo ha sido desde que hace más de 3 décadas, se tomase la iniciativa de reunirse bajos el cobijo del Casal Jove para celebrar una jornada que va más allá del ámbito filatélico. Y Benissa no es un enclave más donde celebrar ocasionalmente alguna que otra actividad filatélica. Benissa, enclavada en pleno corazón de la Comarca de la Marina Alta dentro de la provincia de Alicante, es el escenario propicio para que hagamos lo que hagamos, y lo dice un filatelista, el éxito esté garantizado.

Hace 40 años, un pequeño pero animado grupo de coleccionistas de sellos, tomaron la iniciativa de asociarse, casi sin saber lo que ese paso implicaba, ni mucho menos con la certeza de que 40 años después, íbamos a ser un referente en la filatelia alicantina, como ya lo fuimos, y porque no decirlo, en aspectos de filatelia juvenil. Ni tan siquiera cuando empezamos, nos podríamos autodenominar como filatelistas, puesto que ese grado se consigue únicamente con el tiempo y con la experiencia. Tampoco podríamos imaginar que hoy en día, tal y como ha evolucionado la filatelia y el coleccionismo en general, donde lo tradicional ha dado paso a la vanguardia, buena o mala, pero es la que se impone en estos tiempos que corren, nuestro Mercadillo Filatélico Dominical, como muy bien nos gusta llamarlo, sería de los pocos que todavía mantienen su periodicidad y su constancia, frente a aquellos grandes espacios filatélicos dominicales como Valencia y Alicante, que han ido sucumbiendo por las trabas burocráticas, y por la comodidad de la venta por internet, frente al calor humano que supone, pasar un domingo (más bien una mañana de domingo) donde en ocasiones el sello se va a convertir en elemento secundario, para dar paso al verdadero protagonista de estas actividades: el filatelista.

Imagen de archivo del Mercadillo Filatélico Dominical de Benissa

Describir el emblemático espacio histórico donde, por lo general, se han venido celebrado estos Mercadillos Filatélicos Dominicales en Benissa (y esperemos que se sigan celebrando), no resulta nada difícil. Lo difícil radica en poder trasmitir el encanto que tiene el lugar, a la vez que conforma parte de uno de los enclaves históricos más bien conservados que se tienen en la Comunidad Valenciana. Quién, no siendo oriundo de estas tierras, tiene la ocasión y el placer de visitar un domingo, siempre el primero del mes, esta actividad que no hemos apuntado que está organizada desde la veterana Agrupación Filatélica y Numismática de Benissa, queda asombrado de poder, además de filatelia, gozar callejeando por un Casco Antiguo, de callejuelas estrechas, edificios históricos y viviendas cuidadas hasta el más mínimo detalle, espacios en los que se respira esa historia que cada uno de estos emblemáticos edificios encierran. Y todo ellos a escasos metros del Casal Jove.

Anuncio que la A. Filatélica de Benissa usa para promocionar su Mercadillo Filatélico

El Casal Jove de Benissa, se ha convertido con el tiempo en un edificio polifacético, aunque a lo largo de su historia su funcionalidad ha pasado por ser Lonja donde se celebraban mercados, sus sótanos albergaron presos comunes, y su parte alta llegó a convertirse en granero, así como Sala del Consejo y la Justicia. Este edificio está datado de mediados del Siglo XVI, y entre 1860 y 1972, fue el lugar donde se ubicaba el Ayuntamiento de Benissa. Desde siempre, la filatelia benissera ha estado ligada al Casal Jove tanto como sede asociativa como a emplazamiento donde se han celebrado la mayoría de las actividades que en estas 4 décadas se han llevado a cabo, incluido el Mercadillo Filatélico.

Benissa es cultura, es historia, es tradición, es gastronomía, es luz, sol y playas, y además un componente que hace que todo lo anterior tenga más atractivo: Benissa es Filatelia. Si unimos todas estas cualidades, el visitar el primer domingo de mes el Mercadillo Filatélico se convierte en algo casi de obligado cumplimiento. Dará lo mismo si lo que los diferentes puestos establecidos en el mismo nos ofrezcan para ampliar o mejorar la colección. Siempre nos quedará el poder disfrtuar de la compañía de las amistades que gracias al sello se crean a lo largo de los años, y siempre tendremos el aliciente de dar un histórico paseo, de recorrer las calas emblemáticas de la localidad, y acabar por degustar uno de los numerosos platos típicos que la gastronomía benissera ofrece, al que solo les falta que Correos un día se digne a filatelizarlos como se merecen.

