18 septiembre 2021

EL CORREO EN LA COMARCA EN LOS SIGLOS XVI-XVIII. PRIMERAS MENCIONES.

 

Apuntes Filatélicos

PRIMERAS REFERENCIAS DEL CORREO EN LA COMARCA

Por José Ivars Ivars / Divulgador e Investigador Filatélico

 

Viajar en los siglos XVI-XVIII no debió ser empresa fácil. No todo el mundo tenía esa vocación viajera que les llevase a conocer nuevas tierras, nuevas gentes. Cabe que los viajes fuesen de negocios, o por el mero placer de viajar, pero quienes así lo hicieron, seguramente se basaron para ello de los “Mapas de Postas” de la época, y muy especialmente de unas “Guías” editadas y publicadas por y para los Correos de antaño.

Detalle del trayecto entre Valencia y Alicante a su paso por la
comarca con la descripción de la distancia entre poblaciones
Extracto del libro de Pedro Juan Villuga "Repertorio de todos los
caminos de España..." 1546.
Archivo Ifac Filatélico

La razón es más que evidente: aquellos primitivos caminos de postas por los que transcurría el correo de los siglos XVI y posteriores, eran los más cómodos y fiables, y con toda seguridad los más cuidados. Además a lo largo de ellos, el viajero dieciochesco (y con anterioridad) pudo encontrar lugar de reposo, de manutención y hospedaje en las “Paradas de Postas” y ventas que se ubicaban a lo largo del camino, auténticos hoteles u hostales de la época, que contaban de la garantía de seriedad y buen hacer al estar regulados, por los Reglamentos Postales.

De las referencias que existen sobre el paso y distribución del Correo en la comarca, en la mayoría de ellas vamos a encontrar una clara tendencia a encaminar la correspondencia desde Dénia hacía Valencia, y desde allí poder distribuirla a todas partes. Y esto sería desde incluso tiempos inmemoriales. Pero encontrar referencia en los antiguos caminos de postas, de las poblaciones de la comarca a su paso del correo, no es tan habitual, sobre todo con anterioridad al S. XVIII.

Mapa realizado por Pedro Juan Villuga en 1543

En el año 1546, se edita un libro titulado “Repertorio de todos los caminos de España hasta ahora nunca vistos…”, publicado por el valenciano Pedro Juan Villuga, que fue Correo Mayor del Reino, en cuyo contenido encontramos la descripción de los muchos caminos existente para ir de una ciudad a otra, siguiendo los itinerarios que el correo usaba habitualmente, y donde nos describe la ruta entre Valencia y Alicante “…camino llano por la marina…”, así como las poblaciones por las que discurre y la distancia en leguas que hay de una a otra. Esta será la primera vez que una obra ó guía de caminos, menciona las poblaciones de (sic): “Denia” “Xabea”, “Teulada”, “Benisa” y “Calpe”. Primera referencia pues del paso del correo por estas localidades, sin matizar más detalles postales que puedan ser relevantes.

Detalle ampliado del mapa de Pedro J. Villuga

Esta descripción si apunta que a su paso por Dénia, a Jabea dista 1 legua, de esta hasta Teulada 4 leguas, hasta Benisa 1 y hasta Calpe 2. En total, entre Valencia y Alicante por este itinerario, había 30 leguas. El propio Villuga en 1543, confeccionó un mapa de todos los itinerarios descritos en la obra, documento que nos acerca aún más si cabe a una historia postal de nuestra comarca, inédita y casi desconocida.

Detalle de la descripción del camino entre
Valencia y Alicante por la costa.
Extracto del libro de Antonio Meneses, editado en 1576

Cabe decir que tan solo existe un ejemplar del libro de Pedro Juan Villuga, ejemplar que está en la biblioteca de la The Hispanic Society of América, y del que se han editado a lo largo de los tiempos, varios facsímiles, y que aunque fue impreso en Medina del Campo en 1546, se insinúa en varios medios que existió una edición anterior de 1545 impresa en Valencia.

Posteriormente a este “Repertorio”, en 1576 aparece otro, escrito por Antonio de Meneses, donde nuevamente vemos la descripción de este camino llano por la marina, con los mismos detalles que se observan en el de Villuga, aunque con un error que al parecer no se corrigió al describir todo el recorrido como “XX” leguas, cuando en realidad eran 30. Posteriormente y ya con el Siglo XVIII entrado, en 1736 se publica en España el libro “Descripción General para escribir a todas las ciudades de España, villas y lugares…” de Blas Alonso de Arce, y en el que el autor solo refleja en el mismo a las poblaciones de Dénia y Calpe, descartando todas las demás.

