Bajo mi Lupa…
HACE 5 AÑOS QUE ALGO NOS CAMBIÓ PARA SIEMPRE…
Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico
Hoy, 14 de marzo de 2025, en todas partes se nos ha estado
recordando que hace 5 años que vivimos una de las situaciones más complicadas
de las que, los de según qué generación seamos, hubiéramos imaginado nunca
vivir. Los noticieros, la prensa digital y en papel, e incluso la gente de la
calle, no tenía otro tema de conversación que aquel “Confinamiento” que
paralizó todo un país – y muchos otros también -, y a sus habitantes.
Y debo decir que no tengo muy claro si la situación que vivimos con
el dichoso COVID-19, nos hizo aprender mucho o poco, pero sí es evidente que
hubo un antes y un después de aquella pandemia, para la que nunca estuvimos
preparados. Es evidente que se perdieron muchísimas vidas, tal vez demasiadas,
y esa es la parte más negativa de ese episodio de la historia más reciente de
España. A mucha gente aquello les cambió para siempre, y las secuelas pasados 5
años todavía se perciben, y seguramente se seguirán percibiendo con el paso de
los años.
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Uno de los muchos sellos que se pusieron en circulación en todo el mundo con un tema como fue el COVID-19 |
Si dejamos la parte negativa a un lado, pero sin olvidarnos de todos
aquellos que nos dejaron y ya no están, también descubrimos esa parte más
humana que tenemos sin que a veces nos demos cuenta. La ayuda y la solidaridad
surgieron casi espontáneamente. El que nos encerrasen en casa de la noche a la
mañana, para muchos fue un golpe muy duro. Siempre he dicho que los
filatelistas, fuimos unos privilegiados durante el tiempo que no podíamos
ejercer una vida cotidiana como estábamos acostumbrados. Los sellos nos
ayudaron, nos sirvieron tal vez de terapia, de rellenar todo ese tiempo que de
repente tenías, porque no se podían hacer otras cosas.
Pero siempre me he pregunta, si ha habido una filatelia POST-COVID.
No es que la respuesta sea necesaria. Es mera curiosidad, la misma curiosidad
que me lleva a seguir aprendiendo cada día cosas nuevas que voy descubriendo.
¿Hemos vuelto a vivir la filatelia como la vivíamos antes de aquel 14 de marzo
de 2020? Seguramente habrá opiniones para todos los gustos, como debe ser. Lo
que es evidente, porque la situación así lo requería, es que nos fuimos
acostumbrando poco a poco a lo virtual, algo que ya existía pero que quienes no
lo practicamos, nos tuvimos que habituar a hacerlo. Ahora es casi ver con
normalidad que se organicen exposiciones virtuales, es decir aquellas que se
organizan sin un espacio físico, pero que van a poder verlas en cualquier
rincón del planeta donde exista una conexión a internet.
Pero no solo las exposiciones, también surgieron una serie de
conferencias o charlas on-line que han revolucionado la filatelia hasta el
punto de que lo que era algo puntual, se ha convertido ya en lo cotidiano.
Aunque muchos filatelistas, en aquellas duras semanas, llegaron a confesar que
necesitaban ese contacto físico; lo virtual estaba bien como novedad, pero el
sello hay que tocarlo, palparlo…y a los amigos filatelistas también.
Tal vez la mayor novedad que con el Covid-19 surgió a nivel mundial
en temas filatélicos, fue la inmensa cantidad de sellos que sobre el
coronavirus y sus consecuencias se pusieron en circulación. Qué se lo digan a
la mexicana Olga Martínez (Q.e.p.d.), que fue capaz de reunir todas ellas en un
impresionante catálogo que nos dejó para la posteridad y para la literatura
filatélica, antes de fallecer el pasado 12 de diciembre de 2024. Esos sellos
han dado lugar a una nueva temática, que aunque ya existía, ahora empezó a
tomar nuevos rumbos y nuevos adeptos. No olvidemos que de siempre el correo
desinfectado fue uno de los temas en historia postal más interesante y el menos
conocido, y que a raíz de esta pandemia, historiadores postales de la talla de
Juan Llácer ó Esteve Domenech, nos pusieron sobre la mesa sus estudios y sus
colecciones, auténticas maravillas del correo y la historia postal.
5 años y parece que fue ayer. Una situación de la que mejor solo
acordarnos de lo bueno – si lo hubo claro -, y que nos debe servir para
aprender o al menos reflexionar, porque la humanidad está expuesta a estas
cosas que nos llegan cuando menos lo esperamos.
El filatelista en definitiva, somos de esos personajes que la
historia ha querido dotarnos de cierta paciencia y un don especial para
sobrevenirnos a cualquier situación, siempre y cuando otro confinamiento solo
se haga si no nos prohíben acercarnos a un sello, o a una caja de ellos. Sin
los sellos, no somos nadie.
Cierro este artículo de opinión, elevando mi recuerdo a quienes no
están con nosotros, que nos dejaron a consecuencia de aquel maldito virus al
que tuvimos que bautizar para que con nombre y apellido, no nos olvidemos de él
en la vida.
¡Por todos ellos y ellas!
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