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05 julio 2025

EL INICIO DEL USO DE LAS TARJETAS POSTALES EN ESPAÑA

 

Apuntes Filatélicos

AQUELLAS PRIMERAS TARJETAS POSTALES

Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico

 

Fueron un objeto cotidiano al alcance de los ciudadanos, imprescindible en cualquier viaje para mostrar, a familiares y amigos, aquello que visitábamos; o en celebraciones especiales para, de forma rápida y precisa, felicitar o dar la enhorabuena por cualquier acontecimiento. Hoy, si no lo remediamos, están condenadas al desuso. Su utilización como elemento postal ha caído en picado, y aunque todavía se ven algunas y se adquieren otras, cada vez es mucho menor su consumo. La tarjeta postal como tal, está casi condenada a convertirse – si no lo es ya -, en un objeto de coleccionismo, en algo que tuvo un pasado brillante, y que facilitó la comunicación postal en una época que la correspondencia epistolar era lo habitual.

Desde sus inicios en 1869 en Austria a propuesta del profesor de economía  Emmanuel Herrmann, con el fin de ofreceré un servicio más económico, rápido y práctico frente a la carta convencional. Aquella primera tarjeta postal nacida el 1 de octubre de 1869, se le conocería como “Correspondenz-Karte”, y fue un sistema revolucionario en la correspondencia de la época que rápidamente se extendería por toda Europa, especialmente con la 1ª Guerra Mundial, al ser el método que utilizarían los soldados para el contacto postal con sus familiares, generando millones y millones de estas tarjetas postales.

En España, su uso, ó más bien el establecimiento de la tarjeta postal como medio de comunicación postal, tardaría un poco más, y no exenta de polémica. Una Real Orden de 1871 – 10 de mayo -, firmada por Práxedes Mateo Sagasta, a la sazón Presidente del Consejo de Ministros, permitiría la creación de la Tarjeta Postal en España, pero una cosa era el papel y otra la realidad. No sería hasta el año 1873 cuando empezaron a imprimirse las primeras tarjetas postales “oficiales” en España. Pero la fuerte crítica que desde diversos sectores imprimieron al gobierno por la tardanza en emitir unas tarjetas postales ya autorizadas, dio lugar a que surgieran numerosas “de iniciativa privada”, que hoy soy verdaderas joyas del coleccionismo de la deltiología o cartofilia. Uno de los instigadores a que estas tarjetas “privadas” circulasen con total normalidad en territorio español, fue el polifacético Dr. Thebussem – D. Mariano Pardo de Figueroa (1828- 1918) -, el primero que trato en prensa sobre tarjetas postales – él las llamaba “carta-tarjeta”, y el primero que la puso en circulación por iniciativa propia, demostrando el beneficio que ello llevaría consigo para las arcas del gobierno. Sus críticas abocarían al gobierno a, definitivamente ponerlas en circulación, con una reducción del 50% de la tarifa ordinaria para una carta, a partir del 1 de enero de 1873.

Aquellas primeras tarjetas postales emitidas en España, a diferencia de las muchas que hoy podemos ver en diferentes comercios del ramo, ya llevaban el sello impreso en la misma – Art. 2º R.O. de 10.05.1871 -, lo que en el argot filatélico se conoce como “Entero Postal”. Si bien aquellas primeras, no llevaban ilustración alguna – eso llegaría más adelante -, si debían de tener todas ellas unas características propias. La Unión Postal Universal autorizaría el uso de este nuevo soporte postal a partir de 1878, y fijaría unas características sobre las mismas, como que el límite en las medidas de estas no fuese superior a 9 x 14 cm.

El gobierno español, ante la eminente puesta en circulación de este novedoso medio de comunicación escrita, al que llamaría como “nueva clase de correspondencia”, dictó una serie de artículos y recomendaciones tanto para el usuario, como para el propio funcionario de Correos, que iba a encontrarse con algo nuevo a lo que dar curso. Así uno de estos artículos ya dejaba claro que “….que las tarjetas ya estaban provista de sello…”, estampado en el anverso de la tarjeta, para que exclusivamente se iba a usar para consignar en ella tanto la dirección de envío como los datos del remitente. Avisaba al cartero que al tratarse de una correspondencia abierta con el texto a la vista de cualquiera, “…cualquier tarjeta postal que contenga indicaciones contrarias al orden público ó a la moral  y buenas costumbres…”, se suspenderá la trasmisión o entrega de la tarjeta postal, debiéndose incluso, en función de la gravedad, remitirse al juzgado por si fuese constitutivo de delito – según las leyes de la época -. Por la misma regla de tres, el funcionario de Correos que tuviera alguna tarjeta postal para cursar, tenía totalmente prohibido difundir el contenido escrito de cualquier de ellas.