A los mercadillos hay que ir con calma y sin prisas

Ponerle fecha de origen de este Mercadillo Filatélico que organiza la Agrupación Filatélica y Numismática de Benissa, sería remontarnos a las primeras actividades que desde su creación en el año 1982, se han venido llevando a cabo. El Mercadillo Filatélico es, independientemente de quién o donde se celebre, la actividad por antonomasia de la filatelia. No se concibe la organización de nada relacionado con el coleccionismo de sellos, si no se prevé llevar a cabo una jornada en la que bien comerciantes filatélicos o bien simples aficionados, ofrezcan al interesado cajas, clasificadores ó álbumes repletos de material que observar una y otra vez. En el caso de Benissa, esto ha sido así desde siempre, y con el tiempo y comprobando que había una necesidad imperiosa de establecer una jornada que cada vez reunía a más número de adeptos al sello postal, se determinó que el Primer Domingo de cada mes, Benissa se convirtiese en centro neurálgico de la filatelia alicantina, y con ello dar un servicio al coleccionista que de no ser así, tendría correr con la suerte de realizar desplazamientos a otras ciudades, casos de Alicante (Plaza del Ayuntamiento) o Valencia (Exteriores de la Lonja de la Seda), para tal menester.

Son muchos los filatelistas asiduos cada mes a este tipo de actividad organizada desde Benissa

El de Benissa, no es un mercadillo “profesional”. No tiene normas establecidas. Caben todos. Cabemos todos. Bien se puede vender, como bien se puede intercambiar, esencias ambas de la filatelia, la de hoy y la de siempre. A él acuden cada domingo que se celebra, un grupo de entusiastas de este tipo de eventos, a los que la Agrupación  Filatélica de Benissa siempre estará en deuda con ellos, porque sin ellos seguramente sería imposible llevarlo a cabo.

Además de los que dentro de la programación anual de la filatelia benissera se establecen como habituales, se da la circunstancia de que en función de las actividades que se desarrollan en la localidad organizadas desde el consistorio benissero, podría darse el caso de celebrarse mercadillos filatélicos fuera de su escenario habitual y de esa fecha ya predeterminada que todo el mundo conoce.

Al final en todo tipo de actividad filatélica, el sello pasa a un segundo término, y lo realmente importante son las amistades

Incluso, desde hace años, una fecha “especial” marca todo el calendario filatélico en la provincia de Alicante: el 15 de agosto, festividad de la Asunción, donde sea el día de la semana que sea, Benissa se engalana para llevar a cabo su “Mercadillo Filatélico Especial de Verano”, para lo cual se invita a participar a comerciantes que durante todo el año tienen sus respectivos puestos en Alicante y Valencia, e incluso en otras ciudades de España. Y la época del año en que se celebra, hace que su atractivo sea mayor, si bien son numerosos los filatelistas de toda España que durante sus vacaciones veraniegas (Agosto) eligen Benissa y poblaciones cercanas como su destino vacacional, por lo que les resulta muy interesante poder disfrutar de estos dos placeres que nos dio la vida: vacaciones y filatelia. No hay que decir, que una jornada tan especial, suele terminar frente a unas buenas viandas y prosiguiendo la tertulia filatélica que se quedó a medias.

Imagen del Mercadillo Especial de Verano celebrado en 2021

Pero tal vez, uno de los colectivos que más disfruta de la celebración mensual de esta actividad, sea el colectivo juvenil. Nuestros jóvenes futuros filatelistas, acompañados siempre de sus padres o abuelos, tienen ya como costumbre que el primer domingo de cada mes, hay que acudir a los bajos del Casal Jove. Allí, pinza en mano, otros con los pequeños e inocentes dedos, irán pasando sello a sello, rebuscando en cajas que a veces se les ofrece, preparadas expresamente para ellos, donde no se les inculca que el sello es un elemento caro y de valor monetario, pero si se les ayuda a que paso a paso a vayan consiguiendo las piezas que en un futuro formaran parte del rompecabezas que será su primera colección. Con esto se crea un hábito de búsqueda, de clasificación, de conocer el sello más allá de la pantalla del ordenador, de entender que además de sellos, la filatelia contempla numeroso material que tiene cabida en la colección que un día llevaran a cabo.