Aquellos “Repertorios”, con el Siglo XVIII se convirtieron en Guías de Caminos, y así encontramos que en el año 1737 Francisco Martínez Abad, edita la conocido como “Guía de caminos para ir y venir por todas las provincias más afamadas de España…”, y nuevamente aparece descrito el camino que unía Valencia con Alicante (por la costa) y que trascurría por las poblaciones de nuestra comarca. Así encontramos en esta obra que se cita el paso por Denia, Xabeca (Jávea), Reulas (Teulada), Benisa y Calpe. Sin duda tiene algún error de trascripción destacando la forma en que nombra a Teulada.

Itinerario entre Valencia y Alicante a su paso por la comarca.
Extracto detallado del libro de Francisco Martínez Abad
editado en 1737.

Todas estas menciones, desde tal vez la primera de ellas de 1543, hasta la última, describen un camino que trascurría por tierras de la comarca, un camino que queremos pensar que es el mismo que hoy, en pleno siglo XXI, a su paso por Calp, todavía quedan vestigios de él, pero que corre peligro de desaparecer por la intransigencia humana. Aquel Camino Llano por la Marina, ha servido durante siglos de nexo de unión entre gente y de vía de comunicación para que nuestra comarca evolucionase.

12 septiembre 2021

LA FILATELIA SEGÚN LA PRENSA DE LA ÉPOCA

 

LA PRENSA Y EL BAILE DE CIFRAS DE SELLOS

Por José Ivars Ivars / Divulgador e Investigador Filatélico

 

Desde que los sellos irrumpieran en la sociedad de mitad del Siglo XIX, y con posterioridad cuando su coleccionismo se fue consolidando, poco a poco todo lo relacionado con la Filatelia empezó a ser noticia. Hoy, que un periódico hable de filatelia, de sellos o de sus derivados, es algo casi inaudito. La Filatelia en la mayoría de las veces ya no es noticia, salvo en publicaciones especializadas, o al  menos no es noticia en la medida que nos gustaría a los filatelistas.

A finales del XIX, incluso comienzos del XX, en la prensa española raro era el día que no se hablase de sellos, emisiones, tarifas, coleccionismo y filatelia. Cabe que fuese por ser novedoso el hecho de que aquellos pequeños trozos de papel, dentados o sin dentar, sirvieran para algo más que para franquear una carta. Lo evidente es que entre los españoles el filatelismo empezaba a cobrar intensidad. Cada vez había más adeptos (y más detractores), y hasta la prensa local o provincial se hacía eco de cuantas novedades filatélicas se iban conociendo.

A poco que nos adentremos en cualquiera de las hemerotecas que “on-line” hay a disposición de quienes gustan de estudiar cómo fueron aquellos inicios filatélicos, vamos a encontrar numerosas referencias, artículos o breves notas sobre el mundo del sello y su coleccionismo.

De entre estos muchos artículos aparecidos en prensa, en el año 1900 aparece uno en el periódico “La Autonomía” de Reus, de fecha 12 de agosto, que daba a conocer como algo sorprendente, la cantidad de sellos que en todo el mundo las diferentes administraciones postales habían puesto en circulación hasta la fecha, artículo que se repetirá en diversos medios escritos durante mucho tiempo y que empiezan todos ellos con una misma pregunta: ¿Saben los coleccionadores cuantos sellos hay en el mundo?.


El esquema de las notas de prensa es muy análogo en todos ellos, pero con una baile de cifras que resulta cuanto menos curioso, y al no estar firmado desconocemos si fue el mismo periodista quién los redacto, o cada rotativo fue publicando el asunto a medida que le fue llegando. Así tenemos que el primero de ellos ya citado, ante la pregunta inicial que hace, da una respuesta en la cantidad de 24.626. Habían transcurrido 60 años desde el primer sello del mundo puesto en circulación en Inglaterra y ya sorprendía la cifra a los medios de comunicación. Tal vez nadie apostara por aquel novedoso sistema de franqueo ni le deparará un gran futuro.

Un nuevo rotativo, esta vez “El Adelantado” de Salamanca (27.10.1900), vuelve a reproducir la noticia, pero en esta ocasión con el que parece un cierto error de transcripción, al anotar la cantidad de sellos emitidos en 240.626. Es de entender que si comparamos ambas cifras, al redactor se le fue un cero. Pero aquí ya empieza el baile de cifras al detallar la cifra total de estos sellos. Por enumerar algún ejemplo decir que mientras el periódico catalán matizaba que en las colonias británicas se habían hecho 10.425, el salmantino lo cifra en 10.325, menos sellos a pesar de que se publicó meses después.


El 10 de abril de 1901, casi 6 meses de su primera publicación, la noticia vuelve a aparecer, esta vez en un periódico balear, “El Grano de Arena” de Mahón (Menorca), y curiosamente algunas de las cifras que se apuntan para nada coinciden con las originales, que tampoco podemos afirmar fueran las certeras (Ver imágenes). Pero como la filatelia a principios del siglo XX, era noticia y tenía su importancia, 5 años más tarde, el 28 de agosto de 1906, “El Guadalete” de Jerez de la Frontera, lo inserta nuevamente pero esta vez algo más abreviado pero con la misma pregunta inicial y la misma cifra que damos como buena del total de los sellos circulados, y con la afirmación de que en Inglaterra eran más de 14.000 sellos lo que ya podían ser coleccionados. Es evidente que al abreviar, el redactor sumo tanto los de las colonia como los de la city.