La primera de las que se emitieron en España a partir de 1873, llevaba un sello impreso de 0,05 ptas., tarifa que resultaba más económico que en el envío normalizado de una carta, y con el texto de “República Española”. Puede que los cartofílicos – o coleccionistas de tarjetas postales -, no distingan entre estas primeras con el sello impreso en la tarjeta, o las que años después se empezaran a emitir en España desde el sector privado, desprovistas de sellos y que el usuario debía añadirle este antes de ponerlas en el buzón. Para el filatélico, estas primeras, que como ya hemos dicho conocemos como “Enteros Postales”, si son verdaderos documentos a tener en cuenta en el coleccionismo filatélico, frente a las que empezaron a aparecer en las últimas décadas del siglo XIX, que siendo igualmente interesantes no son tenidas en cuenta por la tarjeta, en las colecciones filatélicas.

La llegada de la fotografía a la tarjeta postal supuso un cambio sustancial en estas, en su uso, y su posterior coleccionismo. Con el tiempo las tarjetas postales ilustradas, bien con dibujos o bien con fotografías, se han convertido en verdaderas testigos del paso del tiempo, tanto si las coleccionamos por sus paisajes ó ciudades, como si lo hacemos por cualquiera otra razón que nos pueda llamar la atención. Siempre han gozado de un trato especial por parte del ente postal, con su consabida reducción de tarifa para el usuario, lo que las hizo muy populares especialmente para empresas y comercios.

Pero los avances tecnológicos poco a poco han ido acabando con ellas. Primero con la llegada del teléfono, y actualmente con las nuevas tecnologías en comunicación – llámese redes sociales, mensajería virtual, internet, etc. -, las han condenado a ser dentro de poco, un recuerdo del pasado. Pero estamos a tiempo todavía para que ese declive no llegue tan pronto. Sigamos usando las tarjetas postales. Ahora ya sabemos que llegaron para mejorar nuestras vidas. Alarguemos la vida de la tarjeta postal.

11 junio 2025

UNA POSTAL EN FORMA DE LIBRO CARGADO DE CULTURA

 

LA POSTAL LIBRITO

(Artículo publicado en la revista Filatélica “RF” de EDFIL. Junio 2025)

 

Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico

 

Desde que la tarjeta postal irrumpiera en la sociedad para convertirse en uno de los soportes para el envío de correspondencia más popular, muchos han sido los diferentes formatos que esta ha tomado a lo largo de los años. La primera de ellas, la “Correspondenz-Karte” que puso en circulación el correo austriaco el 1 de octubre de 1869 (1), fue el inicio de una forma de trasmitir cualquier noticia o comunicado, muy distinto a lo que hasta entonces se conocía. Diferentes publicaciones que han hablado de ellas, de las primeras tarjetas postales, las llegaron a definir como “cartas sin sobre”, y tuvieron sus ventajas para los usuarios que vieron en ocasiones que la tarifa al enviarlas, era inferior al de una carta convencional.

Primera postal de la historia, emitida en el año 1869 por el Correo austriaco.

España tardaría en adoptarlas como tales, y no lo hizo oficialmente hasta diciembre de 1873, a pesar de existir una Real Orden de mayo de 1871, firmado por el propio Práxedes Mateo Sagasta (2). Entre tanto, y dado el interés que las tarjetas postales habían despertado, surgieron algunas de iniciativa privada, pero todas ellas con un similar formado. El uso de estas tarjetas postales entre países, fue autorizado por la Unión Postal Universal en el año 1878, acordado un tamaño – 9 x 14 cm. -, que se hizo universal.

Pero las tarjetas postales han ido evolucionando y eso les ha ido cambiando su aspecto. Hoy soy muchas las que se siguen usando diariamente, y muchos los formatos que la historia de este objeto nos ha dejado a los coleccionistas. Si las primeras se emitieron sin imagen alguna, con el tiempo la imagen se fue imponiendo en las tarjetas postales, y harían de ellas un verdadero escaparate que las empresas supieron aprovechar. Un reclamo que hizo valer aquello de que “una imagen vale más que mil palabras”. Quienes se adentran en su coleccionismo, saben a ciencia cierta que se trata de un pozo sin fondo que hace de su coleccionismo una verdadera ciencia. No hace mucho, revisando alguna de esas cajas, pude contemplar una postal que su formado no me dejó indiferente: era un libro en miniatura.

Detalle de la “Postal Librito” con su interior. Uno de los muchos ejemplares editados. Fuente: Archivo de la Comunidad de Madrid. Publicación descriptiva de la exposición virtual sobre tarjetas postales.

