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26 abril 2025

Apuntes Filatélicos. PINCELADAS DEL SELLO DE 4/4

Apuntes Filatélicos

CUATRO SELLOS PARA UN VALOR

Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico

 

Hay que reconocer que cuando nos adentramos en saber más de esta afición llamada Filatelia, que en ciertos aspectos podemos considerarla como ciencia, nos vamos a encontrar con detalles de cómo fueron, desde Correos, adaptando el uso del sello a las necesidades propias de la sociedad de la época. Hoy puede resultar más fácil, al menos sobre la práctica, entender que tarifas, o valor facial, se aplica a cada emisión, siempre con razones justificadas por necesidad o simple interés comercial. Pero en la 2ª mitad del siglo XIX, cuando el sello ya estaba implantando en muchos países europeos, y comenzaba a implantarse en España, era muy frecuente comparar las tarifas de otros países y estudiar su rentabilidad, especialmente con Inglaterra, cuna del uso del sello como pago previo en el envío de la correspondencia, y que tan buenos resultados económicos mostraba su gestión postal desde la implantación del sello postal.

2 Bloques de 4 sellos de 1/4, de las emisiones de 1872 y 1873, con la diferencia
de la Corona utilizada en el diseño: la Real en 1872 y la Mural en 1873

Si ojeamos cualquier catálogo de sellos españoles, nos vamos a encontrar que en 1872, con el Reinado de Amadeo I, y también en 1873 (I República Española) y 1876 (Reinado de Alfonso XII), se puso en circulación 1 curioso sello que en realidad son 4, y que a pesar de que en los catálogos siempre suele aparecer en su conjunto, luego en cartas es más frecuente verlo separado de su bloque inicial. Este sello tiene su propia historia, curiosa como tantos otros sellos emitidos en España, y se trata del “sello de ¼ de céntimo”.

Aunque la peseta en España se implanta, como unidad monetaria, el 19 de octubre de 1868, estos de 1872 serían los primeros sellos que se emitirán ya con la nueva moneda (1.10.1872), sustituyendo a los anteriores que todavía llevan la anterior moneda, el escudo y sus equivalencias. Estos sellos de “cuatro cuartos” de céntimo de peseta, que era el valor facial de los sellos, al dividirlos en 4, nos resultaba ¼ de céntimo de peseta cada sello, aunque su venta se debía hacer por el bloque de 4 completo por la sencilla razón de que por entonces (1872), el límite de moneda fraccionaria que existía en España era la de 1 céntimo de peseta. Es decir, o se compraban los 4 sellos en conjunto que sumaban 1 cts. de Ptas., o no te deban cambio.

Parte de una hoja completa de 50 sellos de 1 céntimo de peseta (200 de 1/4)de la emisión de 1876, ya con la Corona Real de nuevo

Las crónicas de la época nos cuentan que en 1872, con una España queriendo cambiar su perspectiva socio-económica y dar una sensación más progresista frente a países más avanzados, trató no solo de equiparar las tarifas postales a las que se mantenían en otros países, sino que se procuró mejorarlas para bien de la ciudadanía. Se equipararon las tarifas con las que ofrecía Inglaterra a su gente, y en lo que respecta a los “Impresos”, ya que Inglaterra no usaba de este tipo de correspondencia, se pensó que mejor sería aplicar una tarifa muy ventajosa para el usuario del correo.

Como “Impreso” se entendía, toda aquella correspondencia que no iba cerrada, generada por empresas, incluso algunos envíos de periódicos, etc., y a estos se les dotaría de una tarifa de “¼ de céntimo de peseta”, por cada 10 gramos máximo. Pero surgió un problema, y era el que confeccionar sellos individuales de esa tarifa salía más caro que el propio facial por el que se vendería. Había que buscarle una solución, y la encontró el oficial de Correos D. Francisco de Semir, gran dibujante y calígrafo, ideando un sello de 1 céntimo de peseta, pero como hemos visto subdividido en 4 partes iguales, cada una de las cuales podía usarse independientemente y con poder de franqueo para esa nueva tarifa para impresos ideada.

Detalle del sello de 1857 emitido en el estado alemán
de Brunswick, del que parece surgió la idea para
confeccionar el español

Este sello suele decirse que es un plagio de otro sello con características muy similares que se usó en el estado alemán de Brusnswick, igualmente de ¼, y emitido en 1857. En el caso del español, el grabado se realizó en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, por el artista-grabador D. Luis Plañol.

Como hemos dicho, de este curioso sello existen 3 tiradas bien diferenciadas, debido a los cambios sufridos en el gobierno de España entre 1872 y 1876. El diseño es análogo para las 3 emisiones, donde podemos ver según descripción de los mismos por parte de D. Antonio Fernández Duro, “…sello cuadrado de un céntimo de peseta, dividido en cuatro cuarteles: en el centro de cada uno de estos un óvalo con la cifra ¼; encima, corona real…”. Y es en esto último donde fueron cambiando las siguientes emisiones de este mismo sello, ya que la siguiente emisión que aparece el 1 de julio de 1873 (Circular de Gobernación del 23.06.1873), y al haberse proclamado la I República en España el 11 de febrero de ese año, en el diseño se sustituyó la Corona Real por la “Mural”. Finalizada la I República el 29 de diciembre de 1874, y teniendo estos nuevos sellos validez hasta el día 30 de junio de 1874, ya no se volvería a poner en circulación una nueva serie de estas características hasta pasado unos años, ya con el Rey Alfonso XII en el trono español. En esta ocasión se copió el dibujo de la emisión del año 1872, figurando de nuevo la “Corona Real”, y puesto en circulación en la fecha del 1 de junio de 1876.