Cabe que no fuesen solo estos citados rotativos los que llevasen en su interior este asunto de cifras de sellos en todo el mundo, pero si hemos localizado un último periódico, “El Telegrama del RIF” del 7 de septiembre de 1906, que indica una cifra totalmente diferente a los anteriores al mencionar los sellos globales que ya existen. A pesar del tiempo transcurrido este rotativo da como buena la cifra de 22.622, seguramente otro error de transcripción sin importancia pero con toda la curiosidad del mundo.


Todas estas noticias, resaltan que “…la cifra es tal que asustará al filatelista…”. Lógicamente lo que asusta al filatelista es el baile de cifras que se va encontrando a medida que va leyendo la prensa.




11 septiembre 2021

Apuntes Filatélicos: FONTILLES, LA LEPRA Y SU HISTORIA POSTAL

 

Apuntes Filatélicos (Publicado en el Semanario Canfali Marina Alta. 11.09.2021)

FONTILLES Y SU HISTORIA POSTAL (1)

Por José Ivars Ivars / Divulgador e Investigador Filatélico

 

De la importancia que el correo ha tenido a lo largo de los tiempos, nos lo revela el hecho de saber que por recóndito que fuese el lugar desde donde o hacía donde se dirigiese la misiva, esta iba a llegar sin problema alguno. Allá donde hubiera gente, donde existiera un núcleo poblacional, allí debía llegar el correo. Y el filatelista ha sido, en la mayoría de las veces, el encargado de dar a conocer estos correos que para la mayoría de los mortales, pasan desapercibidos o no se les da la importancia que tuvieron, fuese hace décadas o hace siglos.

Tarjeta Postal con una vista general del Sanatorio
de Fontilles (Archivo Ifac Filatélico)

Y uno de esos estudiosos del correo, o como en el argot filatélico se conoce, estudioso de la Historia Postal, lo encontramos en la figura de D. Vicente Baixauli Comes, actualmente Presidente de la Sociedad Valenciana de Filatelia (como también lo fue el pegolino D. Juan Sala Torres), que a lo largo de su trayectoria filatélica ha estudiado muy a fondo el correo en uno de esos recónditos lugares como lo es el Sanatorio San Francisco de Borja de Fontilles.

De las muchas enfermedades, plagas y pandemias que la humanidad ha tenido que soportar a lo largo de la historia, la lepra ha sido uno de ellas. Una enfermedad ya mencionada en las escrituras bíblicas, y con el rechazo de la sociedad, de la época que sea, hizo que quienes la padecieran se refugiasen en las montañas, en cuevas o espacios pocos habitados. Y nuestra comarca al parecer no se libro ni de la lepra ni del rechazo que ello generaba.

La lepra fue considerada una enfermedad de pobres, y España era pobre cuando empezaron los primeros casos a detectarse. El miedo al contagio era algo que la sociedad temía por encima de los posibles alivios que la medicina de entonces podía ofrecer. El bacilo de Hansen, nombre que se le dio en honor del doctor noruego que lo descubrió, horrorizó a toda la humanidad.

Carta con matasellos del Sanatorio de Fontilles enviada a Alemania
en fecha del 07.01.1934
Colección V. Baixauli (Archivo Ifac Filatélico)

A principios del Siglo XX, el interior de la comarca experimento un hecho significativo al encontrarse con numerosos leprosos refugiados en zonas montañosas. Fue el Jesuita Padre Carlos Ferris quien comprendiendo la situación que se estaba viviendo y ante la falta de ayuda institucional, decide junto a cristianos de bien y con cierto nivel económico, realizar una verdadera obra de caridad creando el que hoy conocemos como Sanatorio San Francisco de Borja de Fontilles. Esto sería en 1909 (aunque estuvo en uso años antes), y desde entonces ha realizado una auténtica labor social y benéfica, en ocasiones poco vista o conocida. Actualmente es la última leprosería que queda en Europa, y durante toda su vida ha sido el centro más importante sobre esta enfermedad que ha habido en España.

Y este recóndito lugar que encontramos en el municipio de Vall de L´Aguar, en el interior de la comarca, cuenta con su propia historia postal, rara de hallar en términos filatélicos, y todavía muy por explorar. Muy entrada la 2ª mitad del siglo XIX, la Estafeta de Pego se convirtió en el punto más importante de distribución de la correspondencia en nuestra comarca. Desde allí partían un total de 4 conducciones “a pie”, que unían postalmente la ciudad con las poblaciones del interior, tales como Forna, Absubía, ó Vall de l´Aguar entre otras poblaciones.