Según la definición en la que se publicitaba esta tarjeta postal, se trataba de una “Postal-Librito”. Ya el nombre que el empresario que las ideó le dió, nos da una idea de lo que tenemos entre manos. Ojeando el Diario de Comunicaciones de fecha 30 de enero de 1932 (Nº 2217), podemos encontrar que D. Daniel de Basaldúa y Manidabeitia, ha promovido por medio de una instancia, “…que sea autorizada la circulación por el correo de un objeto especial denominado Postal-Librito…”. Según la descripción que se acompaña a la instancia, se trata de “…se trata de un pequeño fascículo con ilustraciones en la cara inferior de la cubierta, y que por disposición especial de esta, permite plegar la solapa cierre a la parte superior del anverso destinado a contener la dirección del envío, y las indicaciones epistolares cuando así convengan…” (3). En resumidas cuentas, se trata de un libro de contenido variado, que plegado se queda en forma de tarjeta postal y que el Sr. de Basaldúa y Manidabeitia, pretende comercializar con el beneplácito del ente postal español, bajo las siglas comerciales de POSTAL LIBRO S.A., empresa radicada en Madrid, y que en la fecha del 22 de enero de 1932 (4) obtendría la correspondiente autorización para ello.

Detalle de la autorización que la Dirección General de Comunicaciones. D.O.C. 30.01.1932.

Estas peculiares postales, además de alguna que otra imagen, llevarán también texto de diferentes índoles. Fueron muchas las que se emitieron y el coleccionista encontrará en ellas, una amplia variedad de modelos diferentes el uno del otro, con temas tan variados como Turismo, Gastronomía y Cocina, historia, personajes, etc. La publicidad que de esta tarjeta realizaba la empresa y que solía aparecer en revistas de la época, venía a decir de ella que “…era el medio más eficaz para difundir cultura para todas las clases sociales en las ciudades y en los campos…”. Por esta publicidad podemos saber que fueron más de 25 los modelos diferentes que se sacaron al mercado, siendo los 4 primeros dedicados a “Cervantes”. En definitiva una original forma de acercar la cultura en general a toda la población.

Este tipo de postales pueden llegar a despertar interés no solamente para los cartófilos (5), sino también a los filatelistas, especialmente porque su autorización ocasionó ciertas dudas a la hora de aplicar las tarifas de la época en lo que respecta a envíos de tarjetas postales. El solicitante expresa en la solicitud o instancia el hecho de que se trata de acercar este “Libro” en forma de postal a la población más alejada de los centros urbanos, para lo que solicita que se pueda aplicar una tarifa especial para su envío. La resolución es clara al autorizar su uso, dando como válido que puedan circular como “IMPRESOS”, siempre y cuando este tipo peculiar de postal vaya abierta sin cerrarse, ó como tarjeta postal si el remitente cierra ambas caras visibles de la misma, y siempre para envíos dentro del territorio nacional, y que para aquellos ejemplares que viajen en modo “Certificado”, se les aplique una tarifa adicional, de acuerdo a tarifa, de 0,30 ptas. añadidas. Algunas de ellas llevan claramente esta explicación en el anverso, donde el remitente ha de situar el sello postal correspondiente, indicando que ha de usarse un sello de 15 cts. – tarifa para tarjeta postal – ó de 2 cts. – tarifa para impresos – (6), así como una pequeña explicación de su uso en función de cómo se quiera remitir: “…como tarjeta postal con escritura libre…. Como impreso pudiendo escribir a mano (sin noticias) una dedicatoria, la firma y si quiere la profesión y domicilio del remitente…”.

Diversos anuncios publicados en la revista “Hispanidad” de Madrid, aludiendo a la “Postal-Librito”.

En el mercado estas “Postales Librito” hay llegado generalmente conservando únicamente la parte postal, o incluso ambas caras separadas la una de la otra, y es muy difícil encontrar toda la colección existente, conservada con la totalidad de las 12 hojas que solían tener, detalle que las hace mucho más interesantes de cara al coleccionista.

Con el tiempo, la tarjeta postal ha sobrevivido a la modernidad y a las nuevas tecnologías, y para los nostálgicos se ha convertido en un auténtico elemento coleccionable, cuyas imágenes son verdaderos testigos del paso del tiempo. ¡Larga vida a la Tarjeta Postal!

Ejemplo de una de las muchas postales editadas en el formato “Postal-Librito”, con los detalles mencionados.



Notas:

1.       La idea surgió para ofrecer una sistema de comunicación , rápido, accesible y económico para la población, fruto de las propuestas de Heinrich von Stephan y Emmanuel Hermman

2.      Práxedes Mateo-Sagasta y Escolar (Torrecilla en Cameros 21.07.1825 – Madrid 05.01.1903). Fue Presidente del Gobierno en 7 ocasiones entre 1870 y 1902.

3.      Descripción literal que aparece en la instancian presentada a Correos para el uso de este tipo de tarjetas postales.