Carta circulada a Valencia, como impreso, con el sello de 1873(Corona Mural).
Mucha de esta correspondencia no era matasellada al circular como impreso y en envios masivos

Otra de las características principales de esta emisión es la falta de dentado en los sellos de las 3 emisiones, siendo necesario separarlos uno a uno de las hojas con la utilización de tijeras u otro medio mecánico de la época. Eso hace que los ejemplares que se encuentran tanto nuevos como usados o en carta, no tengan los bordes perfectos.

Por parte de los filatelistas, para diferenciar claramente cada una de estas emisiones, tenemos que fijarnos en el color del sello. Los emitidos en 1872, se realizaron en color azul, mientras que la emisión de 1873 se hizo en color verde (aunque la característica principal del sello es la corona mural), y nuevamente en verde, se haría la emisión última de 1876. Para el filatelista más experto, estas emisiones suelen ser siempre un filón por la cantidad de variedades que del mismo se pueden encontrar, donde diferentes tipos de papel utilizados en su fabricación, así como tonalidades de color, junto a variedades en la impresión de los sellos, dan lugar a una especialización cuyo resultado siempre será digno de contemplación.

Carta circulada de Tarrasa a Zaragoza, con sello 1/4 Coronal Mural y matasellos
aplicado de Rombos. Fuente: Soler y Llach

Un sello, que se fue adaptando a los diferentes cambios políticos, primero monarquía, luego república para retornar finalmente de nuevo con la monarquía, y que ayudó en parte a que el envío de cierto tipo de correspondencia, así como periódicos, resultase más asequible a la población española de entonces.


04 abril 2024

Lo que la prensa nos contó....(55). EL DÉCANO DE LOS CARTEROS DE MADRID

 

 

Lo que la prensa nos contó… (55)

EL FALLECIMIENTO DEL VIEJO CARTERO

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico
©Ifac Filatélico

 

Hoy sería raro por no decir rarísimo, que la prensa se ocupará, aunque fuese brevemente, por la triste noticia del fallecimiento de un cartero, fallecimiento por causas naturales evidentemente. Tal vez el mundo ha cambiado tanto, que ahora son noticia otras cosas, o cabe que la función del cartero de hoy en día, no sea aquella función tan particular y personal de quienes ejercieron ese trabajo a finales del Siglo XIX o principios del XX.

Detalle de la noticia publicada en el periódico
La Correspondencia de España 23.04.1902

Pero tampoco todos los carteros fueron, seguramente, como D. Lorenzo Herrero Lanza. Debió ser una persona extraordinaria y querida entre sus compañeros, muy conocido en su círculo familiar y social, ya que a su fallecimiento en 1902, la prensa no dudo en sacar la noticia. Al menos de los periódicos consultados, La Correspondencia de España de fecha 23 de abril de ese año, da cuenta de su fallecimiento.

Y lo anuncia diciendo que “…ha fallecido en Madrid, a los noventa y cuatro años de edad, el decano de los carteros de la Administración Central de Correos…”.  Si las matemáticas no nos fallan, D. Lorenzo nació no sabemos dónde, pero en el año 1808. El breve publicado en el periódico, continua dando pistas de su periplo como cartero, al que le nombra como “Cartero Principal Jubilado”, una categoría de la que nunca antes había oído hablar, que más bien pudo ser una distinción honorífica. Por lo publicado pues, sabemos que estuvo en activo en el cuerpo de Correos la friolera de 35 años en activo, y que se había jubilado pues hacía 24 años, es decir, en 1878. Y un dato que nos hace pensar que no dejó nunca de estar en activo, o al menos no dejó de ir por la “cartería” a pesar de estar jubilado, lo encontramos cuando el periódico nos dice que “…perteneció a la cartería (…) durante cincuenta y nueve años…”.

La historia de estos personajes ilustres del correo, es cuanto menos curiosa y hace que uno quiera saber más. Me parecía raro que si la prensa de Madrid, se había ocupado de su fallecimiento, que las publicaciones propias de Correos o afines al ente postal, no lo mencionaran. La búsqueda dio resultado, puesto que El Cronista de Correos  Nº 248 de fecha 15 de abril de 1902, da detalles del luctuoso hecho, y aporta un dato que no conocíamos. Bueno, más bien no hemos tirado de las matemáticas para conocer el año en que el joven D. Lorenzo, entraría en el cuerpo de Correos. Y ese año fue 1843. Tenía pues 35 años de edad.

El Cronista de Correos también se hizo eco del fallecimiento de D. Lorenzo Herrero

Si situamos en contexto todos los años en los que el decano de los carteros de Madrid, ejerció su profesión, nos encontramos con detalles como que cuando él entró en 1843 a servir a la población madrileña, estaba como Director General de Correos D. Juan Bta. Baeza (1) (2), apellido que a los filatelistas nos es muy común dado que con “Baeza” (3) se conoce aquellas marcas prefilatélicas (fechadores) que se usaron previamente al inicio del uso del sello postal en España, e incluso durante un largo tiempo después del 1 de enero de 1850, ya con el sello establecido como pago previo al envío de la correspondencia.

