Apuntes Filatélicos
EL
CORREO EN “JÁBEA” SEGÚN “EL PROGRESO”
Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico
Hablar de cómo era el correo en épocas pretéritas y hacerlo población
a población, cabe que nos haga entender mucho mejor como fue esa labor
realizada por personal que se dedicó a trasmitir noticias, a hacer llegar la
prensa, y en definitiva a tener a una población comunicada con el resto de
mundo. Pero en la comarca de la marina alta, la experiencia y los muchos años
de estudio de esta materia histórica, casi olvidada, nos viene a demostrar que
no hay mucha diferencia entre un lugar y otro, sobre todo cuando el periodo de
tiempo que nos ocupa lo situamos en la 2ª mitad del Siglo XIX.
Esta época de la historia nos desvelará que el control del correo, ó
controlar quien recibía y quién no, correspondencia, prensa, etc., era un
asunto diario, y los terratenientes de la comarca que tanto control ejercerían
sobre la población, tuvieron muy en cuenta quienes iban a desempeñar la función
de cartero, o de administrador de las diversas oficinas de correos que se
fueron estableciendo en las distintas poblaciones principales de la comarca. La
población de Jávea fue otro ejemplo más de lo dicho.
Y la prensa de la época, esa fuente inagotable de información que
vamos rasgando para que lo que nos describe de cómo funcionó el correo, no se
nos pase y llegue a ser pasto del olvido, se ocupó muy bien de contarlo,
especialmente cuando la línea editorial era contraria a los poderes políticos
que regentaban una población, y por ello se veían abogados a que sus
suscriptores no recibieran con la frecuencia estimada, el correspondiente
ejemplar.
Ejemplo de ello lo tenemos en el periódico “El Progreso” de “Jábea”,
cuyo primer número salió a la calle el 24 de agosto de 1884, con una
periodicidad bisemanal, y que se autodefinía como “…Periódico Democrático de la Marina…”, siendo su director D. Juan
Bta. Catalá y Gual. Con un recorrido más bien corto, ya que su edición no se
prolongó más allá de junio de 1885, y con una ideología progresista frente al
gobierno liberal que regía en el Ayuntamiento de Jávea de entonces, en su
edición del 29 de octubre de 1884 (Nº 9), ya expone en una de las noticias
publicadas que “…el alcalde liberal de la población (…) detiene el número 7
(periódico) en esta administración de correos sin auto del Juez competente…”.
Una escena que se repite continuamente en esa época y con diferentes
periódicos, tanto en Jávea, Dénia o incluso Benissa, de la que tenemos
constancia de otra queja similar, esta vez del periódico “El Constitucional” de
Alicante que en 1882 daba cuenta que “...El
cartero de dicho pueblo, humilde instrumento de los conservadores, detiene
nuestro periódico cuando lo cree oportuno y solo de vez en cuando y como gracia
especial, entrega algún número atrasado a los suscriptores…”.
Y más allá de que esta queja formal a través del mismo periódico que
sufrió la retención de la prensa que por correo se remitía a sus suscriptores,
tuvieran solución, la cosa parece que fue a peor. Los carteros de la localidad
de Jábea parece que siguieron órdenes superiores para que este rotativo no
llegase a destino. En la edición del 18 de noviembre de 1884, en un artículo
titulado “El servicio de correos en Jábea”, su director expone que sus
denuncias tanto al Gobernador de la provincia como al Director General de
Correos, no han tenido respuesta. “El Progreso” se sigue deteniendo. Da
detalles de cómo actúan los carteros: “…unas veces se nos devuelves varios
periódicos (…) sin indicarnos el motivo de la devolución…”, “…otras
la devolución se produce con una nota, de puño y letra del cartero, en la que
indican que no los quieren (los suscriptores)…”. Incluso cuando estos van debidamente
franqueados según las tarifas de la época para periódicos, algunos ejemplares
se devuelven con la excusa de que les falta franqueo.
En diciembre de 1884, las quejas van centradas en los peatones y
conductores de la correspondencia “…de
los pueblos de esta desgraciada Marina…”. ¡El enfado ya se palpa…! De estos
dice que contemplan una conducta casi
criminal. Y la queja la centra por un comunicado de un suscriptor de Ondara que
dice que lleva tiempo sin recibir ejemplar alguno de “El Progreso”. Pero solo
será en Ondara. También hace referencia al mismo asunto en Pedreguer,
Beniarbeig, etc. Las conducciones citadas y que seguían controladas en su
totalidad por el “Cacique de Guadalest” – se refiere al Sr. Orduña y así lo
define -, bien pueden ser las que servían de Jávea a Gata; de Ondara a Benidoleig, pasando por
Beniarbeig, Benimeli y Sanet, que en 1881 era servida por D. Salvador Carrero
Fernández; ó la que unía las poblaciones de Pedreguer, Llosa de Camacho,
Alcalalí, Jalón y Lliber que hasta 1886 estuvo al cargo el peatón D. Francisco
Pascual Roselló.
Hay que decir que no todo son quejas lo que esta prensa de la época
nos ofrece. También nos llega mucha y buena información, como la que publica
este mismo rotativo javiense, en la fecha del 1 de enero de 1885, en la que nos
deja los datos de que “…al haberse abierto al público la línea
férrea Silla-Dénia (…) el administrador jefe de Valencia, arregla la expedición
para que el tren correo salga a las 3 de la tarde y llegue a Vergel a las 7,30
h., de la tarde…”. Pero en cambio, la expedición desde Alicante, no se
modifica por parte del Sr. Barroeta, Administrador Jefe de Correos en Alicante,
con el consiguiente perjuicio para la comarca, al llegar el correo por Alicante
mucho más tarde que por Valencia, y teniendo que repartirse por las poblaciones
de alrededor de Dénia casi 24 horas después de recibida. Esta sugerencia de
cambio en los horarios de salida del correo de Alicante hacia la comarca, tuvo
su respuesta por parte del propio Sr. Barroeta, quién explicaría por carta, que
los cambios tanto en itinerarios y horarios, siempre dependerán de la Dirección
General de Correos y Telégrafos, es decir, la decisión final la tomaría Madrid.
A pesar de la corta estancia del periódico “El Progreso” en la
calle, son varias las noticias que sobre el correo en la comarca aporta a
cualquier estudio que de esta materia se realice. Bienvenidas sean pues las
hemerotecas que nos ayudan a entender cómo funcionaba, y como se controlaba el
correo, demostrando una vez más la importancia que para el desarrollo de la
sociedad tenía, en una época en la que únicamente se podría trasmitir
información a través de la correspondencia y el telégrafo – hasta la llegada
del teléfono -.
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