4.      Ministerio de Comunicaciones. D.O.C. 30.01.1932.

5.      La Cartofilia o Deltiología, es el estudio y coleccionismo de postales.

6.      Tarifa en vigor a partir del 1 de agosto de 1931.

11 agosto 2023

Apuntes Filatélicos: EL ORIGEN DE LA FOTOGRAFÍA EN LAS TARJETAS POSTALES

 

Apuntes Filatélicos

LAS PRIMERAS TARJETAS FOTOGRÁFICAS

Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico

 

La tarjeta postal suele estar siempre asociada a los veranos o genéricamente a las vacaciones. Son esos soportes gráficos que han servido para trasmitir a través del correo, rincones y espacios visitados durante un viaje, y hacer llegar esas instantáneas a familiares y amigos. ¿Quién no ha mandado alguna vez una postal desde en ese viaje que todavía hoy recordamos? Desgraciadamente la escritura epistolar en tarjetas postales cada vez va a menos, aunque la venta de tarjetas postales todavía es un hecho que verano tras verano constatamos como que está viva, y eso da esperanza de pensar que aún hay quien las utiliza para el fin que fueron creadas.

Hoy, si de paisajes nos referimos, podemos encontrar tarjetas postales de cualquier rincón del mundo. Pero no siempre fue así. Las primeras tarjetas postales nacieron sin imagen, y no se introdujeron como forma de escritura epistolar hasta que en 1869 el profesor austriaco Emmanuel Herman (1838-1902) diseñó el primer prototipo de tarjeta postal de la historia, y presentó el proyecto al por entonces Director General de Correos del Imperio Austro-Húngaro, Heinrich von Stephan (1831-1897), quien plantearía la idea en la Conferencia Postal Internacional de Karlsruhe de 1865. La tarjeta postal como tal fue adoptada para circular por el correo, y sería el correo austro-húngaro quién la pondría en circulación por primera vez, el 1 de octubre de 1869, bautizada como Correspondenz-Karte.


Con el tiempo estas postales fueron incorporando nuevas formas a sus diseños y la Unión Postal Universal –U.P.U.- de alguna forma unificó criterios en su uso para todos los correos del mundo. En 1891 estas tarjetas dieron un giro importante en su confección. Si hasta entonces las encontrábamos sin imagen y con imagen, a partir del 4 de agosto de ese año, las tarjetas empezaron a llevar en el anverso de las mismas, imágenes fotográficas: había nacido la tarjeta postal fotográfica.

Y lo haría de la mano del francés Dominique Piazza (1860-1941), comerciante e inventor francés que tuvo la necesidad de hacer llegar cierta fotografía de Marsella, su ciudad natal, a un amigo que vivía en Argentina, y que para abaratar costes en el envío, creo la tarjeta que revolucionaría la comunicación desde entonces. Fue sin duda la historia del éxito dado que desde aquel día de agosto de 1891, son millones y millones de este tipo de tarjetas postales las que se editan anualmente, de todos y cada uno de los rincones del planeta.

Dominique Piazza puso a punto una técnica con el fin de reducir el formato de las fotografías y con ellos poderlas usar como ilustraciones en las tarjetas postales. Un gesto que cambió el concepto de tarjeta postal en el mundo.

Y con el gesto que tuvo Piazza con su amigo de la infancia Antonin Billaud, quién se había exiliado a Argentina, el cual le había pedido que le enviase por correo unas cuantas fotografías de Marsella, convirtió a esta ciudad francesa en la primera en aparecer en una tarjeta postal fotográfica de la historia. Y es que la idea de, en vez de mandar fotografías dentro de un sobre que encarecía el precio del envío, hacerlos con fotografías directamente sobre la postal, tuvo tanto éxito que Piazza empezó a comercializar su invento. Las tarjetas postales ya eran asiduas en los envíos epistolares, y con la fotografía alcanzaron su máximo auge.

Es más, con este invento de la tarjeta postal fotográfica, muchos fotógrafos de la época le dieron a sus retratos y fotografías, el formato de tarjeta postal, piezas hoy muy buscadas entre coleccionistas.

En 1892, otras ciudades del sur de Francia se sumaron a la fiebre de la tarjeta postal fotográfica, y seguramente muchas otras ciudades de todo el mundo se copiaron aquella ingeniosa formula. Y con ello se convirtieron en el objeto turístico por excelencia, además de ser testigos directos de épocas pasadas. La imagen que estas postales nos muestran, son instantáneas congeladas en el tiempo, que en su caso al coleccionarlas, nos desvelan aspectos históricos que el tiempo ha ido cambiando. Son como un viaje en el tiempo, donde vamos a ver la transformación que ciertos espacios en ciudades, poblaciones y entornos naturales han podido sufrir con el paso de los años.

Si nos centramos en lo que fue la llegada de la tarjeta postal en España, encontramos una serie de normas y decretos que se fueron creando a partir de 1871 pero que no entrarían en vigor hasta años después. España nunca se tomó en serie un hecho como el uso de postales para el correo a pesar de que países de Europa no dudaron en hacerlas llegar a la sociedad. Los estudiosos de estas tarjetas primitivas españolas, las sitúan –las primeras de ellas- en diciembre de 1873, aunque anteriormente y de forma no oficial fueron varias las que de forma totalmente privada se aventuraron a realizarlas para presionar al gobierno a que les diera validez postal en cuanto al uso.

