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20 abril 2024

ALFONSO NAVARRO CASANOVA. PRIMER ADMINISTRADOR DE LA ESTAFETA DE "BENISA".

 

Apuntes Filatélicos

NAVARRO CASANOVA, ADMINISTRADOR DE LA ESTAFETA DE BENISSA

Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico

 

Imagen de archivo de la que fue sede de 
la Oficina Principal de Correos
de Alicante

Poner en valor la historia postal de la comarca consiste en poder conocer, en la medida que sea posible, como funcionó y funcionaba el sistema postal en un área geografía muy peculiar y determinada. Pero además, si llegamos a conocer cada uno de los personajes que la hicieron posible, habremos conseguido darle forma a la historia, en mayúsculas, del correo en la comarca de la Marina Alta. Algunos de estos personajes tuvieron un papel importante, no solo en las poblaciones en las que ejercieron de Administradores Jefe, carteros, o simplemente de peatones-conductores, sino que hoy son parte de la historia del correo en nuestro país.

Uno de esos casos lo encontramos en Benissa. La historia nos ha desvelado que en Benissa, hasta empezado el siglo XX, disponía de un servicio de correos, sufragado por el propio ayuntamiento – como en tantos otros ayuntamientos -, y controlado por quienes ejercían un control político y social de la población – los caciques -. El periódico “Centinela” desvela con nombre y apellidos algunos de estos carteros, como lo fueron, D. Felipe Ivars Oliver (1901), hasta que fue elegido concejal y por ello elegido como cartero de Benissa a su tío carnal D. Juan Ivars Ausina. Un año después, en 1902, se crea por fin la cartería de Benissa, y esta estará regentada por D. Cayetano Cervera Pineda, que estaría en el cargo hasta 1903. Ya en 1907 aparece otro nombre relacionado con la cartería de Benissa: D. Juan Bta. Escobar Chust (también se le cita como Juan Bta. Escribano Chust)

Las primeras décadas del Siglo XX, fueron años de muchos cambios en lo social y en lo político. Benissa como tantas otras poblaciones, vivieron años de mucha penuria económica, y necesitaba de grandes avances tanto en comunicaciones como en otras materias. El disponer de una cartería ya no era suficiente para una población que reclamaba tener más posicionamiento en la provincia de Alicante. En el año 1916, con la llegada a la alcaldía de D. Silvestre Ivars Santacreu, una de las primeras gestiones que realizó el nuevo alcalde, fue la de solicitar para Benissa la correspondiente “Estafeta de Correos”, gestiones que dieron su fruto puesto que el periódico “El Diario de Alicante” de fecha 02 de septiembre de ese año, anuncia ya su creación.

A esta nueva Estafeta de Correos para Benissa, llegaría en 1917 D. Alfonso Navarro Casanova (1888-1966), para ejercer su función de Administrador Jefe de la misma. Venía procedente de Melilla, donde hasta entonces estaba ejerciendo el mismo cargo. Llegó a Benissa con la suficiente experiencia para darle a esta necesaria estafeta, la funcionalidad que Benissa requería. Pero la historia de este funcionario de Correos, es peculiar. Alicantino de nacimiento, fue además de funcionario de Correos, escritor que cultivó la prosa, la poesía y el teatro, colaborador con la prensa de la época, y además abogado y profesor en una Academia privada de Alicante. Pocos más datos sobre el primer administrador jefe de la Estafeta de Correos tenemos.

Detalle del listado de movimiento en el personal de Correos, donde se cita el traslado de D. Alfonso Navarro Casanova de "Benisa" a Alicante.
El Cronista de Correos de 25.05.1920

Sabemos que aprobó las oposiciones para ingresar en el Cuerpo de Correos, en 1898 (R.O. de 12 de julio), y que desde entonces tuvo un carrera postal más que brillante. En 1900, lo destinan a la principal de Soria, para posteriormente pasar a Valencia. Como aspirante de 2ª, lo destinan en el año 1902 a la Oficina de Correos de Alicante. En Alicante estará hasta que en el año 1912, lo destinan a Melilla, ya como Oficial 4º dentro del escalafón de Correos, lugar en el que se quedará y se establecerá, hasta que como hemos dicho será trasladado a Benissa en el año 1917 como Administrador de la misma.

De su paso por Benissa al frente de la estafeta, poco sabemos. Ni tan siquiera una referencia a donde estuvo ubicada. Si conocemos el dato de que estuvo hasta 1920, donde regresaría a la Oficina Principal de Correos de Alicante, para posteriormente incluso ejercer la abogacía para la que había estudiado.

Nunca dejó su vinculación con Correos, y en el año 1933, según publica el Diario de Alicante de fecha 15 de marzo, “…nos comunica nuestro distinguido amigo y antiguo  compañero de prensa don Alfonso Navarro Casanova, haberse hecho cargo de la Administración Principal de Correos...”, haciendo referencia lógicamente a la de Alicante. Es decir que, quién en su día fue destinado a Benissa para afrontar el reto de poner en marcha la estafeta de correos, un día sería el Administrador de Correos de toda la provincia de Alicante. Como tal, ejercería una intensa vida social en Alicante, siendo invitado a los más destacados eventos que la ciudad celebró en esos años.

Pero su trayectoria en Correos no acabaría ahí. En el año 1934, es destinado a la Principal de Valencia, haciéndose cargo de esta, y como subordinadas todas las estafetas de la provincia de Valencia. Pero un hecho significativo cambiaría por completo su trayectoria en Correos. El Ministro de Comunicaciones del momento, D. José Mª Cid Ruiz-Zorrilla, ante la “desobediencia” del Administrador Jefe de Correos de Madrid, al no seguir las instrucciones recibidas en una huelga del personal de comunicaciones acaecida días antes, tomó la decisión de destituirle, siendo propuesto para el cargo de Jefe de Correos de la Principal de Madrid, el Sr. Navarro Casanova, que según el propio ministro “…reúne las condiciones y sabe mandar…”. La noticia creó gran revuelo en toda la prensa nacional.

Cabe decir que emparentó con la familia del General Miguel Elizaicin, militar y alcalde de Alicante durante la dictadura de Primo de Riverra, al casarse con su hija María Luisa.

Un personaje curioso que desarrolló parte de su vida laborar en Correos, y que tuvo en Benissa, su primer gran destino, que le serviría de trampolín para proseguir una carrera brillante en el ramo de Correos.

¡De Benissa al Cielo de Madrid!

04 abril 2024

Lo que la prensa nos contó....(55). EL DÉCANO DE LOS CARTEROS DE MADRID

 

 

Lo que la prensa nos contó… (55)

EL FALLECIMIENTO DEL VIEJO CARTERO

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico
©Ifac Filatélico

 

Hoy sería raro por no decir rarísimo, que la prensa se ocupará, aunque fuese brevemente, por la triste noticia del fallecimiento de un cartero, fallecimiento por causas naturales evidentemente. Tal vez el mundo ha cambiado tanto, que ahora son noticia otras cosas, o cabe que la función del cartero de hoy en día, no sea aquella función tan particular y personal de quienes ejercieron ese trabajo a finales del Siglo XIX o principios del XX.

Detalle de la noticia publicada en el periódico
La Correspondencia de España 23.04.1902

Pero tampoco todos los carteros fueron, seguramente, como D. Lorenzo Herrero Lanza. Debió ser una persona extraordinaria y querida entre sus compañeros, muy conocido en su círculo familiar y social, ya que a su fallecimiento en 1902, la prensa no dudo en sacar la noticia. Al menos de los periódicos consultados, La Correspondencia de España de fecha 23 de abril de ese año, da cuenta de su fallecimiento.

Y lo anuncia diciendo que “…ha fallecido en Madrid, a los noventa y cuatro años de edad, el decano de los carteros de la Administración Central de Correos…”.  Si las matemáticas no nos fallan, D. Lorenzo nació no sabemos dónde, pero en el año 1808. El breve publicado en el periódico, continua dando pistas de su periplo como cartero, al que le nombra como “Cartero Principal Jubilado”, una categoría de la que nunca antes había oído hablar, que más bien pudo ser una distinción honorífica. Por lo publicado pues, sabemos que estuvo en activo en el cuerpo de Correos la friolera de 35 años en activo, y que se había jubilado pues hacía 24 años, es decir, en 1878. Y un dato que nos hace pensar que no dejó nunca de estar en activo, o al menos no dejó de ir por la “cartería” a pesar de estar jubilado, lo encontramos cuando el periódico nos dice que “…perteneció a la cartería (…) durante cincuenta y nueve años…”.