Si lo pensamos bien, en esa intensa vida laboral que tuvo nuestro protagonista de hoy, tuvo ocasión de ver de todo. Conoció la parte en la que las cartas viajaban todavía sin sello postal, correspondiendo al destinatario hacer frente al pago del servicio por la recepción de la correspondencia, salvo en los casos en los que la carta viajase “franca de portes”. Conoció la incorporación del sello postal como pago previo de la correspondencia. Seguramente muchas de las cartas que hoy forman parte de las grandes colecciones filatélicas españolas, cartas enviadas desde Madrid ó recibidas en la capital, pasaron por sus manos.

D. Lorenzo Herrero, vivió una de las épocas del correo más apasionantes, una época de grandes cambios, de la incorporación del sello postal al correo, del nacimiento de una afición a la que con el tiempo se le llamaría filatelia, que seguro dio más de un quebradero de cabeza a los carteros y funcionarios del gremio postal. Y por cuanto hemos leído de él, debió ser todo un ejemplo para sus compañeros.

Desde este rincón filatélico, y dado que hoy en día los carteros ya no son noticia como antes, sirva nuestro reconocimiento y agradecimiento por tanto.


Notas:

1.     D. Juan  Bta. Baeza Medina, fue Director General de Correos desde finales de 1840 hasta julio de 1843.

2.    Esta afirmación que hace la revista “El Cronista de Correos”, cabe pensar que nos indica que D. Lorenzo Herrero Lanza, entró a formar parte del equipo de carteros de Madrid, antes del 23 de julio de 1843, fecha en la que D. Juan Baeza, fue cesado como Director General de Correos

3.     Este matasellos ó cuño, empezó a usarse tras la publicación de la Circular de Correos del 15 de mayo de 1842.

23 marzo 2024

EL PATRIOTISMO ESPAÑOL DE FINALES DEL SIGLO XIX A TRAVÉS DEL SELLO DE ALICANTE

 

Apuntes Filatélicos

EL SELLO DE ALICANTE DE 1898

Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico

 

Viñeta sin poder de franqueo
emitido en Alicante para
recaudar fondos destinados a
la Suscripción Nacional
Ejemplar con los signos de 
exclamación (¡!),seguramente
de una 2ª emisión de la viñeta

Todo sello, siempre tendrá detrás de él una buena causa. Y esta premisa es perfectamente adaptable al sello emitido en 1898 en Alicante. Hay que matizar que se trata de una “viñeta”, puesto que no tenía poder de franqueo, pero que al contrario de muchas otras de iniciativa particular, esta en concreto, tuvo el beneplácito de la entidad postal correspondiente. De hecho su puesta en circulación, fue por iniciativa del Administrador Jefe de Correos de Alicante, y su razón de ser ya forma parte de la historia postal de España.

En el año 1898, España viviría uno de esos episodios que marcaron su historia, a consecuencia del cual perdería sus últimas posesiones en ultramar. La guerra colonial que desde 1895 ahogaba los recursos económicos, se transformó en una guerra internacional al entrar Estados Unidos en la contienda como respuesta al hundimiento del acorazado “Maine”, tragedia que los yanquis culparon a España, y que la historia se encargaría de demostrar que no estaban en lo cierto.

A banda de esas pinceladas históricas, aquella situación generó en toda España una ola de patriotismo no visto antes – salvo con la guerra contra los franceses -, que dio lugar a que el 14 de abril de 1898, la Reina Regente, María Cristina, por Real Orden, decretará la apertura de la conocida como “Suscripción Nacional Voluntaria” para atender al fomento de La Marina y los gastos generales de guerra, o lo que es lo mismo, una especie de aportación patriótica a nivel de toda España, tanto en metálico como en especies, que voluntariamente los españoles podían aportar a la causa.

Carta circulada de Alicante a Barcelona 10.06.1898, con viñeta "Patriótica"
Fuente: Subastas Iberphil (On Line)

Y este hecho dio pie a que naciera una iniciativa en forma de sello de aportación voluntaria, ideada por D. José Barroeta Jiménez, quién fuese Administrador Jefe de Correos de la Provincia de Alicante, el cual en la fecha del 20 de abril, y ante la creación de la Junta Auxiliar de la Provincia, propuso a la misma la creación de “…un sello especial con las armas de España y de Alicante, y cuyo coste de 5 céntimos (de peseta), fuese voluntario…” (El Cronista de Correos 25.04.1898), para ser usado en la correspondencia, documentos mercantiles, o como bien apuntaba la prensa de la época, para adquirir y guardar si así lo precisaban los partícipes. El sello además, fue impreso – o costeada su impresión -, por Such, Serra y Cía., como contribución a la Suscripción Nacional Voluntaria.

Carta de Alicante a Londres con la correspondiente viñeta patriótica. 04.05.1898 
sin los signos de exclamación en la expresión "VIVA ESPAÑA" (1ª emisión)

Este sello, que fue el primero de muchos que se hicieron en España, tuvo imitadores en ciudades como Jerez de la Frontera, Córdoba, Madrid, Valencia, Palma de Mallorca y Mahón – entre otros -, y pasaría a la historia de la filatelia española como el precursor de una series de viñetas “patrióticas” que recaudarían una importante cantidad de dinero para el fin que fueron creados.