Detalle ampliado del Mapa de Correos de 1862 en la que se aprecian
las conducciones que desde Pego salían a cargo de los
peatones-conductores, y entre ellas la que llevaba la correspondencia
a la Vall de L´Aguar.
(Archivo Ifac Filatélico)

Es de pensar pues que cuando en 1909 se inauguró el Sanatorio de Fontilles, la poca correspondencia que se despacharía desde el lugar, o bien la que se le fuese remitida, sería conducida por la conducción que desde Pego recorría las poblaciones de Vall de Laguart, Murla y Benichembla (sic) (2), que en 1886 sabemos estaba a cargo de “peaton-conductor” José García.

Con el aumento de paciente que fue albergando el recinto, donde en 1923 consta que ya eran cerca de 300 los ingresados en el centro sanitario, es de pensar que la correspondencia fue aumentando considerablemente. Pero fue en 1927 cuando se produce un cambio sustancial en el funcionamiento del Sanatorio al incorporarse Fontilles al Instituto Nacional de Leprología (al igual que otros centros de similares características en España), participando en el 1er Congreso Internacional sobre la Lepra celebrado en la ciudad noruega de Bergen.

Detalle sobre la compra de sellos para el envío de correspondencia
publicado dentro de la relación de ingresos y gastos que tenía entre 1903 y 1904 el Sanatorio de Fontilles
Fuente: Revista de la Colonia-Sanatorio Regional San Francisco de Borja. Mayo 1905

Con ello al Sanatorio de Fontilles se le dota de Cartería propia en el año 1929 con la facultad de expedir giros postales (y recibirlos) de hasta 150 Ptas. Esta cartería, sin datos que lo confirmen o lo desmientan, cabe esperar fuese llevada por algún miembro de la organización interna. Las siguiente información que se posee sobre la historia postal de este centro médico anti-lepra, lo tenemos en el hecho de que con fecha 9 de agosto de 1935 se aprueba una reforma de los servicios postales dependientes de la Estafeta de Pego, y con ellos se crea “…una conducción de correo en automóvil entre las oficinas del ramo, en Orba y Benimaurell, sirviendo al Sanatorio de Fontilles…(sic) Campell y Fleix…”.

Es entonces cuando a Fontilles se le otorga el rango de “Cartería Rural”, con la “…obligación de recoger y entregar al paso de la conducción, con 3 horas de servicio diario y una retribución anual de 821,25 Ptas.…”. Anteriormente a Fontilles se le concede el uso de matasellos específico para la correspondencia, matasellos que ha llegado a nuestros días de la mano de la Historia Postal. Tan solo un modelo se conoce, aunque es de esperar que a lo largo de los años de funcionamiento de la Cartería, varios fueran los tipos de matasellos utilizados. Este único matasellos conocido es de forma circular, conocido filatélicamente como “de puente” y en el que se puede leer “SANATORIO de FONTILLES (Alicante)” y la fecha con el mes abreviado en letra.

Cabe destacar que toda esta correspondencia, tanto la que iba destinada a cualquier rincón de España como la que iba dirigida al resto del mundo, se encaminaba a través del Ambulante Carcaixent-Dénia, a su paso por Vergel, mientras estuvo en funcionamiento este mítico ferrocarril. Solo el estudio de la correspondencia generada, nos deparará el ir reescribiendo la historia del correo del Sanatorio de Fontilles.


Notas:

1.    Los datos de este artículo son en parte fruto de las anotaciones hechas por D. Vicente Baixauli, en su artículo “El Correo de la Colonia Sanatorio de Fontilles” que fue publicado en varias web, e incluso en el Blog IFAC FILATÉLICO en abril de 2020.

2.    http://ifacfilatelico.blogspot.com/2021/05/apuntes-sobre-el-correo-en-la-marina.html

04 septiembre 2021

"Apuntes Filatélicos". ZENOBIA CAMPRUBÍ Y SU VINCULACIÓN A CALP.

 Apuntes Filatélicos

DECORANDO EL “PARADOR” DE IFACH

Por José Ivars Ivars /Divulgador e Investigador Filatélico

 

Comenzó llamándose “Parador de Ifach”, pero las exigencias de un régimen establecido en España tras una cruenta Guerra Civil, les hizo volverlo a bautizar, esta vez como Paradero de Ifach. Corría el año 1935 cuando en Calp se inaugura uno de los establecimientos hosteleros que mayor prestigio dio a la villa del Peñón. España se preparaba para vivir uno de sus peores capítulos históricos, pero eso pareció no importar a D. Manuel Giner Ivars, vecino de Benissa y al propio Alcalde por entonces de Calp D. Antonio García Sapena, pioneros de este proyecto turístico que con el tiempo se consolidó en Calp, siendo un referente de la hostelería alicantina. De aquella sociedad inicial que gestionó el establecimiento, con el tiempo pasó a manos de la familia que hasta su demolición en 1998 lo regentó, cuya alma mater pasó a ser la mujer de Manuel García, Dña. Pilar Vives Santacreu.

