06 mayo 2026

Lo que la prensa nos contó (92)... UN PACTO ENTRE ENAMORADOS DIÓ LUGAR A LOS PRIMEROS SELLOS POSTALES

 

Lo que la prensa nos contó… (92)

POR UN GESTO DE AMOR…

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico
©Ifac Filatélico

 

La invención del sello de correos allá por la segunda mitad del Siglo XIX, es y será siempre un tema muy recurrente. No hay 2 historias que coincidan a la hora de contarnos, cómo y porqué nació de repente el sello postal como pago previo en el envío de la correspondencia. La leyenda del nacimiento del sello de correos, ha generado numerosos rios de tinta, mucha más literatura de la que podamos imaginar, y ha despertado la imaginación de quienes se atrevieron a contarnos todo ese proceso que tuvo lugar en la inglaterra victoriana, allá por los años 40 del siglo XIX.

Es evidente que el surgir un nuevo sistema en la forma de abonar los servicios postales, se debió principalmente a una necesidad imperiosa por lo mal establecido que estaba este proceder a la hora de enviar y abonar una misiva. O simplemente porque todo en esta vida, evoluciona…. incluso la transmisión del correo. Pero lo que le ha dado ese carácter de “leyenda” al nacimiento del sello postal, es fundamentalmente el como se contó la historia, y las diversas de estas historias que encontramos en cualquier medio. El 6 de mayo de 1840, empezó a usarse en Inglaterra, el sello postal, el “motor” que haría que la correspondencía, viajase de otra manera en dirección a su destino.

Entre las muchas publicaciones que a lo largo de los años han hablado del nacimiento del sello, la aparecida en la prensa, antigua y moderna, son tal vez las más peculiares por como contaron lo sucedido para que los protagonistas de la historia, se percataran de la necesidad imperiosa de hacer algo. Todos sabemos, o deberíamos saber, que algo pasó en la entrega de cierta carta ó misiva, para que se dieran cuenta que aquel sistema en el que pagaba quien recibida la carta, no funcionaba del todo bien. Pero el como se contó alguna de estas historia fruto de la imaginación del redactor, es lo que nos gusta contar en esta sección donde la prensa vuelve a ser la fuente más importante.

Hoy, frente a nosotros el periódico, más bien semanario, “7 Fechas” (Madrid), del que desconocemos si tuvo o no una sección filatélica, pero que en su edición del día 25 de junio de 1957, lleva en su página 14, un artículo con un título muy rotundo: “…Sir Rowland Hill es el inventor de los sellos de Correos…”. Pero no es esta afirmación la que nos interesa hoy en esta sección donde la prensa nos habló de filatelia, de correo y de coleccionismo de sellos. Lo que realmente nos interesa es la forma en la que el redactor cuenta la historia de lo que sucedió para que nacieran los sellos de correos. Lo subtitula como “…Una aventura de amor dio origen a la idea…”. Romanticismo puro y duro para dar lugar al sello, ese elemento imprescindible para el filatelista.

Y lo que gusta de su lectura, es sencillamente la forma que tiene de contar lo sucedido. Tenemos todos los ingredientes que encontraremos en los muchos relatos, iguales o parecidos, que hay sobre esta cuestión filatélico-postal: una jóven dama, un cartero que llega, una carta que se entrega y se rechaza, y un bondadoso caballero que se percata de la situación. Todo esto si lo mezclamos bien, da como resultado que al poco tiempo ya se empezaron a usar en Inglaterra los primeros sellos del mundo: un 6 de mayo de 1840.

Pero lo destacable está quién le cuenta la historia a quién. Es un dialogo entre 2 personas, una de ellas parece que casi se le olvida que para circular una carta, hacía falta ponerle al sobre un sello. Y su interlocutor se lo recuerda, advirtiendo que se trata nada más y nada menos que el propio bisnieto de quién se supone presenció la escena que la historia nos ha contado: el mismo Sir Rowland Hill.

Esta versión nos cuenta casi los mismos detalles: Escocia, un cartero que llega con una carta para entregar a una jovencita la cual rechazaría la carta, y Sir Rowland Hill (lo de “Sir” lo sería despues de que el sello postal fuese todo un éxito), que como generoso caballero se ofrece a pagar el porte de aquella carta. Una jovencita que rechaza el ofrecimiento, y como cosa excepcional, no se menciona si finalmente Rowland Hill llegó a pagar el porte (en otros relatos, esto si sucedió).

La historia avanza. La jóven (que ni se dice que fue posadera ni donde fue la entrega de la misiva), acaba sincerandose con Sir R. Hill, y le descubre el secreto que tanto ella como su amado novio (otras versiones la carta en cuestión era remitida por la familia), mantenían para que la correspondencia fuese gratuita (hay que recordar que por entonces pagaba quién recibia). Al parecer esta versión de la historia habla de signos en las cartas entre ambos enamorados, y no como habitualmente se cuenta de líneas en la dirección escritas por diferentes personas como señal de que todo estaba bien.

En resumidas cuentas, las leyendas son historias que no siendo fidedignas, dan lugar a que cada cual las interprete y cuente como más le convenga ó mejor considere, en este caso para despertar el interés del lector; ó cabe que si realmente es la versión que contó el bisnieto del inventor del sello postal, todas las demás conocidas, no sean como se cuentan.

Yo me quedo con esta. Un gesto de amor que llevó a que nacieran los sellos de correos. Es la única forma de entender como es que los filatelistas estamos tan enamorados de los sellos y su historia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario