Apuntes Filatélicos
CUANDO
DEL CIELO CAYÓ PAN EN MADRID
Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico
A veces nos puede crear cierta duda el saber que podemos considerar
como “correo” y que no se debe considerar como tal, y por consiguiente no
considerarlo apto para una colección filatélica. Los más puritanos nos
responderían que, sin duda alguna, lo único válido para tratarlo como
“correspondencia” es aquello que ha circulado por el correo, una afirmación
algo ambigua cuando sabemos que en ciertos momentos de la historia, hay cartas,
mensajes o escritos, que han sido transportados “fuera de valija”. Los menos
puritanos vamos siempre un paso por delante, y siempre vamos a considerarcomo
“correo” cualquier medio que hubiera servido para trasmitir algún mensaje o
información – evidentemente con las excepciones de la telefonía y actualmente
las nuevas tecnologías -.
La contienda bélica que vivió España entre los años 1936 y 1939, son
un claro ejemplo de esta circunstancia especial en la que nos vamos a encontrar
trasmisión de información y comunicación de una forma a veces poco análoga ó en
circunstancias muy especiales. El hecho ya conocido de que España quedase
dividida en 2 partes a medida que avanzaba la contienda, ya nos situa en un
escenario donde los habitantes de un lado del conflicto, dificilmente se iban a
poder poner en contacto, postalmente hablando, con los de la otra parte.
Y de toda esta documentación generada, existe un peculiar capitulo
que no deja de ser cuanto menos curioso, a la vez que ciertamente es algo
desconocido incluso para los filatelistas menos especializados. Tras el inicio
de la Guerra Civil en España, aquel 18 de julio de 1936, la ciudad de Madrid
resistiría el embesite de las tropas franquistas, y desde el otoño de aquel
mismo año sufrieron el asedio durante casi 2 años, lo que mermó mucho la
calidad de vida que los madrileños tenían. El hambre ante la falta de recursos,
empezaba a hacer mella entre la población, lo que dio lugar a una de las
escenas más singulares de la Guerra Civil: el bombardeo de la ciudad de Madrid
por parte de las tropas de Franco, sustituyendo las bombas por Pan
Blanco.
Era octubre del año 1938, y los madrileños se vieron sorprendidos
por una lluvia de pequeñas bolsitas con un pan blanco en su interior. Supongo
que vivirían la escena entre estupefactos y extrañados. De este curioso
bombardeo, en su día habló en Calpe el Académico de la RAHFeHp, D.
José M. Grandela Durán, experto en Astrofilatelia y gran conocedor de
este tema que le llevaría a publicar su libro “Balas de Papel. Anecdotario de Propaganda subversiva en la Guerra
Civil Española” (Salvat 2002). Y es aquí donde viene la parte que al
filatelista le puede llegar a interesar. Estos bombardeos “sin bombas”, desde
el punto de vista filatélico y atendiendo a esas pequeñas bolsas que contenían
el pan entregado a la ciudadania de Madrid, son considerado como material
interesante para según que colección de historia postal se trate. Eso sí,
siempre como material límite, y muy específico para utilizar no en cualquier
colección.
Si consideramos que cualquier mensaje que reciba la población, por
el medio que sea, y dado que aquellas bolsitas llevaban un mensaje escrito para
convencer a los madrileños que la solución a su problema y sufrimiento estaba
en manos de Franco, se ha considerado este como material postal, siempre
cogiendolo con lupa y pinzas.
El mensaje que recibieron los madrileños aquel 3-4 octubre de 1938
en las miles de bolsas que lanzaron sobre la capital de España los 30 aviones
que se dispusieron para bombardear Madrid, decía así: “…No nos importa lo que penséis,
nos basta saber que sufrís y sois españoles. En la España Nacional, «Una, Grande
y Libre», no hay un hogar sin lumbre ni una familia sin pan. Mientras vuestros
jefes exportan las cosechas y malgastan el oro en propagandas calumniosas o en
comprar armas con que prolongar vuestra agonía, la España Nacional siente la
angustia que padecéis, os envía esta muestra de su recuerdo, para los niños,
las mujeres y los enfermos". Un mensaje que bien hubiera podido
llegar por el correo convencional, pero en tiempo de guerra, eso es casi
inviable e imposible. Madrid sitiado, tan solo tenía una opción para que la
población recibiera estas proclamas que los expertos denominan como “guerra de
mensajes subversivos”.
La entrega de estas misivas a los madrileños, obtuvo rápidamente una
contundente respuesta de las autoridades republicanas de la capital. Así
sabemos que tanto el alcalde de Madrid por entonces, como las autoridades
militares de la ciudad, advirtieron a la ciudadanía que no debían consumir
aquel pan caido del cielo, por poder causar trastornos digestivos, ó incluso
con sospechas de poder estar envenedado, y ser una trampa maliciosa del bando
nacionalista.
Durante todo el conflicto bélico español, y en tantas otras guerras
acaecidas, el reparto de “octavillas” con mensajes de una u otra forma, ha sido
una práctica habitual. Esta forma de comunicación, tal vez no postal, pero si
interesante para el filatelista especializado en esta rama de la historia
postal, ha generado una serie de material que hoy podemos ver más allá de
archivos y museos, en colecciones filatélicas sobre la guerra civil.
La filatelia como tal, es toda una ciencia que además de contar con
el sello como parte intrínseca de la colección, también se nutre de una serie
de materiales y documentos que el filatelista ha de tener siempre muy en cuenta
a la hora de realizar sus busquedas. Aquel pan caido del cielo, que seguramente
sirvió de alivio al hambre que sufrieron los madrileños, hoy podemos ver su
envoltura en colecciones filatélicas de alto nivel.