¡Qué sería de estas actividades sin los más jóvenes!

En definitiva en Benissa, cada primer domingo de mes deja de ser un domingo cualquiera y se convierte en un domingo filatélico, un domingo para el encuentro de amigos a los que les une una afición, un domingo para poder conocer la población, a su hospitalaria gente, un domingo que al terminar, te deja con la sensación de que en nada volverá a tener lugar otro encuentro filatélico, y hará que la filatelia no decaiga, que siga viva. Un mercadillo que la pandemia parecía iba a trastocar su futuro, pero que nada más lejos de la realidad. Ha regresado más reforzado que nunca.

En Benissa, el primer domingo de mes se respira filatelia, y para saberlo, hay que visitarla.

…Y no nos olvidemos nunca de llevar siempre encima el catálogo o mancolista


 

NUEVO PROYECTO FILATÉLICO PARA ALICANTE

 




EL AMBULANTE POR CARRETERA DENOMINADO "COSTA BLANCA"

 

Apuntes Filatélicos

EL ÚLTIMO “AMBULANTE” EN LA COMARCA

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico
©Ifac Filatélico


Adentrarse en la historia postal siempre depara novedades, detalles poco estudiados, o de los que existe muy poca información, lo que hace que la filatelia sea aun más interesante si cabe. El estudio de los “ambulantes postales”, es uno más de los muchos apartados que el coleccionismo de sellos y matasellos ofrece a quién se adentra en este mundo. Cabe decir que los más estudiados y coleccionados son sin duda, los ambulantes ferroviarios, de los que existen verdaderas joyas como son, por poner un ejemplo de ello, las piezas que el alcoyano D. Juan A. Llácer Gracia posee en su colección del ambulante Carcaixent-Dénia, y de los que ya hemos hablado en numerosas ocasiones en esta sección.

 

Detalle del vehículo que usaba Correos como Oficina "Ambulante" y recorte de prensa del ABC (02.06.1963) donde se menciona el "Ambulante por Carretera" entre Alicante y Dénia

Pero hoy nos queremos ocupar de otro tipo de “ambulante”, mucho más desconocido, o quizás del que menos información existe, salvo un interesante artículo que firma el canario, D. Domingo Doreste, y que nos da las pistas sobre las que vamos a centrar este trabajo. Se trata de, posiblemente, el último ambulante que circuló por las carreteras de la comarca. La noticia, la única que hemos cotejado sobre el tema, se publica en el periódico madrileño ABC en la fecha del 2 de junio de 1963, y la misma no dice que “…dada la creciente afluencia de turistas y veraneantes a las playas alicantinas, el director general de Correos y Telecomunicaciones ha implantado a partir de hoy, un servicio de una oficina ambulante de Correos por carretera, denominada COSTA BLANCA, que recorrerá el trayecto de Alicante a Dénia…”.

De este recorte de prensa se desprenden 2 cosas evidentes. La primera, que la fecha de inicio de esta expedición postal fue el 2 de junio, con el verano en su primera fase, y con una previsión de miles de cartas y tarjetas postales procedentes de las zonas turísticas, en una época en la que la correspondencia epistolar tenía su importancia hasta en vacaciones. La segunda es que Correos bautizó este “ambulante por carretera” con el nombre de “Costa Blanca”, icono turístico como marca consolidada y fácilmente reconocida. De las demás líneas ambulantes por carretera que hemos podido estudiar en diferentes zonas geográficas españolas, ninguna aparece con un nombre específico como la nuestra.

 

Los vehículos a motor y cuatro ruedas, siempre han sido elementos imprescindibles para el transporte de la correspondencia.
Fotografía del archivo de Paco Ferrer. Origen desconocido.

Según la información que sobre estos ambulantes existe, Correos a mediados del siglo XX decide dotar de ambulantes por carretera ciertas zonas sin infraestructura ferroviaria postal, y lo hace principalmente en las islas españolas, y también en determinadas zonas turísticas, como nuestro caso, dotando este servicio postal con vehículos con carga predestinada. Los primeros datos que tenemos sobre estas son de 1953, coincidiendo con el establecimiento de las estafetas ambulantes urbanas, aquellas que de una población daban servicio a poblaciones menores de alrededor. La más antigua conocida (al menos de momento) se estable en Gran Canarias, donde sale a subasta la concesión para llevar a cabo el servicio “por ambulante por carretera”, por la Comunicación de Correos publicada en el B.O.E. de fecha 21 de octubre de 1952 (Nº 259).