Relación de las poblaciones donde se
vendió la viñeta
en los primeros días de
establecerse su venta, junto a las 
cantidades vendidas y el dinero
recaudado para la
Suscripción Nacional
Fuente: El Cronista de Correos 05.05.1898

El sello o viñeta, sin poder de franqueo, es de forma cuadrada, en el que vemos en color rojo, el escudo de España junto a las inscripciones “Viva España”, “Alicante”, “Suscripción Voluntaria” y “5 céntimos”, todos ellos dentados, salvo algunos en los que aparece uno de los lados sin dentar. Del sello se sabe que se hizo una tirada de 120.000 ejemplares, en 2 tandas, y que se presentaron en forma de hoja compuesta de 12 sellos cada una, siendo el primer día de venta de este sello, el 23 de abril de 1898.

De este sello, que tantos elogios recibió de la prensa nacional por lo brillante y eficaz de la iniciativa, se vendieron tanto en las oficinas de correos como en los estancos de muchas ciudades de la provincia de Alicante. La repercusión fue tal, que en los primeros 5 días de estar el sello a la venta, en toda la provincia de Alicante se llegaron a vender un total de 38.200 sellos, con una recaudación de 1.910 pesetas.

Ejemplar borde de hoja
sin dentar en 2 de sus lados
y con numeración en su parte
superior
Existieron variedades de la viñeta
realizadas en alguna de las 
Estafetas en las que se pusieron 
a la venta
Fuente: Ágora de AFINET

Gracias a la revista El Cronista de Correos de fecha 5 de mayo de 1898, podemos incluso saber la distribución de esta venta, y conocer que en la comarca se vendieron sellos patrióticos de Alicante, en Dénia, Jávea y Pego. En Dénia fueron un total de 1.404 sellos y una recaudación por la venta de 70,20 pesetas, y en Jávea se contabilizaron 704 sellos y 35,20 pesetas recaudadas, pero en Pego esta cifra fue bastante más superior llegando a los 2.508 sellos – casi tantos como en Alicante -, que dieron una caja de 125,40 pesetas. De esta última, el periódico El Liberal del 1 de mayo de 1898, lleva un inserto una carta que firma Antonio Quero – Administrador de Correos de la Estafeta de Pego por entonces -, en la que da cuenta de lo recaudado por Pego para la suscripción patriótico, haciendo referencia a la mala situación por la que pasa la población tras haber sufrido un pedrisco muy notorio. Así, además de las cifras de aportaciones particulares en dinero, hace hincapié de que “…los sellos voluntarios de 5 céntimos se venden…”, incluso son usados por el ayuntamiento, juzgado y notaria, aun teniendo franquicia postal; y da como detalle el hecho de que incluso hay particulares que ponen hasta 6 de estos sellos en la correspondencia. Se lamenta de no poder ofrecer más de estos sellos dada la escasez de los mismos que le han remitido.

En septiembre de 1898, el propio Sr. Barroeta anunciaba a la prensa de la provincia, que el dinero recaudado por la venta del sello – hasta la fecha -, había sido de 3.850 pesetas., o lo que viene a ser lo mismo, se habían vendido en unos pocos meses, un total de 77.000 sellos.

Carta enviada desde Villena a Madrid, con la viñeta patriótica
sin los signos de exclamación en la expresión "VIVA ESPAÑA"(1ª emisión)
Una de las pocas cartas que se conserva (en colección privada) con origen en
esta ciudad alicantina
(Colección privada)

Este sello, que hoy sabemos que forma parte de la historia del correo y de la filatelia en la comarca, es una de las grandes rarezas que tenemos en Alicante. No son muy habituales de encontrar, y grandes rarezas si se consiguen sobre la carta. Existen algunos estudios sobre este sello, que no deja de ser un pedazo de nuestra historia. Tal vez si tuvo una gran tirada - 120.000 -, pero no han sobrevivido muchos, y no sabemos cuántos de ellos se usaron en la correspondencia y cuantos simplemente fue una aportación voluntaria de alicantinos y alicantinas, que contribuyeron a paliar el enorme gasto de aquella guerra.

Seguramente con el tiempo, este sello seguirá aportando información que nos ayude a conocer más de su uso en la comarca, en incluso en la provincia. Hay que seguir conociéndolo para saber que detrás de todo sello, siempre hay una buena causa.

Sendas piezas de la viñeta patriótica. Tipo I (sin signos de exclamación)
y Tipo II (con signos de exclamación)
El tipo I con fechador del 26 de abril de 1898. Primeros días de uso en Alicante
Colección Pedro Juan (Alicante)

 

 

 

22 marzo 2024

Lo que la prensa nos contó....(53). LAS CARTAS MICROFILMADAS DEL SITIO DE PARIS

 

 

Lo que la prensa nos contó… (53)

EL SITIO DE PARIS, CARTAS FOTOGRAFIADAS Y UN ILUSTRE PERSONAJE

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico
©Ifac Filatélico
 

Rene Prudent Patrice Dagron 
(1819-1900)

Hoy cuando revisaba algunas carpetas guardadas para darle forma a un nuevo artículo de esta sección que he de confesar que me apasiona, he tenido ocasión de releer un artículo publicado en una revista de las de época conocida como El Cronista de Correos, y al leer su contenido he recordado ciertas imágenes que en su momento, concretamente el pasado mes de septiembre, utilicé para la charla/conferencia impartida en Benissa titulada “Palomas al servicio del Correo”, dentro de la programación de la EXFILNUM 2023.