El Parado de Ifach el día de su inauguración.
Calp 25 de mayo de 1935. Archivo: Joaquín Vázquez Boronat

Introducir el Paradero de Ifach en esta sección filatélica estaría bien, si de este establecimiento Correos hubiera tenido a bien emitir sello alguno a los largo de los más 60 años que estuvo dando el mejor servicio en el mejor emplazamiento posible, a los pies de Ifac. Pero esa no es la realidad. Nuestro afán por incorporar este edificio a la catalogación de sellos de la provincia de Alicante, no será posible. Pero si lo podremos hacer desde el punto de vista de quienes lo hicieron posible en mayor o menor medida.

Personajes de la cultura, de la política, de aquí y de allá, que han pasado por el Parador de Ifach, que han disfrutado de su tranquilidad en plena contienda bélica española, que han gozado de la amabilidad de su personal y saboreado su apreciada gastronomía, y que además su relevancia les ha colocado en el Olimpo de la Filatelia Mundial, hay muchos. Por citar algunos de esos famosos personajes filatelizados que visitaron El Paradero, tenemos a Ernest Hemingway, Azorín, Carme Conde, Orson Wells, Ava Gadner, Bette Dawis, entre otros. Pero no sería de justicia incluirles como parte de un catálogo de sellos que lo que pretende es relacionar a Alicante, su gente, y sus poblaciones, con la filatelia.

Sello y matasellos 1er día que Correos
dedicó a Zenobía Camprubí en 2008

Pero hay un caso concreto que si une estas inquietudes filatélicas, y además tan relacionadas con el devenir de lo que fue el Parador de Ifach, que merece su lugar o espacio en esta ardua tarea de componer lo que será una mini enciclopedia filatélica alicantina.

Al estudiar a fondo el desarrollo y construcción de este establecimiento hotelero calpino, nos encontramos con el detalle de que la decoración del mismo corrió a cargo de Zenobia Camprubí (Malgrat del Mar 1887-San Juan de Puerto Rico 1956), polifacética mujer que estuvo casada con el Premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez. Una mujer muy de su tiempo, que vivió a caballo entre España y América.

Tarjeta Máxima emisión sello Zenobia Camprubí

De entre sus muchas cualidades, escritora, profesora, traductora, viajera incansable, lingüista, además fue decoradora. En 1920 abre un negocio de decoración en la calle San Catalina Nº 10 de Madrid, y aunque no fue un próspero negocio, fue centro de reunión de numeras personalidades del Madrid de la época.

Junto a su socia, Inés Muñoz, emprenden el trabajo de decorar casas particulares, comercios, e incluso establecimientos hoteleros. Se le encomienda su primer gran proyecto que consistió en decorar el 1er Parador Nacional de Turismo que se abrió en España, el situado en la abulense Sierra de Gredos (1927-1928), tras el cual llegaría, cabe que en el año 1934-35, la responsabilidad de decorar el que sería El Paradero de Ifach, decoración que consistió no solo en la elección del mobiliario del establecimiento, sino también la elección de cortinas y la vajilla que se usó durante décadas.

Interior del Paradero de Ifach, decorado por Zenobia Camprubí.
Archivo Joaquín Vázquez

Zenobia Camprubí pues, puso su impronta personal y profesional en dar vida a este hotel calpino que nunca fue motivo de un sello. Pero ella si fue inmortalizada por la filatelia española en 2008. Dentro de la serie “Personajes”, Correos dedica un sello de valor facial 0,31€ a esta mujer tan singular, que vivió de una forma muy especial en una España cambiante como fue el periodo de la II República, y que con el final de la Guerra Civil, tuvo que marchar de España junto a su marido.

El sello se puso en circulación en la fecha del 2 de junio, del que se hizo una tirada de 1 millón de ejemplares, y que fue presentado en dicha fecha en la Casa-Museo que tanto ella como su marido tienen en la población onubense de Moguer. Contó además con 2 matasellos conmemorativos de Primer Día de circulación, tanto en Madrid como en Moguer.

Sellos que el Correo español ha dedicado
a Juan Ramón Jiménez

Un personaje que no siendo alicantino, hemos visto su vinculación con esta tierra, que cuenta con su sello postal (al menos uno), y que tal vez si a inicios de los años 60 del pasado siglo, los gerentes del Parador de Ifach, no hubieran tomado la decisión de no incorporar el establecimiento a la red de Paradores Nacionales, y proseguir con la gestión del mismo, aunque eso supuso tener que rebautizarlo por “Paradero de Ifach”, hoy contaríamos con que este ha sido ya filatelizado, como lo fueron algunos entre ellos el de Gredos (1976-1998) que Zenobia ayudo a decorar.