Según la prensa de la época, el establecimiento de esta modalidad de servicio postal por carretera en Canarias, iba a servir de experimento para, en caso de ser viable y rentable, establecerlo en otras zonas, como así sabemos que llegó a ser con la línea Alicante-Dénia, basándose en los retrasos que la correspondencia sufría en determinados lugares por la serie de entregas y enlaces que en su cometido se llevaba a cabo.

El experimento cuajó en la isla, y Correos estableció un total de 12 servicios de “Ambulantes por Carretera”  por toda España, a los que dotó de vehículo adaptado al servicio, de fabricación nacional, y que tuvo los resultados esperados, para descongestionar el reparto de la correspondencia en estos lugares.

 

Planos de los vehículos que hacían el trayecto Las Palmas a Los Berrazales.
Fotografía archivo Domingo Doreste

El origen de los ambulantes, los podemos situar con la entrada en funcionamiento del ferrocarril en España. Así tenemos que el 17 de septiembre de 1855 entraba en funcionamiento el primero de ellos en la línea Madrid-Albacete. El último de los ambulantes ferroviarios españoles circuló en el año 1993. A partir del Decreto de fecha 19 de mayo de 1960 (Nº 1113), Correos cambiará la denominación de estos servicio a los que empezará a nombrar como “Oficinas Móviles”.

A diferencia de los ambulantes por ferrocarril que conocemos de la comarca, tanto el Carcaixent-Dénia, el Alcoy-Dénia, el Alicante-Dénia como el Gandía-Dénia, todos ellos nos han dejado constancia postal en forma de cartas mataselladas con sus propias improntas postales a bordo del correspondiente Coche-correo, pero en el caso de este ambulante conocido como “Costa Blanca”, no hemos podido encontrar pieza postal alguna que nos dé una idea de cómo era el matasellos que se usó a bordo de estos vehículos adaptados para el servicio postal.

La única referencia que tenemos del uso de estos “ambulantes”, como se conocen en el argot filatélico, la menciona D. Domingo Doreste en alguno de los artículos en los que habla del “…uso de matasellos octogonales…” para estos ambulantes por carretera. El hecho de la forma mencionada, octogonal, es la habitual que se usó tanto en los ambulantes ferroviarios como en los marítimos, y lógicamente los de por carretera no iban a ser diferentes.

Queda pues mucho trabajo todavía por estudiar, muchos archivos que cotejar, y muchos filatelistas a quienes consultar, para encontrar la evidencia de que en la década de los años 60, funcionó un ambulante por carretera que unió Alicante con Dénia, sirviendo a su paso las poblaciones turísticas que hay, y que llamaron como nuestra marca turística, COSTA BLANCA. Somos filatelistas y no nos vamos a conformar con lo que la prensa nos cuenta. Queremos más.


24 junio 2022

LA GRAN TAREA DE DAR A CONOCER NUESTRA PASIÓN POR LA FILATELIA: DIVULGAR PARA SEGUIR CRECIENDO.

 

Apuntes Filatélicos

DIVULGAR LA FILATELIA

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico
 

Estos días de inicio del verano, uno andaba ojeando el tan esperado Libro de Fiestas Moros y Cristianos Benissa 2022, donde como no podía ser menos, desde la Agrupación Filatélica y Numismática de Benissa, con firma de su Presidente, D. Marcos A. Torres Planells, se puede leer, con un muy interesante contenido, un amplio artículo en el que se desgrana toda la actividad filatélica, frenética para más detalle, que desde Benissa se lleva a cabo año tras año. Da igual si por medio hubo o no una pandemia. El caso es siempre hacer que se hable de Filatelia, en el entorno que sea.

Y este artículo con 4 páginas de contenido, incluidas fotografías de algunas de las actividades llevadas a cabo desde la filatelia benissera, me hizo pensar en la tarea de divulgación que con este tipo de escritos o publicaciones se hace para dar a conocer una pasión que algunos llevamos cerca de 50 años encima, y es obvio hacerse la pregunta de ?¿que hubiera sido de todas esta tarea realizada año tras año, sin una difusión escrita, en los medios de comunicación que hemos tenido al alcance?. La respuesta es más que obvia: Se hubiera perdido en el tiempo, como se pierde todo aquello que no se guarda o se divulga.


