Lo que la prensa nos contó… (92)
POR
UN GESTO DE AMOR…
Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico
©Ifac Filatélico
La invención del sello de correos allá por la segunda mitad del
Siglo XIX, es y será siempre un tema muy recurrente. No hay 2 historias que
coincidan a la hora de contarnos, cómo y porqué nació de repente el sello
postal como pago previo en el envío de la correspondencia. La leyenda del
nacimiento del sello de correos, ha generado numerosos rios de tinta, mucha más
literatura de la que podamos imaginar, y ha despertado la imaginación de
quienes se atrevieron a contarnos todo ese proceso que tuvo lugar en la
inglaterra victoriana, allá por los años 40 del siglo XIX.
Es evidente que el surgir un nuevo sistema en la forma de abonar los
servicios postales, se debió principalmente a una necesidad imperiosa por lo
mal establecido que estaba este proceder a la hora de enviar y abonar una
misiva. O simplemente porque todo en esta vida, evoluciona…. incluso la
transmisión del correo. Pero lo que le ha dado ese carácter de “leyenda” al
nacimiento del sello postal, es fundamentalmente el como se contó la historia,
y las diversas de estas historias que encontramos en cualquier medio. El 6 de mayo de
1840, empezó a usarse en Inglaterra, el sello postal, el “motor” que haría que
la correspondencía, viajase de otra manera en dirección a su destino.
Entre las muchas publicaciones que a lo largo de los años han hablado
del nacimiento del sello, la aparecida en la prensa, antigua y moderna, son tal
vez las más peculiares por como contaron lo sucedido para que los protagonistas
de la historia, se percataran de la necesidad imperiosa de hacer algo. Todos
sabemos, o deberíamos saber, que algo pasó en la entrega de cierta carta ó
misiva, para que se dieran cuenta que aquel sistema en el que pagaba quien
recibida la carta, no funcionaba del todo bien. Pero el como se contó alguna de
estas historia fruto de la imaginación del redactor, es lo que nos gusta contar
en esta sección donde la prensa vuelve a ser la fuente más importante.
Hoy, frente a nosotros el periódico, más bien semanario, “7 Fechas”
(Madrid), del que desconocemos si tuvo o no una sección filatélica, pero que en
su edición del día 25 de junio de 1957, lleva en su página 14, un artículo con un
título muy rotundo: “…Sir Rowland Hill es el inventor de los sellos de Correos…”.
Pero no es esta afirmación la que nos interesa hoy en esta sección donde la
prensa nos habló de filatelia, de correo y de coleccionismo de sellos. Lo que
realmente nos interesa es la forma en la que el redactor cuenta la historia de
lo que sucedió para que nacieran los sellos de correos. Lo subtitula como “…Una
aventura de amor dio origen a la idea…”. Romanticismo puro y duro para
dar lugar al sello, ese elemento imprescindible para el filatelista.
Y lo que gusta de su lectura, es sencillamente la forma que tiene de
contar lo sucedido. Tenemos todos los ingredientes que encontraremos en los
muchos relatos, iguales o parecidos, que hay sobre esta cuestión
filatélico-postal: una jóven dama, un cartero que llega, una carta que se
entrega y se rechaza, y un bondadoso caballero que se percata de la situación.
Todo esto si lo mezclamos bien, da como resultado que al poco tiempo ya se
empezaron a usar en Inglaterra los primeros sellos del mundo: un 6 de mayo de
1840.
Esta versión nos cuenta casi los mismos detalles: Escocia, un
cartero que llega con una carta para entregar a una jovencita la cual
rechazaría la carta, y Sir Rowland Hill (lo de “Sir” lo sería despues de que el
sello postal fuese todo un éxito), que como generoso caballero se ofrece a
pagar el porte de aquella carta. Una jovencita que rechaza el ofrecimiento, y
como cosa excepcional, no se menciona si finalmente Rowland Hill llegó a pagar
el porte (en otros relatos, esto si sucedió).
La historia avanza. La jóven (que ni se dice que fue posadera ni
donde fue la entrega de la misiva), acaba sincerandose con Sir R. Hill, y le
descubre el secreto que tanto ella como su amado novio (otras versiones la
carta en cuestión era remitida por la familia), mantenían para que la
correspondencia fuese gratuita (hay que recordar que por entonces pagaba quién
recibia). Al parecer esta versión de la historia habla de signos en las cartas
entre ambos enamorados, y no como habitualmente se cuenta de líneas en la
dirección escritas por diferentes personas como señal de que todo estaba bien.
En resumidas cuentas, las leyendas son historias que no siendo
fidedignas, dan lugar a que cada cual las interprete y cuente como más le
convenga ó mejor considere, en este caso para despertar el interés del lector;
ó cabe que si realmente es la versión que contó el bisnieto del inventor del
sello postal, todas las demás conocidas, no sean como se cuentan.
Yo me quedo con esta. Un gesto de amor que llevó a que nacieran los
sellos de correos. Es la única forma de entender como es que los filatelistas
estamos tan enamorados de los sellos y su historia.
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