Si nos centramos en las que hoy nos ocupan, las tarjetas postales fotográficas, en España fue la imprenta Hauser & Menet  -constituida en Madrid en 1890- la primera que, a igual que harían los franceses se posicionó en la edición de tarjetas ilustradas, usando para ello muchas fotografías de su propio archivo que estamparían en formato fototipia sobre la cartulina de las tarjetas. Las primeras que se pusieron a la venta aparecieron sobre 1892 –hay discrepancia en este dato-, pero fue en 1897 cuando lanzarían su 1ª Serie General, conjunto de tarjetas postales fotográficas que son joyas hoy en manos de museos, archivos y coleccionistas.

Consistían en una serie de tarjetas que inicialmente iban de la 1 a la 690, con vistas y estampas de diversas ciudades españolas, aumentando dicha cifra hasta llegar a las 2078. La gran mayoría de estas, no soy realmente “fotográficas” porqué también se usaron dibujos para ilustrarlas, pero fueron los pioneros en este campo sin duda alguna.

A partir de estos pioneros en la confección de tarjetas postales ilustradas, con fotografías o dibujos, en España, fueron muchos los fotógrafos y editores que se sumaron al auge de la comercialización de postales en todas las provincias españolas. Alicante, como ciudad turística por excelencia, no se libró de ello, y son muchas las que se conocen ya a principios del Siglo XX. Son fieles testigos de la memoria histórica gráfica.

La tarjeta postal siempre estará vinculada y relacionada con la historia del correo. Muchos filatelistas son y serán coleccionistas de estas cartulinas ilustradas, y muchos de los documentos postales que encontramos en una colección de historia postal –por ejemplo-, lo son en forma de tarjeta postal. Hay que empezar a darles ese valor histórico que merecen, pero sin dejar de seguir usándolas en nuestros viajes y vacaciones, porque recibir una tarjeta postal sigue teniendo ese contenido romántico que le aporta la correspondencia epistolar.

18 octubre 2020

¿UNA TARJETA POSTAL TASADA POR SU "MINI TAMAÑO"?

 

Una carta….Un Comentario.

LAS “ESTRECHECES” SE PAGAN…

José Ivars Ivars / Divulgador e Investigador Filatélico

 

Desde el inicio reglamentado del Correo, con la universalización de los servicios postales, la unión de los diferentes entes postales de cada país, y la reciprocidad a la hora de recibir y enviar la correspondencia, el tamaño y la forma en los envíos ha estado regulado de una u otra forma. El correo “no-normalizado” ha estado siempre “penado”, lo que en el argot filatélico postal se conoce como “Tasa”, por el simple hecho de no respetar las dimensiones establecidas y acordadas, por ejemplo, de una carta o tarjeta postal.

Es el caso de hoy con esta peculiar tarjeta postal de la que  muestro el anverso y el reverso, que aunque parece que está recortada, es tal cual se ve. Más que una tarjeta postal parece un punto de libros que se ha usado en forma de postal, pero el reverso nos muestra que el editor de la misma la realizó ex profeso. Se trata de una postal costumbrista de finales del Siglo XIX y principios de XX, que está circulada desde Barcelona¿? o Madrid ¿? (aunque el fechador no es muy visible) con fecha enero de 1904 y dirigida a la población francesa de Gauriac, en el departamento de Gironda.

La “mini” tarjeta lleva el sello postal de 0,10 Ptas., de la emisión conocida como “Pelón”, y corresponde por la fecha de envío al pago del envío de una tarjeta postal al extranjero  (salvo Portugal y Gibraltar) según la Tarifa que había en vigor desde el 05 de abril de 1903 que fue publicada en la Revista “Cronista de Correos”. Pero como observamos la tarjeta al llegar a Francia se “Tasa” a pesar de llevar la tarifa correcta. La razón es sencilla y evidente. Las dimensiones no eran las acordes a una “Tarjeta Postal Normalizada”.


No es algo nuevo en filatelia, encontrarnos con cartas o tarjetas tasadas por uno u otro motivo, pero si es un campo de investigación amplio que nos deparará muchas sorpresas y nos hará sin duda estudiar las normativas.


¿Os animáis?

24 septiembre 2020

Una Carta...Un Comentario. CONTINUACIÓN AL ARTICULO "¿LA 1ª PUBLICIDAD AUTORIZADA POR CORREOS?"

 

Una carta…un Comentario.