Creo que en Benissa, y en toda la Comarca, siempre hemos tenido claro que la filatelia solo llegará a todas partes si nos preocupamos de dar esa información que habitualmente los medios no dan tratándose de coleccionismo de sellos, por muy actividad cultural que sea. Así tenemos que desde los inicios de la Agrupación Filatélica y Numismática de Benissa hace ahora 40 años, siempre que nos fue posible, cualquier paso que dimos, lo hicimos a través de la prensa especialmente, especializada o no, pero siempre con el objetivo claro de dar a conocer aquello que nos apasiona: el sello y su coleccionismo.

Encontramos pues que los primeros artículos que en forma divulgativa podemos hallar en cualquier hemeroteca, sobre actividad filatélica en la comarca, la tenemos en el Semanario Canfali Marina Alta, o en los rotativos Levante y Las Provincias en su sección Marina Alta. También podemos destacar unos artículos que periódicamente eran publicados en la revista “Benissa al Día”, donde más allá de hablar de actividad filatélica, afrontamos desde Benissa el reto de enseñar a coleccionar sellos, con pequeños artículos en los que mostramos los pasos que había que seguir quién se animase a iniciarse en el coleccionismo postal. Hablar de dentados, limpieza de sellos, su manipulación con las pinzas, los matasellos, y otros aspectos necesarios para quién se enfrenta por primera vez a un sello para colección, fueron los temas que se desarrollaron durante algunos números de esta pequeña revista local que se editaba en Benissa entre finales de los años 80 y principios de los 90 del pasado Siglo.


Desde entonces ha sido un no parar. Cualquier ocasión que se nos brinda es buena para divulgar la filatelia. No nos hemos conformado con publicar en revistas, libros de fiestas o periódicos de índole comarcal. También hemos llevado nuestra actividad filatélica de la comarca a los periódicos extranjeros que se editan en nuestro entorno, y además hemos puesto nuestro granito filatélico en publicaciones especializadas en tirada nacional, que incluso cruzan el gran charco, y nos leen y saben de nosotros en la América hispana.

Porque si una cosa tiene la filatelia que la hace más apasionante si cabe, es que es de los pocos temas que cuando nació, ya lo hizo con el afán de divulgar y dar a conocer. Es decir que cuando el primer sello postal nació en la Inglaterra de 1840, casi lo hizo ya con la primera revista filatélica a las puertas de ser editada. Para entender esto, se suele hacer una comparanza de la filatelia con el ferrocarril, ambos nacidos en Inglaterra, pero el segundo unas décadas antes (1825), diciendo que a partir de la segunda mitad del siglo XIX en donde la filatelia y el ferrocarril ya estaban consolidados, existían muchísimas más publicaciones en todo el mundo que hablasen de Filatélia y casi ninguna especializadas en trenes, ferrocarriles, etc.


Con el nacimiento del sello, nació al poco una afición, un pasatiempo que en sus primeros años de vida ya tuvo hueco en muchos periódicos. Unas veces para mofarse de esos locos y chiflados que guardaban sellos ya usados. Otras veces para todo lo contrario. Pero con el tiempo, las chifladuras de los primeros filatelistas se convirtieron en un coleccionismo que sobre pasa fronteras y culturas. La primera revista filatélica como tal, se edito el 15 de diciembre de 1862 con el nombre de The stamps Collecter´s Monthli Advertiser. En España, encontramos que la primera revista filatélica como tal, que habló de sellos y de su coleccionismo, se pudo adquirir a partir del día 15 de julio de 1870. Salió con el nombre de El Indicador de Sellos, pero tan solo se editó un número. No debió tener el éxito que sus gemelas europeas habían cosechado, aunque a esta le siguieron muchas más, hasta nuestros días donde lo digital ya está entre nosotros.