Posavasos publicitario del "Parador" de Ifach.
Con toda seguridad usado antes de la década de los años 60 del 
siglo pasado cuando cambió su denominación
Archivo: Ifac Filatélico

O tal vez no, dado que el Parador Nacional de Jávea, cuya construcción se terminó en el año 1965 y que actualmente se denomina como Parador de Turismo Costa Blanca, nunca ha tenido la consideración de Correos para que fuese imagen de uno de los muchos sellos que el ente postal español ha dedicado a estos turísticos establecimientos de gran fama internacional: Los Paradores. Nunca es tarde para ello, pero mientras nos quedamos con este nuevo sello, el de esta mujer cosmopolita, que amplía y mejora el catálogo de sellos de la provincia de Alicante.


Sellos dedicados al Parador Nacional de Turismo de Gredos (Ávila) 

28 agosto 2021

EL 2 REALES AZUL DE 1851. EL MÁS GRANDE TESORO DE LA FILATELIA ESPAÑOLA.

 

Apuntes Filatélicos

EL SELLO CON EL COLOR EQUIVOCADO

Por José Ivars Ivars / Divulgador e Investigador Filatélico

 

Uno de los pocos ejemplares que 
se conocen del error 2 Reales
en azul de 1851

¡Qué sería de la filatelia sin los errores! Los hay (y los hubo) de todas las formas. Errores y horrores, e incluso gazapos incomprensibles, y todos ellos han despertado la curiosidad y el estudio del filatelista.

Desde que el sello del que hoy nos ocupamos, nació, ya lo hizo para consagrarse como una de las joyas de la filatelia española y mundial. De haber nacido fuera de España, con toda seguridad hoy sería uno de los que alcanzasen mayor cotización, pero el pobre es de los “made in spain”, y su historia es bien curiosa.

Desde que aparecieron los primeros sellos en España allá por el año 1850, era práctica habitual anualmente sacar una nueva emisión con los valores faciales necesarios, dejando de tener poder de franqueo los del año anterior. Así pues, en 1851 una nueva remesa de sellos iba a ponerse en circulación, y de entre ellos aparecía un nuevo valor que no estaba en los anteriores: el sello de 2 Reales, que se iba a usar para el Correo Certificado con Portugal, tras un Convenio Postal firmado fechas antes de la aparición de este sello el 1 de enero de 1851 (Circular de Correos del 10.12.1850). Su color sería, según el catálogo Edifil rojo naranja, y todavía aparecería sin dentar como era preceptivo en la época.

Detalle del Catálogo de Sellos de Filatelia Vives (Madrid)
de finales del Siglo XIX donde mencionan la existencia de una 
"prueba" en azul del sello de 2 Reales

Pero como la perfección no existe y menos en filatelia, una publicación inglesa, The Stamps Collecter´s Magazine del año 1868, 18 años después de su emisión, informa del hallazgo de 1 ejemplar Azul del 2 Reales de 1851. El hallazgo creó ciertas dudas entre la élite de la filatelia mundial. Se especuló con todo tipo de razones por las cuales un sello que debía ser rojo anaranjado, aparece de repente en color azul. Durante años, ese fue el único ejemplar conocido, lo que dio pie a afirmarse que se debía tratar de alguna prueba de imprenta o ensayo de color. En el año 1886, aparece un nuevo ejemplar del 2 Reales Azul de 1851 (esta sería la nomenclatura filatélica que se le otorgó al sello en cuestión), esta vez en la colección “Tapling”, y ambos en sello suelto.

Única pareja conocida con el 
"error" del 2 Reales en Azul y
el sello 3 Reales con su
color original

La filatelia, si la conocemos a fondo, nos puede deparar un sinfín de historias dignas de la mejor de las novelas, y este sello nació con aires de ser un gran personaje de libro. Hasta ahora hemos dicho que eran 2 los ejemplares que fueron apareciendo en el mercado o en alguna de las más importantes colecciones. El cómo se halló el tercer sello, es digno del mejor de los best-seller. Cuenta el propio protagonista, Miguel Gálvez, conocido comerciante filatélico de finales del Siglo XIX y cuyo negocio hoy sigue en vigor, que un buen día de 1898, se presentó en su tienda de la Calle Cruz de Madrid, un filatelista portador de un bloque de 12 sellos del 6 Reales de 1851, que si recordamos es de color azul, con  la intención de venderla, pero el Sr. Gálvez rechazo la compra al considerar que los 20 pesetas que por cada uno de esos sellos le pedían, era excesivo por lo fuertemente matasellado que estaban.

Al rechazar la oferta, el vendedor optó por entrar en un comercio filatélico que había cerca, y en esta ocasión si obtuvo lo solicitado. El bloque de 18 sellos fue vendido. Y fue en este comercio regentado por los hermanos Vives, donde se percataron del hallazgo que de no haber sido por la rapidez que tuvieron en separar los 18 sellos que formaban aquel bloque, hoy sería la más cara pieza de la filatelia mundial. ¿La razón? Entre los 12 sellos de 6 Reales de color azul, se encontraba el tercer sello 2 Reales Azul de 1851. Una empleada del comercio fue, tijeras en mano, cortando uno a uno cada sello, hasta que se dio cuenta al final que los 2 últimos que iba a cortar, en uno se leía 2 Reales, y en el otro, 3 Reales. Si observamos la foto, apreciar el error es nada sencillo.