MÁS DETALLES DE LA AUTORIZACIÓN DE CORREOS DE 1886

(Artículo publicado en la web de Filatelia Temática “La Lupa”)


José Ivars Ivars / Divulgador e Investigador Filatélico

 

Amigas y amigos de “La Lupa”. Hoy regreso a este espacio virtual de filatelia temática, con un tema que hace poco os expuse aquí mismo y que podéis ver en el siguiente enlace (http://filatelia-tematica.blogspot.com/2020/09/con-la-lupa-sobre-la-carta-16.html), y regreso para aportar nuevos datos y nueva información que me ha llegado que ayudará a comprender la pieza en concreto, ó tal vez pondrá más dudas sobre el tablero.

Dicen que en Filatelia, como en la vida misma, es mejor tener buenos amigos que tener enemigos, y si esos buenos amigos son del nivel de Evaristo Alfaro, mucho mejor, porque nadie como él para indagar y aportar esa fuente de información que en ocasiones te hacen saciar tus dudas. Al hilo del anterior artículo, el buen amigo se puso a rebuscar en su archivo, que debe ser de lo mejorcito que hay hoy en día por el mundo (o casi), y dio con la “Circular” de la que hablaba yo anteriormente.


Para ponernos en situación previo a entrar en detalles, recordaré que el artículo que titulé “¿La Primera Publicidad Autorizada por Correos?, comenté una tarjeta postal en la que en su anverso parte inferior aparecía la inscripción “Autorizada por la Dirección de Correos según circular del 31 de diciembre de 1886”, y me surgió la duda que plantee a los lectores de “La Lupa” de si lo que la Circular autorizaba era la tarjeta postal en sí, o también esa “Publicidad” que aparece en la tarjeta en su parte superior izquierda, de un antiguo comercio filatélico de Madrid, Leopoldo López, que posteriormente pasó a ser propiedad de D. Miguel Gálvez Jiménez (Filatelia Gálvez).

Pues gracias al amigo Evaristo, hemos podido visualizar y estudiar la Circular del 31.12.1886, y de ella entresacamos algunos de los artículos que contiene y que nos aclarara un poco la duda. La Circular en sí viene a autorizar la circulación de tarjetas postales de iniciativa privada que estaban prohibidas por una anterior Orden de fecha 8 de noviembre de 1873. Esta admisión de tarjetas postales a iniciativa privada, se autorizaban en base a una serie de condiciones en las que leemos que:

·         Las tarjetas no ha de exceder del tamaño estipulado de 14 x 9 cm., y deben estar realizadas en cartulina de buena calidad.

·         En su ángulo superior derecho (anverso) llevaran adherido un sello de correos de igual valor al precio al que se expendan las tarjetas “oficiales” para un mismo destino. Por lo tanto nunca las vamos a tratar como Enteros Postales.

·         El artículo 4º de la Circular nos indica que “…en el anverso de la tarjeta postal no podrá llevar otra parte manuscrita que el nombre y las señas del destinatario…”, y añade que “…al remitente se le permite añadir (en el anverso) por medio de un sello, membrete u otro procedimiento tipográfico, su nombre, señas o cualquier otra indicación que considere conveniente…”.

Es en este 4º artículo donde encontramos la explicación lógica a la composición de la tarjeta postal que en su día presente, donde Correos autorizaba no solamente a la circulación de tarjetas postales de iniciativa privada frente a las emitidas oficialmente, sino que permitió en 1886 que las mismas llevasen datos del remitente en la forma que mejor considerase para identificarse.

Como ya he dicho anteriormente, tal vez cuanta más información poseemos mejor despejamos las dudas, pero también nos pueden surgir otras. ¿Consideráis que el cuño tipográfico que “Leopoldo López. Sellos para Colección”, lleva la tarjeta postal es simplemente un dato del remitente? O por el contrario ¿Se puede considerar publicidad de una empresa comercial en este caso filatélica de la ciudad de Madrid? Y temáticamente no siendo un Entero Postal….¿Tiene cabida en una colección temática aunque sea como material límite?

El buen amigo Evaristo da en la diana al insinuar que tocaría averiguar que hicieron las demás tarjetas postales que al igual que esta, surgieron a partir de la fecha de la circular de forma privada, sin olvidar que en ningún momento la misma Circular nos habla de la obligatoriedad de incluir en la tarjeta referencia a esta autorización, por lo que las que estudiemos, aun siendo como esta, puede que no nos lo indiquen.

¿Sigue siendo esta la Primera Publicidad autorizada por Correos?

01 septiembre 2020

LAS LÓGICAS DUDAS EN FILATÉLIA: LAS AUTORIZACIONES DE CORREOS A FINALES DEL SIGLO XIX

 

¿LA PRIMERA PUBLICIDAD AUTORIZADA POR CORREOS?