La investigación que hemos llevado a cabo para poder encontrar algún precedente en la Comarca sobre divulgación filatélica, no ha dado los resultados esperados. Tan solo tenemos constancia de las noticias que sobre el pegolí D. Juan Torres Sala, como Presidente de la Sociedad Valenciana de Filatelistas (SOVAFIL) que fue, se publicaron en las revistas de la época, décadas de los años 30 y 40 del siglo pasado, tales como Madrid Filatélico ó El Eco Filatélico y Numismático, entre otras.  Igualmente de las primeras exposiciones filatélicas que se vivieron en la comarca, en Teulada y Gata de Gorgos, la prensa provincial se hizo igualmente eco de ello. Y en Benissa, queda constancia oral de un programa de Radio que en los años 50, llevó a cabo el entusiasta filatelista D. Fernando Cabrera Albou, programa del que no hemos podido constatar su duración y los temas que solían tratar, pero que sirvieron para que, ya en aquellos años se escuchase hablar por las ondas, aspectos filatélicos.

Todo ello nos hace pensar que esta tarea de divulgación que llevamos a cabo, actualmente por ejemplo en CANFALI MARINA ALTA, algún día cuando en un futuro lejano alguien tenga la curiosidad de conocer la actividad filatélica que se ha realizado entre filatelistas de nuestro entorno, pueda conocer con exactitud que se hizo y como se llevo a cabo, sirviendo entonces de mucho la Divulgación que hoy hacemos de la Filatelia.

18 junio 2022

Artículo de Opinión con firma propia. HAY VIDA MÁS ALLÁ DE LA PAELLA... Por José Ivars Ivars

 

Bajo mi Lupa

HAY VIDA MÁS ALLÁ DE LA “PAELLA” PERO CORREOS NO LO SABE

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico
©Ifac Filatélico

 

Hubo una vez un niño que al llegar a casa, hambriento seguramente, hizo la típica pregunta que hacen los críos en esa situación: ¿Hoy que hay de comer? La respuesta que recibió no le debió sorprender mucho. ¡Paella, hijo!. Y su reacción fue la normal cuando la paella aparece hasta en sopa: ¡Otra vez paella!. Algo parecido le debe estar pasando a Correos, que parece que no ven más allá de la paella cuando quieren hablar de la gastronomía en la Comunidad Valenciana.

Último sello dedicado a la paella emitido el pasado día 17 de julio de 2022
https://filatelia.correos.es/es/es/rincon-correos/filatelia/productos/sellos/espana/2022/Paella

El pasado día 17 de junio, un nuevo sello se pone en circulación, y de nuevo dedicado a la Paella. No sabemos si el crio de la historia inicial es, era o fue filatelista, pero convencido estoy de que si lo fue ó lo es, aborrecerá pronto este coleccionismo, que suele ser tan repetitivo a la hora de elegir motivos.

3 sellos dedicados a este plato mediterráneo lleva ya Correos puesto en circulación, que de tanto insistir lo han convertido por imperativo en universal. Si se quiere que el sello sea una escaparate para el mundo de lo que tenemos, con estos 3 ejemplares estamos vendiendo al mundo que aquí en la Comunidad Valenciana solo sabemos hacer paellas, cuando seguramente somos la zona del mundo que mejor hacemos con el arroz, cientos de platos que, por lo que veo Correos desconoce.

Anteriores sellos que Correos ha dedicado a este plato "Universal"

Pero por la información que se ha hecho pública, el tema no es solo de Correos. Cuando el ente postal inició la serie de “España en 19 Platos” (1 por Comunidad Autónoma), contó con la colaboración y asesoramiento de la Real Academia de Gastronomía. Dicho de otra forma, tan importante institución gastronómica española, piensa que aquí no se puede vivir sin la Paella. Tanto unos como otros, tal vez deberían salir más de los despachos, y conocerían la verdadera gastronomía valenciana. De norte a sur de la Comunidad Valenciana, o de Este a Oeste si lo prefieren, con el arroz somos capaces de hacer verdaderas joyas del paladar.

Por citar algunos ejemplos, y de paso sugerencias a Correos para futuros platos gastronómicos filatelizados, citar el arroz con costra, plato que tanto en Elche como en Pego saben cocinar espectacularmente bien. Si nos metemos en lo más parecido a una paella, podemos citar L´arros del senyoret, plato que según cuenta nació de las manos de los propietarios del Restaurante Baydal de Calp, donde además de saborear este plato, el escenario donde comerlo a los pies de Ifach seguramente enamorará incluso a los que dirigen la Real Academia Gastronómica.