La empleada dio el aviso a su jefe, y tras observar el “error”, accedió a que la pareja vertical  no fuese recortada y con ello convertir este mítico sello de la filatelia española en una de las joyas más codiciadas de todos los tiempos. Ni que decir lo apresurado que corrió uno de los hermanos, para mostrarle el hallazgo a Miguel Gálvez, el cual quedó sin palabras.

Sello emisión 1851 valor facial
2 Reales. Color Rojo anaranjado

Aquel hallazgo activó todas las alarmas en los pudientes filatelistas de la época, y al final esta “única pareja” fue a parar a la colección del mítico coleccionista Philip Von Ferrari. Esta colección, y todas las rarezas que poseía el Barón Von Ferrari, fueron puestas a la venta en 1922 como botín de Guerra tras la finalización de la I Guerra Mundial, y por este sello (pareja) que en 1898 Miguel Gálvez tuvo en su mano, pujó para adquirir el error más importante que hasta la fecha ha dado la filatelia española. Quiso enmendar su error, nunca mejor dicho, y pujó por la pareja la friolera de 130.000 francos (de la época). Pero no tuvo opción a nada puesto que el coleccionista americano Arthur Hind, había puesto un cheque en blanco ante la casa de subastas para adquirir esta rareza.

Desde entonces, los 3 sellos han ido pasando de mano en mano, de filatelista a filatelista, de colección a colección. Y la familia Gálvez al final pudo hacer realidad el sueño de atesorar este “tesoro filatélico”, pero lo hizo el sucesor de Miguel Gálvez, su hijo Manuel, quien en 1950 lo pudo adquirir. Pero la historia no termina aquí. El sello, según Filatélia Gálvez, “desapareció”. Pero esa es otra parte de la historia de la que hablaremos en su día.

Monografías Filatélicas Nº 19 de Subastas Europa (Marzo 2016)
Uno de los pocos trabajos literarios más completos sobre la historia
de este mítico sello de la filatelia mundial.
Trabajo realizado por D. José Mª Sempere 

Hoy sabemos a ciencia cierta, que el 2 Reales Azul de 1851 es un error, producido al colocar un único clisé del valor de 2 Reales en la forma o molde de impresión del sello del 6 Reales, de la misma emisión, y que se hizo en color azul. Un sello del que poco se ha hablado, mucho menos se ha escrito, y que quedaría perfecto como trama de una novela policiaca, o una serie de esas que hoy acostumbramos a ver en la pequeña pantalla.

No solo es la mayor rareza de la filatélia española, sino que además es el sello menos visto de entre los más codiciados del mundo. Pocas apariciones se han constatado del sello desde que la familia Gálvez se hiciese con uno de ellos. Pero tampoco de los dos se han expuesto muchas veces, salvo el que hay expuesto en el British Museum de Londres, aunque sí se sabe el paradero de cada uno de ellos. Seguramente están a buen recaudo en alguna caja fuerte de algún banco. Para cuando salgan a la venta, si lo hacen, serán noticia seguro y crearán la expectación que otros de su misma categoría han generado recientemente.

Mientras, ya sabemos que en Filatelia hay errores que son horrores, y otros que bien merecen su peso en oro, solo por llevar un color equivocado.

21 agosto 2021

Artículo de Opinión de José Ivars Ivars. ¿DÓNDE ESTÁ EL BUZÓN QUE FALTA EN CALP?

 

Bajo mi lupa…

¡SE BUSCA BUZÓN!...Razón aquí

Por José Ivars Ivars / Divulgador e Investigador Filatélico

 

¡Fent i desfent s'ensenya la gent! Así reza un dicho muy popular valenciano, al que habría que añadirle que “…haciendo y deshaciendo se van perdiendo las cosas…”. Y esto viene a consecuencia de haber podido comprobar que las famosas escaleras mecánicas de Calp que recientemente se han puesto en funcionamiento en la conocida calle Alcalde Vicente Pastor, no solo han dividido a la opinión pública, con  un sector de la gente aplaudiendo la iniciativa y otra parte de la población manifestando su disconformidad, sino que se nos ha perdido un buzón de Correos, y al parecer nadie sabe dónde está.

Quienes recuerdan aquella calle tal y como era, sin engendros mecánicos que ayuden a subir a la parte alta de Calp (o bajar de ella) cómodamente, seguramente recordarán que a la entrada de la misma, desde la Avd. de Ifach siempre hubo un buzón de Correos. Un buzón que estuvo en esa misma ubicación desde tiempo inmemorial, haciendo su función, formando parte del mobiliario urbano y conexionándose con el entorno social de la zona. ¡Hoy ha desaparecido y nadie sabe como ha sido!