El artículo ó noticia nos habla (El Cronista de Correos 25.07.1900) del recientemente fallecimiento de “Mr. Dragon” (mal escrito por parte del redactor de la noticia), refiriéndose a Mr. René Dagron ó también René Prudent Patrice Dagron, quien fuese el artífice de un sistema de microfilmado de documentos y cartas que a partir de 1830 se empezó a utilizar para con ello poder transportas, por ejemplo correspondencia fotografiada, ocupando así menos espacio.

Había nacido Mr. Dagron, en Ailliers-Beavouir (Francia) el 17 de marzo de 1819 y su fallecimiento aconteció en París el 13 de junio de 1900. Inventor, fotógrafo  y aeronauta, la historia del correo le debe mucho a este ilustre personaje.

Pero lo que realmente nos interesa, es el contenido que nos aporta la pequeña noticia aparecida en esta revista del entorno del correo español. Podemos leer que ya su redactor menciona que gracias a René Dragon, se pudo organizar de alguna forma el correo aéreo, y estamos hablando de 1870 con el asedio que sufrió la ciudad de París por parte de las tropas franco-prusianas.

El Cronista de Correos 25.07.1900

Se describe igualmente el tipo de fotografía que de aquellos documentos y cartas se hicieron, que se describen como “…prodigiosamente ligeras…”, tanto que una sola paloma era capaz de llevar en sus patas más de 50.000 despachos, que posteriormente y una vez fuera de París y del alcance del enemigo, eran descifradas por la Administración de Correos por medio de un aparato de proyección, tal y como podemos ver en las imágenes. Pero el detalle que impresiona es el hecho de que todo este montante de documentos, una vez fotografiados, solamente pesaba 1 gramo.

Sendas imágenes donde se aprecia el acto de reproducir las fotografías microfilmadas de las cartas y
documentos transportadas con palomas mensajeras

El Sitio de París, es un episodio de la historia del correo fascinante, del que se ha estudiado muy a fondo, y del que hay mucha documentación y cartas de la época que son verdaderas joyas de la Aerofilatelia. Y la prensa como siempre, nos ponen sobre la pista de todo ello.

Detalle de un globo aerostático a punto de ser cargado. Sitio de Paris (1870)


01 diciembre 2023

MAÓ Y LA PRENSA DEL SIGLO XIX, HABLANDO DE FILATELIA (A la memoria de Xisco Morro)

 

Apuntes Filatélicos

Y LA PRENSA DE MAÓ NOS LO CONTÓ

Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico

 

A la memoria del amigo y filatelista
Francisco Morro Martí.
Allá donde sea que te hayas ido, no permitas que
la filatelia que tanto nos apasionó decaiga.

 

La filatelia es esa pasión en la que coleccionas amigos con la excusa de los sellos, y hay amigos que por lo dura que es la vida, hoy están y mañana se les recuerda. A Xisco, le conocí hace tiempo, y desde entonces entablamos una amistad de esas que a pesar de la distancia, nunca mermó el contacto, sobre todo en los últimos años cuando decidí colaborar con el Blog de la Federación Balear de Sociedades Filatélicas (FEBASOFI), Col-lecmania, de la que fue Presidente antes de fallecer recientemente.

De esa colaboración, surgieron una serie de artículos de investigación en los que aporté mi granito de arena para reescribir de alguna forma la historia filatélica balear, que como tantas otras zonas geográficas de España, esa historia sigue sin escribirse, sobre todo por la falta de documentación que sirva de base para darle forma, y aporta los datos necesarios. Pero la prensa de la época siempre será una gran aliada del investigador filatélico, porque fue testigo directo de una época, de un momento concreto, que en el caso que hoy nos ocupa, la filatelia irrumpía en la población de Maó. Estamos hablando de las últimas décadas del Siglo XIX, cuando hay constancia de que la filatelia asociativa surgió tanto en la ciudad de Palma de Mallorca como en la de Maó.

Con la prensa escrita y la información que nos aporta, siempre tenemos que ser muy cautos. Al fin y al cabo, las noticias o artículos que en ella vienen publicados, son siempre reflejo de una línea editorial determinada y del buen criterio con que el periodista redactó la crónica, y en este caso cuando se hablaba de filatelia tanto a mediados como a finales del Siglo XIX en la prensa escrita, hay que tener en cuenta lo novedoso del tema en ciertas partes de España, que comenzaban a escuchar hablar de coleccionismo de sellos.

Hoy he querido estudiar las publicaciones en prensa escrita de la ciudad de Maó, aquellas que a diario informaban a los ciudadanos de esta ciudad balear, especialmente los rotativos, El Bien Público, El Grano de Arena, y El Liberal , aunque seguramente serán muchos más lo que se publicaban que igualmente hablaron de filatelia.