La historia de estos personajes ilustres del correo, es cuanto menos curiosa y hace que uno quiera saber más. Me parecía raro que si la prensa de Madrid, se había ocupado de su fallecimiento, que las publicaciones propias de Correos o afines al ente postal, no lo mencionaran. La búsqueda dio resultado, puesto que El Cronista de Correos  Nº 248 de fecha 15 de abril de 1902, da detalles del luctuoso hecho, y aporta un dato que no conocíamos. Bueno, más bien no hemos tirado de las matemáticas para conocer el año en que el joven D. Lorenzo, entraría en el cuerpo de Correos. Y ese año fue 1843. Tenía pues 35 años de edad.

El Cronista de Correos también se hizo eco del fallecimiento de D. Lorenzo Herrero

Si situamos en contexto todos los años en los que el decano de los carteros de Madrid, ejerció su profesión, nos encontramos con detalles como que cuando él entró en 1843 a servir a la población madrileña, estaba como Director General de Correos D. Juan Bta. Baeza (1) (2), apellido que a los filatelistas nos es muy común dado que con “Baeza” (3) se conoce aquellas marcas prefilatélicas (fechadores) que se usaron previamente al inicio del uso del sello postal en España, e incluso durante un largo tiempo después del 1 de enero de 1850, ya con el sello establecido como pago previo al envío de la correspondencia.

Si lo pensamos bien, en esa intensa vida laboral que tuvo nuestro protagonista de hoy, tuvo ocasión de ver de todo. Conoció la parte en la que las cartas viajaban todavía sin sello postal, correspondiendo al destinatario hacer frente al pago del servicio por la recepción de la correspondencia, salvo en los casos en los que la carta viajase “franca de portes”. Conoció la incorporación del sello postal como pago previo de la correspondencia. Seguramente muchas de las cartas que hoy forman parte de las grandes colecciones filatélicas españolas, cartas enviadas desde Madrid ó recibidas en la capital, pasaron por sus manos.

D. Lorenzo Herrero, vivió una de las épocas del correo más apasionantes, una época de grandes cambios, de la incorporación del sello postal al correo, del nacimiento de una afición a la que con el tiempo se le llamaría filatelia, que seguro dio más de un quebradero de cabeza a los carteros y funcionarios del gremio postal. Y por cuanto hemos leído de él, debió ser todo un ejemplo para sus compañeros.

Desde este rincón filatélico, y dado que hoy en día los carteros ya no son noticia como antes, sirva nuestro reconocimiento y agradecimiento por tanto.


Notas:

1.     D. Juan  Bta. Baeza Medina, fue Director General de Correos desde finales de 1840 hasta julio de 1843.

2.    Esta afirmación que hace la revista “El Cronista de Correos”, cabe pensar que nos indica que D. Lorenzo Herrero Lanza, entró a formar parte del equipo de carteros de Madrid, antes del 23 de julio de 1843, fecha en la que D. Juan Baeza, fue cesado como Director General de Correos

3.     Este matasellos ó cuño, empezó a usarse tras la publicación de la Circular de Correos del 15 de mayo de 1842.

26 agosto 2022

CARTAS SIN SELLOS Y NORMATIVAS QUE CUMPLIR

 

¡SR. CARTERO. ME FALTAN LOS SELLOS!

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico
©Ifac Filatélico

 

¿A quién no le ha pasado aquello de recibir una carta, de las de antes, aquellas que venían repletas de sellos, y ver que los deseados timbres no están, y hay evidentes signos de que los mismos han sido arrancados o despegados del sobre? Madre mía el cabreo que se pillaba uno, sobre todo cuando profesaban la cultura filatélica.

Pues al parecer, esta práctica de hacerse con los sellos de las cartas, seguramente para usos filatélicos, es algo de siempre. Bueno, ahora estará mal que se arranquen los sellos cuando las cartas cada vez viajan más pero sin el equipaje que suponía llevar una buena serie de sellos, para que el hambriento filatelista los despegase, limpiase, secase y posteriormente los introdujera en su colección.

La prensa de principios del Siglo XX, concretamente el periódico madrileño La Correspondencia de España, en su edición de fecha 06 de septiembre de 1901, lleva un artículo en su interior titulado “Los Abusos de la Filatelia” (el título ya se las trae), en el que se da a conocer cierta queja que al parecer se está produciendo por la recepción de cartas a las que les faltan los sellos.