Otro plato que también se cocina en la Comunidad Valenciana, y tal vez en gran parte del resto del territorio español, es la Fideua, plato nacido a principios del Siglo XX en Gandía (Valencia), donde a bordo de las barcas de arrastre del puerto, se cocinó un arroz a banda (plato que tampoco tiene sello aún), y al no tener el ingrediente principal, se sustituyó por fideos.

Boceto de sello que Correos no pensó en poner en circulación, tal vez por no haber probado un plato tan valenciano como el Putxero de Polp, de lo más sugerente y sabroso
(Fotografía gentileza de Ximo de "Casa Xoxim" de Benissa)

Y si no queremos que el arroz sea siempre el protagonista de los sellos valencianos, la propuesta puede ir mucho más allá. ¿Conocéis el Putxero de Polp? Pues en Benissa dicen que son los que lo inventaron y así patentaron su receta, para que todo el mundo sepa su origen. En la ciudad de Valencia, hay un plato llamado Esgarraet, que suele ser tapa obligada en muchos bares, y si todavía no os ha entrado hambre al leer este artículo de opinión, os invito a probar el All i pebre, o dicho de otra forma, plato en el que las anguilas son el ingrediente principal y que una vez saboreado no vamos a querer probar otra cosa. Algo tan valenciano como este plato, y a la Real Academia Gastronómica se le pasó sugerirlo para un sello postal. ¡Cachis!

Como los citados, son cientos los platos que por toda la geografía valenciana se pueden saborear. No es preciso que Correos nos recuerde cada vez que la Paella es “UNIVERSAL”. Lo sabemos cada domingo cuando la comemos de una u otra forma, y lo sabe también el niño al que la madre le tenía así de acostumbrado.

Hoy vamos a ser muy osados y atrevidos. Vamos a lanzar una propuesta e invitación, y se la dirigimos a la Directora de Filatelia de Correos, Sra. Leire Diaz Castro, a la cual le emplazamos a que se venga a Calpe, y desde aquí le prometemos llevarla a degustar la más alta gastronomía alicantina y valenciana a la vez. Calpe, Benissa, Dénia, Altea…seguro que se chupara los dedos de ambas manos, y se llevará tal sabor de boca, que tendrá motivos para muchos sellos gastronómicos de la Comunidad Valenciana.

 

EL BEISBOL CON RAICES BENISSERAS EN EL COLECCIONISMO

 

Apuntes Filatélicos

SAL YVARS EN EL COLECCIONISMO

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico
©Ifac Filatélico

 

El mundo del coleccionismo es un pozo sin fondo. No hay límites que determinen que se debe coleccionar o no, ni patrones que determinen porque nos atrae algo tanto que nos lleva a recopilar, estudiar, atesorar, ordenar y disfrutar de aquello que llamamos colección. La excusa puede ser cualquiera para ponerse a ello, involucrarse en un proyecto que nos llevará a conocer más y mejor aquello que tenemos entre manos.

Uno puede encontrar coleccionistas de todo, o especializados en algo. Pero todos tienen algo en común. Esa atracción por algo que nos atrae sin un motivo aparente, o por todo lo contario, por una razón de peso. Y esa razón puede ser cualquiera. Nos puede gustar un tipo de coleccionismo de los arraigados en la sociedad, o simplemente podemos iniciarnos en un coleccionismo muy personalizado. Y el ejemplo de hoy puede valernos para cualquier otra situación, en la que la pasión por un pueblo te haga guardar, recoger, atesorar e investigar todo aquello que tenga relación directa o no con esa población que llevas dentro de tu cuerpo, en el corazón.


Sal Yvars podría decirse que reúne todas las condiciones para ser parte de esa colección que todos ansiamos llegar a hacer. Una colección que reúna miles de objetos relacionados con Benissa. Y lo es, porque este estadounidense, tiene una vinculación muy directa con Benissa. De ello lo sabemos porque el investigador Juli Esteve, en su libro “L´emigració valenciana als Estats Units i el Canada: el somni americá contra el caciquisme i la fil.loxera”, nos habla de este deportista americano de la década de los años 40 y 50 del siglo pasado, de orígenes benisseros cuando sus padres huyendo de una situación como la que vivió la comarca a finales del XIX y principios del XX, decidieron probar fortuna en América.