Lo primero que me viene a la mente cuando ojeo estos periódicos de esa época tan especial para el coleccionismo de sellos en España, es que si hablaron, en parte de sellos y su coleccionismo, bien sería porque la filatelia resultaba interesante, o bien porque eran conocedores de que entre sus lectores el tema podría gustar e incluso a quienes de forma anónima practicaban el coleccionismo postal.

Y ese pudo ser el caso concreto de la ciudad de Maó, de la que sabemos a ciencia cierta que contó con una entidad filatélica en forma de sociedad o asociación, a partir de 1897 (El Bien Público 12.01.1897), pero donde la prensa con anterioridad a esta fecha, ya escribía y hablaba de esa nueva ciencia que había surgido a raíz del sello postal.

No puedo afirmar en qué fecha lo periódicos de Maó empezaron a tratar el tema de la filatelia. He cotejado muchos de ellos, de diferentes fechas, y los primeros que encuentro son de 1882, aunque seguramente los hubo anteriores, y esta afirmación la expongo porque la prensa española ya hablaba de filatelia incluso décadas antes.

Así puedo citar que El Bien Público de fecha 25 de septiembre de 1882, lleva un artículo que hace referencia a una publicación en el Journal de Geneve, donde el redactor de la noticia, describe una situación cuanto menos curiosa en la que un londinense había prometido a su sobrino una colección del sellos, pero al percatarse del valor que resultaba adquirirla, no se le ocurrió otra cosa que conseguir la misma, por otros medios; y esos medios no fue otra cosa que insertar un anuncio en el periódico “The Times”, anunciando que “…una joven de 25 años con 100.000 pesetas de dote, busca pretendiente. Todo aquel que desee casarse con ella, ha de escribir una carta antes de final de mes…”. Ni que decir que al día siguiente llovieron cartas de todos los rincones del planeta y cada una llevaba su correspondiente sello, con lo que el sobrino del británico pudo tener la prometida colección de sellos.

No siendo esta una noticia directamente relacionada con la filatelia española, ya nos hace ver que el coleccionismo de sellos, era recurrente hasta para contar historias en la prensa, y más cuando esta misma historia la repite de nuevo el periódico El Liberal de fecha 14 de enero de 1884.

Y no es de extrañar que en Maó, o incluso en otras partes de Menorca, el coleccionismo de sellos fuese una práctica habitual, aún no habiendo constancia de ello hasta 1897. Su pasado histórico, perteneciendo a Inglaterra primero y a Francia después, a pesar de volver ya en el Siglo XIX a manos de la corona española (Tratado de Amiens 1802), debió dejar en la isla contactos directos con las urbes de estas 2 potencias europeas, que en tema de coleccionismo postal fueron pioneras.

Las crónicas sobre sellos y coleccionismo se fueron repitiendo. En 1892, El Liberal (15 de marzo), en su primera página lleva un extenso artículo que describe detalles de cómo estaba la filatelia en países europeos como Francia, Alemania, etc., con descripción de las últimas ventas de las grandes colecciones del momento, y otros detalles de interés. O incluso uno año más tarde, El Bien Público de fecha 5 de septiembre de 1891, daba la noticia del fallecimiento del gran filatelista Mr. Tapling, y el hecho de que hubiera cedido su amplía y valiosa colección para el Museo Británico. Ejemplos como estos son varios los que encontraremos en las viajes páginas de estos periódicos que nos hacen ver que en Maó, el interés por la filatelia existía incluso antes de que naciera allí aquel pionero grupo filatélico.

Es de destacar que esta prensa mahonesa, también se ocupó de hablar del panorama filatélico español. En 1893, concretamente en la edición del 5 de julio del periódico El Bien Público, un breve menciona que se estaba trabajando para la constitución de la sociedad filatélica de Palma de Mallorca. Posiblemente se trate de la primera noticia que se publica sobre este tema, que no sería real hasta el año 1897; es decir que en Maó ya se comunicó el hecho de la intencionalidad de constituirse en sociedad filatélica en Palma de Mallorca, casi 4 años antes (los periódicos de la capital, Palma de Mallorca, no tratarían el tema hasta 1896).

Entre 1896 y 1897 empiezan a aparecer algunos anuncios de compra-venta de sellos y otros elementos de interés para el filatelista,  y con la constitución de la primera sociedad filatélica en Maó en 1897 estas publicaciones fueron a más. Una de los primeros anuncios encontrados aparece en el periódico El Bien Público de Maó de fecha 3 de agosto de 1896 dando cuenta de la revista “La Ilustración Filatélica Hispano Colonial” que se editaba en Barcelona (1895-1905), y de este mismo rotativo pero de fecha 22 de octubre de 1897, otro anunciando el “Anuario Filatélico de España y Colonias para 1888”, de D. José R. Bourman, bibliotecario que lo fue de la Sociedad Filatélica de Málaga.

Otra evidencia de la existencia de coleccionismo filatélico en Maó con anterioridad a 1897, la encontramos en otro anuncio que inserta el periódico El Liberal de fecha 24 de octubre de 1896, en el que cita la Librería del Sr. Bals, como punto donde “…se han recibido los últimos número de la revista La Ilustración Filatélica y libretas y sobres para cambios…”.