La nota, hace hincapié ó deja entender que esta falta de sellos en las cartas se debe a causas filatélicas al opinar que los sellos que se arrancan de la correspondencia “…son de alguna utilidad para los filatelistas…”. Seguramente estaba en lo cierto el periodista que cubrió la notica. A principios del Siglo XX, el auge filatélico en España era más que evidente.

Detalle del artículo publicado en "La Correspondencia de España"
Madrid. 06.09.1901

La noticia prosigue indicando que desde Correos, su Director General Sr. Laviña, ha dado instrucciones de que cesen tales abusos, indicando que la propiedad de los sellos corresponden a los remitentes de las cartas, hasta el momento en que se recepciona, y es entonces cuando el destinatario es el verdadero propietario de los mismos.

Pero a Correos, por entonces, la razón filatélica de esta sustracción de sellos, parece que no le era razón suficiente al indicar además en la circular que remite a los funcionarios del ramo, que para el matasellado de las cartas, se use la tinta tipográfica “…por ser la que más resiste a las operaciones de lavado…”. Me decanto por pensar que le preocupaba más que esos sellos arrancados, volviesen a reutilizarse una vez lavados y eliminado todo rastro de matasellos.

Es curioso cómo algo tan sencillo como los sellos en una carta, tenga ese debate de quién es el propietario de ellos, cuando en toda transacción postal, hay un origen y un destino, es decir alguien que envía y alguien que recibe. Y este mismo debate, pero en tono más judicial, lo tuvo el Dr. Thebussem, D. Mariano Pardo de Figueroa, quien en 1870 (17 de agosto), firma un amplio artículo en el periódico La Nación, donde en una especie de carta de las muchas que solía publicar en la época, y remitida desde Wutrzbourg (Baviera-Alemania), en junio de ese mismo año, hace una amplia intervención sobre este asunto de a quién pertenecen los sellos que lleva una carta, y todo ello porque según describe en la misma, el propio Dr. Thebussem, del que se dice nunca fue filatelista pero sí el más experto de estos con que contó la España de mitad del Siglo XIX, recibió cierta carta “certificada” a la que le faltaba los sellos.

El artículo que se reproduce en el periódico La Nación, lleva por título “Cuestión Philatelico-Legal”, y en él, el Dr. Thebussem, le pide a su amigo D. José Mª Asensio (Sevilla), que le dé su opinión como jurista en torno al asunto de la falta se sellos en la carta por acto no convencional. En el transcurso de la transcripción de la carta que se publica, remitida por el Dr. Thebussem, este hace una alegación bien razonada de quién a su entender, es el propietario de las cartas que se remiten, las cuales al parecer y según las leyes de la época, no se podían ni tan siquiera reproducir, si no se salvaguardaba la identidad del remitente. Pero el tema que le preocupa realmente a este ilustre estudioso de la “Philatelia” de mediados del Siglo XIX, era el proceder de certificar una carta, que por entonces como registro de entrega se solía entregar únicamente el contenido y el sobre servía como justificante de entrega.

Según describe D. Mariano, al pedir la devolución del sobre remitido por correo certificado hasta Toledo, “…llega este a mi poder (…) y me quede pasmado, absorto, suspenso, atónito, abobado y confuso, al ver recortado con tijera el sitio de los sellos de correo…”. Lo que más le impactó fue leer de puño y letra, una inscripción manuscrita que decía “…Recibí sin fractura y quito los sellos…”­. El amigo del propio Dr. Thebussem, se apoderó de los sellos. Debió ser uno de los pocos filatelistas toledanos que habría en 1870, o tenía algún conocido inmerso en esta materia.

"El Cartero". 1870. Obra de Karl Spitzweg.

El artículo citado añade, seguramente citado por el Dr. Thebussem para su publicación, una nota a pie de página en la que hace constar que “…La Revista de Correos, en su número 45, correspondiente al mes de julio último (entiendo que de 1870), opina que la persona que envía un certificado, tiene derecho a recibir el sobre sin más desperfecto que el puramente indispensable para su apertura, en la cual se procurará conservar intactos los lacres y sellos, agregando que la oficina de entrega no debe consentir que se recorten  o separen los sellos de la cubierta, la cual ha de devolverse sin mutilación alguna…”. Más que evidente y lógico el enfado de D. Mariano Pardo de Figueroa, y más él que cuidaba al detalle que el funcionariado de Correos cumpliese con lo establecido en las normativas vigentes.