(Artículo Publicado en el Blog de Filatélia Temática "LA LUPA") 


José Ivars Ivars / Divulgador e Investigador Filatélico

 

En este mismo espacio filatélico virtual, en el que solemos hablar de Filatélia Temática, muchas han sido las ocasiones en las que he hablado (y otros amigos filatelistas también) sobre los “Anuncios Autorizados por Correos”, y muchos han sido los comentarios generados por lo publicado, a veces a favor, otras en contra, comentarios que siempre son bienvenidos y nos demuestran que la Filatélia no es una ciencia exacta, pero si una ciencia viva.

Hoy traigo a “LA LUPA” una tarjeta postal editada a finales del Siglo XIX, postal de las de iniciativa privada pero que no es un Entero Postal, que va dirigida a Barcelona y que a pesar de no tener el matasellos de salida muy nítido, por el membrete de la tarjeta intuimos que se envía desde Madrid, llevando la tarifa de 0,05 Ptas., que debía de corresponder a algún tipo de envío como “Impreso” puesto que la tarifa para tarjetas en la modificación de las tarifas que tuvo lugar el 1 de enero de 1882, era de 0,10 Ptas. (El siguiente cambio de tarifa ya tuvo lugar en 1901, fecha posterior seguramente a la circulación de esta tarjeta postal).


Y, amigos y amigas de LA LUPA, déjenme decirles que con la tarjeta me entraron las dudas, puesto que no siendo un Entero Postal, por normativa temática, la ilustración que aparece en la tarjeta no se debería usar en una colección, en este caso sobre filatelia, coleccionismos, comercios de Madrid, etc. Pero la tarjeta postal lleva una inscripción, muy parecida a algunas de aquellas primerizas que se editaron en España. Tal vez no haberlas cotejado todas, me hace pecar de soberbia, pero a la vez me surgen varias preguntas que entre todos vamos a responder (se admiten como no podía ser de otra forma cuantas más respuestas razonadas mejor).


Como digo, la tarjeta en su parte inferior lleva el texto “Autorizada por la Dirección de Correos según circular del 31 de Diciembre de 1886”, entonces entiendo que lo que Correos autoriza es al Sr. Leopoldo López (del que luego hablaremos) para la edición de esta tarjeta postal y su uso para el correo. ¿Pero solo autoriza la edición de la Tarjeta Postal, ó también supervisa el contenido o diseño, para darle el visto bueno? Porque si fuese así, y Correos hubiese autorizado el membrete que aparece en la parte superior izquierda de la tarjeta postal, de nuevo nos encontraríamos ante un anuncio autorizado por el ente postal español.

Anteriormente he dicho que de las tarjetas postales estudiadas (de esa misma época) algunas de las conocidas como “Precursoras” que el Dr. Thebussem puso en circulación, no sin algo de ironía por su parte, no llevan imagen o membrete alguno (solo texto) por lo que, y perdonen mi soberbia, ¿Podría ser este el primer anuncio autorizado por Correos?


Del remitente sabemos que se trata de D. Leopoldo López, quien abrió el Primer Comercio de Filatélia en Madrid, en 1868, en la Calle la Cruz 1, empresa que en el año 1895 se traspasa a D. Miguel Gálvez Jiménez, quien cambia el nombre de la misma y pasa a llamarse Filatélia Gálvez.

Tal vez por el detalle de ser filatelistas y conocer el mundo del coleccionista, el Sr. López tuvo a bien incluir en sus tarjetas la autorización de Correos. Ahora, expuesto todo esto, dejo en manos de quienes conozcan más detalles nos ayuden a saber si tal vez estamos ante el Primer Anuncio Autorizado por Correos.


Enlace relacionado con el tema:

http://filatelia-tematica.blogspot.com/2017/10/publicidad-en-sobres-si-o-no.html

11 agosto 2020

EL AYUNTAMIENTO DE CALP PONE EN CIRCULACIÓN UN NUEVO ENTERO POSTAL TURÍSTICO.

 

ELS BANYS DE LA REINA Y EL PEÑÓN EN LA NUEVA TARJETA PREFRANQUEADA DE CALP


Por José Ivars Ivars / Divulgador e Investigador Filatélico

 

A pesar de ser este un verano atípico, y de la situación poco habitual que estamos viviendo, el Ayuntamiento de Calp desde su Concejalía de Turismo, a cargo de la cual está D. Francisco Avargues, ha vuelto a editar una de las conocidas como “Tarjetas Prefranqueadas” que Correos pone a disposición de quienes las solicitan.


Para la edición de este año, desde la Concejalía de Turismo se optó por una única imagen en la que se aprecia, en primer término parte del Yacimiento Arqueológico conocido como “Els Banys de la Reina”, enclave histórico muy visitado y que parte de él se encuentra en proceso de estudio por parte de los arqueólogos, así como de fondo el Peñón de Ifach que se refleja sobre el agua de la piscifactoría romana del yacimiento, fotografía cuyo autor es el fotógrafo Francisco J. De Gea Fernández. En el anverso de la tarjeta se le ha añadido el eslogan turístico de este año que dice así: “ASÓMATE A CALPE. Todo lo que Te espera”.