Es evidente que en estas publicaciones periódicas, hay un campo de investigación muy grande y todavía sin explorar, y la filatelia menorquina y la Balear en especial, merece que los historiadores profundicen en esta materia.

 

 

04 noviembre 2023

Apuntes Filatélicos. DATOS DEL CORREO EN ONDARA DURANTE EL SIGLO XIX.

 

Apuntes Filatélicos

EL CORREO EN ONDARA EN EL SIGLO XIX

Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico

 

El Constitucional 29.03.1877

El Siglo XIX es el siglo de los grandes cambios, especialmente en asuntos de Correos. La modernidad se fue haciendo patente a medida que avanza el siglo, y era una necesidad imperiosa dotar al servicio postal de mejoras sustanciales dada la importancia que la correspondencia tenía en la población. Hablar de este periodo en el tiempo y de esta materia, a veces se hace complicado dado que es un tema, el del correo, que poco o nada se ha tratado, y donde la información existente es, en ocasiones, sesgada y poco esclarecedora de los hechos.

Y todo ello aun se agrava mucho más si el territorio a estudiar es la comarca de La Marina Alta, donde pocas evidencias han llegado a nuestros días sobre la gestión de aquellos carteros y peatones que durante el Siglo XIX se encargaron de hacer llegar a la población, las noticias buenas o malas que a través de la correspondencia epistolar les llegaba.

El caso de Ondara no difiere mucho de cualquier otra población de la comarca, a excepción de Dénia que como centro neurálgico desde siempre canalizó toda entrada y salida de correspondencia en la comarca. La primera referencia sobre aquellos caminos por los que deambulaban los peatones de la correspondencia en tierras de La Marina, lo encontraremos en 1546 en el “Repertorio de todos los caminos de España, hasta agora nunca visto, en el cual hallarán cualquier viaje que convendrá andar…” del valenciano Pedro Juan Villuga. En 1736, la correspondencia de la comarca ya se despachaba a través de Dénia por la Administración Principal de Valencia.

Antes de la primera mitad del Siglo XIX, la mayoría de las poblaciones de la comarca no disponían de cartero oficial, y las que lo tenían, consistía en una simple cartería con una funciones limitadas al respecto.

En la 2ª mitad del Siglo XIX, irrumpe el sello postal como pago previo al envío de la correspondencia, y a partir del 1 de mayo de 1854, postalmente Dénia pasa a formar parte de Alicante, en la nueva división administrativa postal impulsada por el Ministro Sartorius, y con ello Ondara también. En el Diccionario Geográfico de Correos de 1855, de Andrés González Ponce, ya menciona que “…Ondara recibe su correo por Dénia…”, a través de la conducción Alicante-Dénia.

Una de las primeras noticias directas sobre el correo en Ondara la encontramos en el periódico El Constitucional de fecha 29 de marzo de 1877, que anuncia “…la creación de una cartería…”, suponiendo la modificación de los itinerarios de los carteros rurales de entonces. Así consta incluso en el Diccionario Postal de la Provincia de Alicante, de José Bermúdez de la Corte, de 1879.


Desde marzo de 1877, las conducciones de la correspondencia que servirían las poblaciones de Pedreguer, Llosa de Camacho, Alcalalí y Lliber, y por otro lado, Miraflor, Setlla y Mirarosa, así como de Ondara a Beniarbeig, Benimeli, Sanet y Negrals y Benidoleig.

Es de suponer que con anterioridad a esta fecha, Ondara disponía de cartero que dependería directamente del propio consistorio municipal y a cargo de las cuentas municipales, aunque este dato no está confirmado puesto que en 1899, un artículo muy extenso publicado en la revista alicantina  El Ibero (Nº 16) de fecha 16 de junio, da a entender que Ondara (junto a otras poblaciones) ni disponía de cartero, ni de cartería de manera “oficial”, lo que da a entender que seguía dependiendo de las arcas municipales.

Según el periódico El Constitucional de fecha 3 de abril de 1877, la razón por la que se establece esta cartería en Ondara, alude a que en la población se ha instalado la empresa de riegos del Pantano de Isber, y eso dio lugar igualmente a la instalación en la población del servicio telegráfico, a solicitud del propio Ayuntamiento de Ondara.

Una Orden de Correos de fecha 29 de septiembre de 1881, se cesa al peatón de la correspondencia en la conducción de Ondara a Setla y Mirarrosa, pasando por Miraflor, D. Manuel González, que posiblemente operaba en la misma desde su constitución en 1877, nombrando en su lugar a D. Antonio Camacho y Perilló, con un sueldo anual de 250 pesetas.

En la misma fecha, 29.09.1881, cesa igualmente el cartero de Ondara D. Daniel Bosch, nombrando en su lugar a D. Pascual Soler Mut, con un sueldo anual de 350 pesetas, por su labor al frente de la cartería. Daniel Bosch, ya estaba en el puesto de cartero de Ondara en abril de 1880. Esta plaza de cartero, volvería a quedar vacante en julio de 1882.

En 1882, la conducción de Ondara a Benidoleig, que vacante y sale a público concurso con el haber anual de 350 pesetas, haciéndose hincapié que esta plaza de peatón-conductor de la correspondencia, debía ser cubierta por licenciados de la marina o el ejército.