Cabe además que las quejas, que le cuenta a su amigo jurista pretende emprender y remitir a la Dirección General de Correos, tuvieran su buena acogida, a los hechos de que como hemos visto al inicio de este artículo, en 1901 el propio ente postal, fue quién dispuso se cumpliese con la normativa vigente.

El sello siempre ha sido objeto de deseo. Unos para reutilizarlos y defraudar a las arcas públicas, y otros para darles ese otro uso que tanta pasión genera: La Filatelia.

12 septiembre 2021

LA FILATELIA SEGÚN LA PRENSA DE LA ÉPOCA

 

LA PRENSA Y EL BAILE DE CIFRAS DE SELLOS

Por José Ivars Ivars / Divulgador e Investigador Filatélico

 

Desde que los sellos irrumpieran en la sociedad de mitad del Siglo XIX, y con posterioridad cuando su coleccionismo se fue consolidando, poco a poco todo lo relacionado con la Filatelia empezó a ser noticia. Hoy, que un periódico hable de filatelia, de sellos o de sus derivados, es algo casi inaudito. La Filatelia en la mayoría de las veces ya no es noticia, salvo en publicaciones especializadas, o al  menos no es noticia en la medida que nos gustaría a los filatelistas.

A finales del XIX, incluso comienzos del XX, en la prensa española raro era el día que no se hablase de sellos, emisiones, tarifas, coleccionismo y filatelia. Cabe que fuese por ser novedoso el hecho de que aquellos pequeños trozos de papel, dentados o sin dentar, sirvieran para algo más que para franquear una carta. Lo evidente es que entre los españoles el filatelismo empezaba a cobrar intensidad. Cada vez había más adeptos (y más detractores), y hasta la prensa local o provincial se hacía eco de cuantas novedades filatélicas se iban conociendo.

A poco que nos adentremos en cualquiera de las hemerotecas que “on-line” hay a disposición de quienes gustan de estudiar cómo fueron aquellos inicios filatélicos, vamos a encontrar numerosas referencias, artículos o breves notas sobre el mundo del sello y su coleccionismo.

De entre estos muchos artículos aparecidos en prensa, en el año 1900 aparece uno en el periódico “La Autonomía” de Reus, de fecha 12 de agosto, que daba a conocer como algo sorprendente, la cantidad de sellos que en todo el mundo las diferentes administraciones postales habían puesto en circulación hasta la fecha, artículo que se repetirá en diversos medios escritos durante mucho tiempo y que empiezan todos ellos con una misma pregunta: ¿Saben los coleccionadores cuantos sellos hay en el mundo?.


El esquema de las notas de prensa es muy análogo en todos ellos, pero con una baile de cifras que resulta cuanto menos curioso, y al no estar firmado desconocemos si fue el mismo periodista quién los redacto, o cada rotativo fue publicando el asunto a medida que le fue llegando. Así tenemos que el primero de ellos ya citado, ante la pregunta inicial que hace, da una respuesta en la cantidad de 24.626. Habían transcurrido 60 años desde el primer sello del mundo puesto en circulación en Inglaterra y ya sorprendía la cifra a los medios de comunicación. Tal vez nadie apostara por aquel novedoso sistema de franqueo ni le deparará un gran futuro.

Un nuevo rotativo, esta vez “El Adelantado” de Salamanca (27.10.1900), vuelve a reproducir la noticia, pero en esta ocasión con el que parece un cierto error de transcripción, al anotar la cantidad de sellos emitidos en 240.626. Es de entender que si comparamos ambas cifras, al redactor se le fue un cero. Pero aquí ya empieza el baile de cifras al detallar la cifra total de estos sellos. Por enumerar algún ejemplo decir que mientras el periódico catalán matizaba que en las colonias británicas se habían hecho 10.425, el salmantino lo cifra en 10.325, menos sellos a pesar de que se publicó meses después.


