Lo que la prensa nos contó… (67)
HASTA
QUE LOS SELLOS NOS SEPAREN
Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHp
©Ifac Filatélico
La filatelia es, ante todo pronóstico, una ciencia muy seria. Lo es
ahora en pleno Siglo XXI, lo fue durante todo el XX, y también lo fue desde sus
inicios allá en la 2ª mitad del Siglo XIX. Una ciencia que levanta pasiones, y
las pasiones en ocasiones nos lleva a situaciones un tanto curiosas. Y ya
sabemos lo que dicen del ser humano: “…es
curioso por naturaleza…”. De resaltar todo aquello que despierta curiosidad
para la sociedad, la prensa ya se ocupa en su faceta informativa, pero en esta
ocasión la noticia la entresacamos de una revista especializada, una revista filatélica, de aquellas pocas
que surgieron a finales del Siglo XIX.
Ojeamos hoy en esta tarde lluviosa, un ejemplar de la revista del Círculo
Filatélico Matritense, órgano oficial de la primera sociedad filatélica
que con ese nombre se constituyó en Madrid (1), concretamente el nº 4 que se editó en el mes
de octubre de 1897, donde en la página 6, encontramos un breve artículo
titulado “Matrimonio Modelo”. Con este título uno ya puede imaginarse
por dónde van los tiros de este artículo de hoy de la sección “…lo que la
prensa nos contó…”.
La noticia describe una situación curiosa vivida en Estados Unidos,
país que por entonces, a finales del Siglo XIX, el coleccionismo de sellos ya
se había arraigado con fuerza, y eran muchas las noticias que sobre este
incipiente coleccionismo iban surgiendo. La revista habla de 2 ciudadanos
estadounidenses, ambos filatelistas, y ambos enamorados, que un buen día deciden
unirse en matrimonio. Lo habitual, o lo que todos tenemos en mente en estos
casos es que, esa unión matrimonial implica unir propiedades y bienes que ambos
pudieran tener. La noticia recalca, que ese contrato matrimonial, implicaba que
cada cónyuge aportaría al matrimonio su parte filatélica correspondiente. Hubiera
sido más sencillo, que cada uno siguiera con su afición a los sellos por
separado, pero decidieron que la colección junta, seguramente sería más
importante y con mucho más valor que por separado.
Pero aquello de “….fueron
felices y comieron perdices…”, parece que aquí no se dio. Al parecer, una
vez consumado el matrimonio, y unidos los 2 álbumes de sellos en uno solo, con
aquellas piezas tan valiosas aportadas por él y ella respectivamente, les
debieron entrar las dudas ó la desconfianza. En esta ocasión el primero que
desconfió fue el marido, un tal Mr. Walchistone, quién revisando el álbum descubrió
con gran sorpresa, que algunos de los sellos aportados por la esposa en la
dote, eran ejemplares falsos. El enfado
de marido fue tal, que no dudo en pedir el divorcio ante tal infamia.
Pero la cosa no quedo así. La esposa, Miss Mary Anderson, tuvo una
revelación angelical, y quiso saber de
que estaba compuesta la colección de su esposo…. y ¡Sorpresa! El marido también
guardaba como buenos muchos sellos falsos. La cosa acabó en los tribunales, que
vistas las evidencias, dieron como mejor opción anular el matrimonio y que cada
cual siguiera siendo filatelistas por cuenta propia.
Qué la filatelia es una pasión, lo sabemos quienes la practicamos. Y
con la prensa nos vamos dando cuenta de que a veces, la pasión se convierte en
algo mucho más grande, más profundo, incluso rozando lo personal, hasta el
punto de que por unos sellos falsos, un matrimonio que parecía bien avenido,
acabó en anulación matrimonial.
Seguramente seguiremos encontrando en periódicos y revistas, muchas
noticias como esta ó parecida, y como no puede ser de otra forma, las daremos a
conocer. Ahora ya sabéis, los que estéis a punto de contraer matrimonio con
alguien que profesa esta misma pasión, antes de dar el “Si quiero”, revisad la
colección, no sea que os hayan colado algún falso y entonces peligre vuestra
vida.
Notas:
1.
Esta sociedad filatélica de Madrid, se constituyó
en junio de 1897, y cesó su actividad filatélica a inicios del Siglo XX.
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