A partir de 1884 el transporte de la correspondencia en la comarca tomó otro rumbo. La finalización de la línea férrea entre Carcaixent y Dénia, dio un nuevo empuje al correo a la comarca, facilitando la salida de cartas y tarjetas a bordo de este ferrocarril que con mayor rapidez haría circular la correspondencia por todo el mundo a través de Valencia. A Ondara, a través del Carcaixent-Dénia, el correo llegaba por Vergel.

El periódico El Constitucional de fecha 1 de julio, da la noticia de que “…ha sido declarado cesante Joaquín Más y Prats, peatón conductor de la correspondencia de Vergel a Ondara  y otros pueblos, y nombrado en su lugar D. Vicente Oliver Ronda, con el carácter de interino…”. Este tomaría posesión de su cargo en agosto de ese mismo año.

A finales del Siglo XIX, el gobierno de la nación, volvió a modificar la entrega y recepción del correo en la comarca. De un plumazo se cargo varias de las carterías existentes, así como la conducción de la correspondencia entre Vergel y Ondara, creando una nueva línea entre Jávea y Vergel que entregaría en Ondara. Cosas de un gobierno desestructurado en un momento determinado. Esto no debió funcionar cuando a finales del año 1899 se vuelve a sacar a subasta pública la conducción entre Alicante y Dénia con hijuela de Vergel a Ondara.


Agradecer la colaboración prestada por Rafa Mirman, con la aportación de datos que han ayudado a darle forma a este artículo.

30 enero 2023

Lo que la Prensa nos contó... "QUEMANDO EL CORREO SOBRANTE".

 

Lo que la prensa nos contó… (V)

LA QUEMA DE CARTAS

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico
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Era práctica habitual el que las cartas “sobrantes”, aquellas que por una u otra razón, llegaban a las estafetas y carterías de correos y no se les podía dar curso, fuesen almacenadas para en un momento dado, quemarlas todas. Y uno no puede dejar de pensar, cuando lee estas noticias, la de cantidad de material postal que los filatelistas del mundo entero hemos perdido que hoy sería gozo de quienes lo coleccionan.

En esta ocasión la noticia aparece en el periódico alcoyano El Serpis, de fecha 15 de febrero de 1883, en un artículo titulado “Quema de Cartas”, y donde se hace constancia del hecho de que en la fecha del 8 de febrero de ese mismo año, la Dirección General de Correos, procedió a “…quemar todas las cartas sobrantes en todas las administraciones de correos pertenecientes al año económico 1881-1882…”. La friolera de un total de 377.928, entre cartas, tarjetas postales y otra clase de documento.

Uno no se pone a llorar porque ya tiene cierta edad, pero no me diréis que esa quema a lo más estilo fogata de San Juan, no es como mucho un gran sacrilegio postal. Las cifras deslumbran por si solas. De las cifras presentadas, destacan los 172.111 Certificados, habitual en este tipo de correspondencia, al servir el sobre o pliego que se entregaba como resguardo que una vez firmado, se quedaba el cartero como comprobante de la entrega.

La importancia de estos menesteres postales lo comprobamos al indicar la noticia que las 128 sacas con todo este material, a bordo de 4 carros, fueron llevadas hasta las afueras de Madrid, en el conocido como Mercado de Caballerías por la Puerta de Toledo, y en todo momento “…custodiados por fuerzas del orden público…”. A esta comitiva les acompañaba, como testigos de los hechos, un Inspector de Correos, el Jefe del Archivo de Correos, así como 2 empleados del ente postal, y para avivar el fuego y que no quedase papel sin quemar, varias Ordenanzas.

El objetivo de todo este proceder con tanto protocolo, no era otro que preservar la inviolabilidad de la correspondencia, incluso cuando esta era declarada como sobrante o fuese a ser pasto de las llamas. Con ello se evitaba que algún curioso pudiera tener la tentación de quedarse con alguno de aquellos documentos postales. Si me hubieran preguntado a mí, yo los hubiera salvado de la quema, como si de un “Ninot Indultat” se tratasen.


De entre el material que fue pasto de las llamas, destacan 257 cartas sencillas que no llevaban ninguna dirección manuscrita, a pesar de que 36 de ellas si llevaban los sellos correspondientes adheridos; cerca de 2000, solo llevaban o bien el nombre únicamente del destinatario sin más señas, y otras simplemente la ciudad o punto de destino.

De las cartas devueltas del extranjero, la mayoría de ellas lo fueron por una mala ortografía, o por llevar la dirección mal escrita o inteligible, y su procedencia era de Levante para Argelia ó Galicia para América del Sur.

Es curioso como la noticia acaba indicando el redactor de la misma que tras más de 6 horas ardiendo aquel montón de documentos, mas de 375.000 en 128 sacas, y cuando ya todo era una montón de cenizas, “…mujeres, niños y hasta hombres, se arrojaron sobre las cenizas aún calientes, con la esperanza de encontrar en ellas algún objeto de valor ó dinero, y no faltó quién halló medallas y monedas de oro y plata…”.

Al menos, ya que los filatelistas perdimos en aquella hoguera mucho material coleccionable, alguien saco una perrillas que le saco de algún apuro.

Ahora cuando tengamos una carta antigua en las manos, pensemos que seguramente se salvó de una quema segura.