El 10 de abril de 1901, casi 6 meses de su primera publicación, la noticia vuelve a aparecer, esta vez en un periódico balear, “El Grano de Arena” de Mahón (Menorca), y curiosamente algunas de las cifras que se apuntan para nada coinciden con las originales, que tampoco podemos afirmar fueran las certeras (Ver imágenes). Pero como la filatelia a principios del siglo XX, era noticia y tenía su importancia, 5 años más tarde, el 28 de agosto de 1906, “El Guadalete” de Jerez de la Frontera, lo inserta nuevamente pero esta vez algo más abreviado pero con la misma pregunta inicial y la misma cifra que damos como buena del total de los sellos circulados, y con la afirmación de que en Inglaterra eran más de 14.000 sellos lo que ya podían ser coleccionados. Es evidente que al abreviar, el redactor sumo tanto los de las colonia como los de la city.

Cabe que no fuesen solo estos citados rotativos los que llevasen en su interior este asunto de cifras de sellos en todo el mundo, pero si hemos localizado un último periódico, “El Telegrama del RIF” del 7 de septiembre de 1906, que indica una cifra totalmente diferente a los anteriores al mencionar los sellos globales que ya existen. A pesar del tiempo transcurrido este rotativo da como buena la cifra de 22.622, seguramente otro error de transcripción sin importancia pero con toda la curiosidad del mundo.


Todas estas noticias, resaltan que “…la cifra es tal que asustará al filatelista…”. Lógicamente lo que asusta al filatelista es el baile de cifras que se va encontrando a medida que va leyendo la prensa.




09 mayo 2020

CUMPLEAÑOS FELIZ PARA LA FILATELIA VALENCIANA


DE CUMPLEAÑOS EN SOVAFIL…

LA DECANA DE LA FILATELIA ESPAÑOLA CUMPLE 120 AÑOS


Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico


El pasado día 6 de mayo en todo el mundo filatélico se conmemoró el 180 aniversario del nacimiento del “Penny Black”, aquel primer sello del mundo que transformó de alguna forma el correo de la época y que con posterioridad fue el germen de una pasión llamada “Filatelia”. No en vano, y por esta efeméride, en todo el mundo ese día está considerado como el “Día Mundial del Filatelista”. Pero este mismo 6 de mayo, se cumplía otra efeméride filatélica tan importante o más que el alumbramiento de aquel primer sello postal en la Inglaterra victoriana. Un 6 de mayo de 1900 nacía en Valencia la Unión Filatélica Valenciana.

Sin miedo a decirlo, y aunque tal vez no goce del estatus de ser la 1ª Sociedad Filatélica que se creó en España, pues las primeras surgieron a finales del Siglo XIX, la que actualmente lleva como denominación Sociedad Valenciana de Filatelistas, es sin duda la Decana de la Filatelia Española, y con seguridad estará entre las 10 que actualmente existen en toda Europa y que nunca ha cesado su actividad filatélica en todo este tiempo.

Valencia a finales del Siglo XIX vivía una época de expansión cultural que la posicionaba frente a otras ciudades españolas. La actividad filatélica estaba ya presente con anterioridad a la constitución de la 1ª Sociedad Filatélica que tuvo el “Cap i Casal”. De hecho lo  más nutrido de la filatelia valenciana llevaba a cabo reuniones en torno a esta afición y lo hicieron en la redacción de la Revista Filatélica de moda en la época: “El Filatélico Valenciano”.



No todos los días se cumplen 120 años… y mucho menos 120 años de actividad filatélica ininterrumpida. Y así debieron pensar que sería aquellos valencianos que decidieron cuando se iniciaba el Siglo XX, constituirse en entidad filatélica. De la 1ª Reunión celebrada, además de redactarse los Estatutos o Reglamentos, fue designado como 1er Presidente de esta entidad filatélica valenciana a D. Luis Reig, que junto a su Junta Directiva arrancaron en un proyecto que iba a situar a la ciudad de Valencia a la cabeza de la Filatelia Española durante muchos años, con una rivalidad siempre sana con otras regiones españolas como Cataluña y Madrid.



De sus logros iniciales, podemos destacar ser promotores de aquel Primer Congreso Filatélico Español que se celebró en Zaragoza en el año 1908, que aglutinó a la “creme de la creme” de la filatelia española del momento, y en cuyas reuniones se pusieron los cimientos de lo que iba a acontecer en España, filatélicamente hablando, en al menos la mitad del Siglo XX. De hecho fue en este Congreso donde se decide que Valencia sería el escenario de la 1ª Exposición Filatélica en España, evento que tuvo lugar en el año 1909.