Y Canfali Marina Alta, se adentró en la vida de este jugador de beisbol profesional, contándonos aspectos de su vida y su carrera deportiva, y de su vinculación con los descendientes que todavía quedan en la comarca. Salvador Anthony Yvars (1924-2008), como fue bautizado, fue un destacado receptor de beisbol de la liga norteamericana (Major League Baseball), que jugó en los equipos de New York Gigants, y en los St. Louis Cardinals. Y todos conocemos la pasión que por este deporte sienten muchos ciudadanos, americanos ó no. Es por tanto que a través del Beisbol, este descendiente de benisseros, ha entrado en el vistoso grupo del coleccionismo.



¿Quién no ha coleccionado de pequeño cromos de sus deportistas más apreciados? Posiblemente no de beisbol, pero sí de otros deportes. El cromo siempre es y será, ese coleccionismo que puedes iniciar de pequeño y no abandonarlo, ni entrado ya en años. Sal Yvars no se libró de ello. Su fama le hizo ser motivo de muchos cromos que hoy son verdaderas reliquias para el experimentado coleccionista de este deporte.

A veces pecamos de desconocimiento. Gracias a Juli y a Canfali, hemos sabido más sobre este personaje que ahora ya queremos incluir en la colección que sobre Benissa llevamos tiempo recopilando. Ahora cuando lanzamos una búsqueda sobre este deportista enfocado al ámbito del coleccionismo, nos damos cuenta que lo teníamos muy cerca y no sabíamos de su cercanía. En cualquier portal de venta de material para coleccionistas, encontramos que sus cromos son muy codiciados, con precios asequibles algunos y astronómicos otros. Lástima no disponer de un buen catálogo americano de cromos de beisbol para comparar los que Sal Yvars aparece.

Pero si dejamos de lado los cromos y nos centramos en otros objetos que los fans de este deporte atesoran, encontramos que existen algunas de la pelotas de beisbol que Sal firmó, tal vez a algún fan de su época, pelota que con el tiempo ha ido pasando de mano en mano, como suele pasar con las colecciones cuando quién las inicia deja de continuarlas. Pelota de beisbol que precisa en ocasiones de autenticidad para que empresas especializadas nos certifiquen que la firma estampada en ella es la auténtica, firma que un deportista con raíces benisseras, que si bien su familia al emigrar a Estados Unidos no lograría aquellos sueños que tenían, él pudo nacer en una tierra que lo acogió como uno de ellos que fue, y que practicó un deporte que mueve masas enormes, y muchísimos fans dispuestos a todo por algo de sus ídolos.


Tal vez si Sal Yvars hubiese nacido en Benissa, o cualquiera de las poblaciones de la Comarca, el Beisbol le hubiera sido desconocido. Puede que se hubiera decantado por otros deportes, y convencido estoy que hubiera sido motivo de alguno de los cromos que futbolistas, tenistas, etc., han protagonizado.

Filatélicamente hablando Sal no ha tenido todavía la suerte de ser motivo de un sello del correo americano. No es extraño el hecho, aunque en los sellos postales de U.S.A., el beisbol de uno de los motivos más recurrentes que encuentran los filatelistas. Pero su fama tal vez no fue suficiente para ello. En la búsqueda de material filatélico sobre este “benissero”, tan solo hemos encontrado un sobre conmemorativo dedicado a la 5ª Convención Anual de Coleccionistas Deportivos, celebrada en New Jersey en agosto de 1984, y donde el sobre lleva como ilustración un dibujo de Sal con el típico traje de jugador de beisbol y su correspondiente gorra.

Esta reunión anual de Coleccionistas de “Deportes”, se celebra anualmente desde 1980 que tuvo lugar la primera en Los Ángeles, y a ella concurren tanto coleccionistas como comerciantes de cromos, sellos, autógrafos, etc. En la edición de 1984, al parecer Sal Yvars estuvo presente y firmó algunas tarjetas recuerdo que hoy en día son verdaderas joyas entre los coleccionistas de este tipo de material.

Tal vez ha llegado el momento de que en el Centenario de su nacimiento que será en el año 2024, desde la tierra que no viéndolo nacer, sí lo recuerda, se mueva ficha para que el Correo U.S.A. filatelice a este benissero jugador de la mejor liga de beisbol del mundo.