Para el reverso se ha optado por la continuación y se ha vuelto a usar la misma que en la tarjeta del año pasado, donde se aprecian los correspondientes logos institucionales, así como los datos de una de las oficinas de Turismo  con que cuenta Calp, los iconos de lo que los visitantes van a poder encontrar en el municipio, de ser un verano normal, y el correspondiente Código QR que enlaza al usuario con la web de TURISMO CALP.


Por parte de Correos en el reverso se refleja el cajetín con la tarifa correspondiente, que para esta tarjeta es la “B”, que servirá para enviar la Tarjeta Postal a Países de Europa, pudiendo enviarse igualmente dentro de España, o a cualquier otro país del mundo siempre que se añada el franqueo adicional necesario. Este cajetín, para los estudiosos de los Enteros Postales, ofrece una pequeña diferencia frente al usado en la emisión de 2019.


La Presentación de esta nueva Tarjeta Pre-franqueada o Entero Postal, tuvo lugar el pasado día 11 de agosto en el Salón de Plenos del Ayuntamiento donde tanto la Alcaldesa, Dña. Ana Sala, como el Concejal de Turismo D. Francisco Avargues, pudieron estampar el matasellos con la fecha para inmortalizar el momento. Con esta son ya 5 las “Prefranqueadas” que la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Calp ha puesto en circulación a través de Correos, y de la edición de este año son 1000 los ejemplares solicitados. Asistieron al acto miembros de la Agrupación Filatélica de Calp que valoran muy positivamente esta continuidad en las emisiones de este tipo de Entero Postal que enriquece tanto la historia postal local como la filatelia alicantina y pone en valor todo el esfuerzo que por la filatelia se está llevando a cabo desde Calp.


Desde la Concejalía de Turismo se pretende con ello hacer una divulgación muy particular del destino turístico de Calp, y para ello parte de estas tarjetas serán enviadas a diferentes Embajadas y Consulados de países europeos para que desde allí las hagan circular a sus respectivos países, y sin duda desde la A. Filatélica de Calp se le dará una difusión filatélica como en anteriores ocasiones.

12 mayo 2019

DEFINICIONES EN EL COLECCIONISMO DE TARJETAS POSTALES


¿SABES LO QUE ES LA DELTIOLOGÍA…?


Por José Ivars Ivars
Divulgador Filatélico
Presidente A. Filatélica de Calp


Hay que reconocer que el castellano es una lengua llena de palabras que por su amplitud geográfica dispone de vocablos curiosos y que según donde, se dirán de una u otra forma. Y en lo que respecta al coleccionismo nada varia y de igual forma encontramos muchas definiciones que no nos son usuales en nuestra coloquial forma de hablar.

Hoy traemos una forma de denominar a algo que para ciertos coleccionistas es cotidiano, pero quienes no andamos muy metidos en esa especialidad nos suena “a chino” cuando la oímos nombrar.

¿Sabéis que es la “Deltiología”? Hace unos días conversando con un colega de afición vía internet, llegado el momento me dijo que además de filatelista (la mayoría se autodefinen como filatélicos), también era Deltiólogo. Lógicamente no hice muesca alguna a la hora de entender que era aquello que también coleccionaba, y cuál fue mi sorpresa al descubrir que se trataba de algo que uno también gusta guardar, como son las postales.

La Deltiología es según, algunas webs consultadas, el coleccionismo y estudio de las tarjetas postales, ó lo que más asiduamente se conoce como “CARTOFÍLIA”. Pero se da la circunstancia de que la RAE (Real Academia Española de la Lengua) en su diccionario no recoge ni una ni la otra. ¿Estarán mal dichas? ¿Estamos usando términos para lo que coleccionamos que no son correctos?



Deltiología procede del griego antiguo, “deltion” que significa Tableta escrita, carta (diminutivo), y aunque no tan usada como su sinónimo “Cartofília”, resulta extraño que algunos diccionarios no lo lleven en sus definiciones. Pero en cambio en todo el mundo se usa esta última, y como ejemplo tenemos las miles de Sociedades Cartofílicas que hay por todo el planeta. Así tenemos la Sociedad Catalana de “Cartofília Española Hispana” fundada en 1901, entre otras. Algunas publicaciones (Preservación del Patrimonio Cultural en la Tarjetas Postales. 5º Congreso Mexicano de Tarjetas Postales. Oxaca Junio 2012) van un poco más allá y distinguen claramente entre los 2 términos. Mientras la Cartofília se ocupa del coleccionismo de las Tarjetas Postales, la Deltiología es el estudio de las mismas, sin tener que ser precisamente un coleccionista.



Esperamos vuestras opiniones para salir de dudas….

Cartofília?
Deltiología?