Actualmente y con bajo las siglas SOVAFIL, la preside D. Vicente Baixauli Comes, que junto a un gran grupo de coleccionistas y apasionados del sello, hacen de este grupo uno de los más activos que existen dentro y fuera de Valencia.

Más de 1 siglo de actividad filatélica, muchos reconocimientos y premios, miles de filatelistas que han dado todo de sí para posicionar a la filatelia valenciana y española donde merece estar, el orgullo de decir que son la sociedad filatélica decana de España, y sin embargo les falta una única cosa: Que Correos les hubiese tenido en cuenta cuando celebraron sus 100 años de vida, allá por el año 2000, y les hubiese encumbrando al Olimpo de la Filatelia mundial siendo imagen de un sello postal. A tiempo estamos cuando dentro de nada otro cumpleaños se celebre por todo lo alto: el 125 Aniversario. Porque si de una cosa estamos seguros es que a la SOVAFIL les vamos a cantar muchos más cumpleaños. Esperemos pues que sea además con su merecido sello de correos.




NOTA: Tanto la información como algunas de las imágenes usadas proceden de la web corporativa de la SOVAFIL, y quien desee conocer más detalles de esta historia puede consultarlo en este enlace: http://www.sovafil.es/Historia.htm

07 marzo 2020

LA HISTORIA DE "CORREOS" Y UN BENIDORMENSE ILUSTRE.


D. EMILIO ORTUÑO Y BERTE
UN BENIDORMENSE DIRECTOR GENERAL DE CORREOS

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico

D. Emilio Ortuño y Berte (1862-1936)
A nuestro personaje de hoy, D. Emilio Ortuño y Berte, la situación laboral de su familia le llevó a nacer en Orán el 28 de septiembre de 1862, donde su padre, D. Tomás Manuel Ortuño i Orts (1), ejercía como Cónsul de España. Su infancia discurre en función de los destinos que ocupa su padre, y sus estudios los cursa en París. A la vez que desarrolla su carrera militar en Madrid, realiza sus estudios en Ingeniería de Caminos, y es como ingeniero del Cuerpo de Caminos, Minas y Puertos del Estado y su destino en Ávila, lo que marcara su futuro profesional y su dedicación a la política.

El 28 de julio de 1889 contrae matrimonio con Dña. Petra Aboín Rojas, hija del Conde de Montefrío, enlace que lo encumbraría a lo más alto de la sociedad abulense de la época, así como su vinculación al Partido Conservador de Maura del que fue un activo seguidor y colaborador y  cuya trayectoria política le alzó como Diputado en las elecciones de 1899, y senador por Ávila en las elecciones de 1901, 1903 y 1905.

Pero la que más nos pueda interesar a quienes gustamos de conocer la historia del Correo en nuestra provincia y sobre todo de su gente, es la vinculación que D. Emilio Ortuño i Berte, tuvo con Correos y Telégrafos, de cuyo organismo fue Director General entre finales de febrero de 1908 hasta 1912 (2).
 
Palacio de Comunicaciones de Madrid. Imagen de Archivo 
Como Director General de Correos, D. Emilio tuvo un papel muy importante y destacable en su modernización. Se le atribuye a él la construcción del Palacio de Comunicaciones de Madrid, el Edificio de Correos de Valencia, ó el de La Coruña, la creación de la Caja Postal de Ahorros, de las oficinas ambulantes, la instalación de los buzones “callejeros”, etc. Con él además se consigue hacer una separación entre el Organismo de “Obras Públicas” del de “Correos y Telégrafos”, hecho que se llevo a cabo gracias a las muchas intervenciones que tuvo al respecto. Pero tal vez su mayor logro, ó su mayor reivindicación postal la tuvo al referirse a que en la España de su época (1911), solo existían 1.130 estafetas frente a los 9.266 ayuntamientos censados y reconocidos (3). El Correo en España precisaba de una modernización y él se baso en los vecinos de Europa para reflexionar sobre la importancia que el Correo tenía para una población que se embarcaba en un Siglo XX cambiante. Tal vez a la clase política española de la época lo que menos debió gustarles fue el hecho de que como Director General de Correos y Telégrafos, pidiera limitar el número de envíos postales “gratuitos” de que eran beneficiarios los señores diputados y senadores.
 
Anverso Tarjeta Prefranqueada. Emisión 2006. Edificio Correos de Valencia
La modernización del Correo con D. Emilio Ortuño llegó al punto de que para él la rapidez en el envío de la correspondencia era el pilar básico para un servicio acorde a los tiempos que corrían. Tal fue su empeño que dotó para el servicio postal de automóviles y camionetas que facilitaron el reparto, a la vez que exigió una mayor rapidez en el tráfico postal ferroviario.

Tras su paso por el ente postal, fue nombrado Ministro de Fomento, cargo que ocuparía entre febrero y septiembre de 1920. Su final fue trágico, al ser asesinado en Madrid en el año 1936, posiblemente el 31 de octubre de ese año (4), por su ideología contraría a la República.

No hay duda de que este benidormense de “pro”, es parte de los muchos que a lo largo de la historia han puesto su particular impronta en el desarrollo del Correo en España, y bien está que los tengamos en cuenta.



Notas:
  1. D. Tomás Manuel Ortuño i Orts. Benidorm 1829-1908?. Fue Cónsul español tanto en Orán, donde nació su hijo mayor Emilio, como en Burdeos, Liverpol, entre otros destinos. Ilustre familia de Benidorm de finales del Siglo XIX y los albores del XX.
  2.  Algunas biografías apuntan que su duración como Director General de Correos y Telégrafos fue hasta noviembre de 1909.
  3. De estas cifras cabe añadir que de los 9.266 ayuntamientos, 840 no disponían de ningún tipo de servicio ni de Correos ni de Telégrafos.
  4. A pesar de esa fecha del 31 de octubre registrada en el Registro Civil del Distrito madrileño de Buenavista, el periódico ABC, no publica la esquela de su fallecimiento hasta el 27 de noviembre de 1940.


01 enero 2020

FILATELISTAS ALICANTINOS A INICIOS DEL SIGLO XX


“ALMANAQUE DEL COLECCIONISTA”
FILATELISTAS ALICANTINOS EN 1901


Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico

Tan importante como el conocer la actualidad filatélica que nos rodea, lo es que tratemos de conocer como era aquella filatelia de antaño, aquella de la que disfrutaron nuestros “antepasados filatélicos”, y eso solo es posible se buceamos en la historia en busca de esa información que, en nuestro caso, nos va dibujando como fueron los inicios en la filatelia alicantina.



El que hoy hemos tenido el placer de ojear, leer y releer, es la Revista Filatélica “El Coleccionista de Sellos. Almanaque del Coleccionista”, editada en Madrid el 10 de febrero de 1901, el cual lleva interesantes artículos con firmas como las del Dr. Thebussem ó el filatelista y estudioso filatélico Francisco Carreras Candi, de los que seguramente hablaremos en su momento. Pero lo que más nos ha sorprendido poder ver es una especie de listado, como el que aparece en muchas de las revistas filatélicas que actualmente hemos podido ver y tenemos disponibles en nuestras bibliotecas particulares, en el que vienen reflejados los nombres, direcciones y detalles de lo que coleccionan, de aquellos “filatelistas” de inicios del Siglo XX.



Lo de poner filatelista entre paréntesis, tiene su explicación. Hoy nos podemos autodefinir así, pero justamente la revista lleva un artículo en el que se cuestiona el firmante, porque en España todavía no se había recogido (en 1901) la voz FILATELIA, por parte de la Real Academia de la Lengua, algo que sucedería en 1922.



Pero lo que más nos alegro este inicio de año, fue poder leer 2 de los anuncios insertados, que sin precisar qué tipo de colección llevan a cabo, nos da el nombre de 2 filatelistas alicantinos. Uno de ellos, alcoyano, aparece con el nombre de D. Gabriel Leyda y Pedro (Oficial de Telégrafos) y el otro coleccionista de Villena, llamado D. Vicente Amorós. Entendemos que en Alicante y en 1901 no eran los únicos coleccionistas de sellos que había, sino que más bien esta Revista daba a conocer el listado de los coleccionistas que estaban suscritos a la misma y la recibían en la frecuencia de su publicación. El hecho de que no aparezca ni la dirección ni otros datos sobre el tipo de coleccionismo que desarrollan, nos hace pensar en esta posibilidad, frente a otra parte de la misma revista que si hay una lista de coleccionistas ofreciendo intercambio.