La verdad es que los buzones, con el tiempo, parecen que están sentenciados a desaparecer de nuestras calles y plazas. Poco a poco van dejando de existir y las excusas, porque no son otra cosa que excusas, que se oyen al respecto son muy variadas. Desde que cada vez se escriben menos cartas, hasta aquello de que ya no tienen la función por la cual se llegaron a crear.

Pero hubo un tiempo en el que la instalación de estos artilugios postales fueron noticia y su instalación en las ciudades ocasionaba el aplauso de la ciudadanía, al suponer una mejora en lo que a comunicación se refería, haciendo más sencillo el hecho de tener donde poder echar una carta o tarjeta postal para su envío por correo. Como ejemplo de ello tenemos las diferentes noticias aparecidas en la prensa balear a mediados del Siglo XIX, donde los ciudadanos de Palma de Mallorca insisten en la necesidad de instalar buzones en las zonas más estratégicas de la ciudad (1), sin ir más lejos en la ciudad de Alicante donde hasta 1886 los pocos buzones que existían estaban en los estancos de la ciudad, donde se expedían y vendían los sellos de correos, y que según la prensa de la época los alicantinos celebraron con gran jolgorio la ubicación de 5 nuevos buzones en puntos determinados y céntricos de la ciudad. Hoy desaparecen de nuestra vista y no son ni noticia.

Pero si volvemos al que nos interesa a nosotros… ¿Alguien sabe que ha sido de aquel buzón que no hace mucho estaba al servicio de la ciudadanía de Calp y por una escalera mecánica ha desaparecido? Cabe que con la reforma ya no tenga lugar en su anterior ubicación, o cabe que se le hubiese podido buscar un nuevo emplazamiento para seguir dando esa función que tiene para los que todavía escribimos cartas y tarjetas postales, que son más de los que Correos cree.



Algo nos hace pensar que puede que esté perdido en algún almacén, cubriéndose de polvo, con peligro de que con el tiempo se oxide, se deteriore tanto que la excusa sea perfecta para decir ya no se puede instalar. ¡Se ha perdido un buzón y nadie sabe cómo ha sido!

Ya que en las Oficinas de Correos, sea la que sea, no suele haber aquellas “rajas” a modo de buzón para que el usuario de Correos, pudiera depositar la correspondencia que deseaba expedir, el poder tener esos buzones a pie de calle, con la cercanía suficiente para que dando un paseo, quién sea pueda depositar en ellos la correspondencia con la seguridad de que llegará a su destino, que menos que los pocos buzones que quedan en Calp, se mantengan a toda costa. Sea contra la remodelación de calles, callejuelas, plazas ó incluso por la instalación de escaleras mecánicas. De poco sirve hacer la vida más cómoda a la gente con estos engendros mecánicos que te suben cómodamente, si luego la gente del Casto Antiguo de Calp, para buscar un buzón de Correos ha de desplazarse a la parte baja de Calp.

En su día, se tuvo a bien de conservar el 1er buzón con que contó la primitiva cartería de Calp, que estuvo ubicada en el Carrer La Purissima. Hagamos pues lo mismo con esos buzones que todavía quedan diseminados por el núcleo urbano calpino, y hagamos por conservarlos, siempre con la venia de los señores del ente postal, que seguramente son los que tendrán la última palabra.

Fotos: Archivo Jacky Calp.


Notas:

1.    http://col-lecciomania.blogspot.com/2021/03/los-4-primeros-buzones-en-las-calles-de.html

LA PRENSA DE LA ÉPOCA NOS HABLA DEL CORREO: "EL CENTINELA " DE BENISSA.

 

Apuntes Filatélicos (Canfali Marina Alta de fecha 21.08.2021)


EL CORREO EN BENISSA SEGÚN “EL CENTINELA”

Por José Ivars Ivars / Divulgador e Investigador Filatélico

 

¡Ni en el Riff! Así titula D. Francisco de Asís Cabrera el primer artículo que publicado en “El Centinela” (nº 2. 12.08.1901), nos hablará de cómo funcionaba el correo en Benissa a inicios del Siglo XX. La verdad es que no solo habla de cómo estaba el correo, sino que hace una descripción bastante exacta, a modo de diario de a bordo, de cómo vivió Benissa y gran parte de la comarca, aquellos años de finales del XIX y principios del XX, donde el caciquismo todavía era una práctica habitual en el devenir diario de la gente de Benissa, y de ello el correo no se libró fácilmente.

Lógicamente a través de las páginas de El Centinela (1901- 1906), su editor, el Capitán Cabrera, ejerció mientras pudo y le dejaron, una férrea lucha por denunciar algunas injusticias que a su criterio se estaban cometiendo en Benissa (y otras poblaciones), y que mejor forma de hacerlo que a través de la prensa, y en esta ocasión de su Semanario.

Cabecera del Semanario "El Centinela" (1901-1906)

En el citado primer artículo, donde en primer lugar manifiesta que los originales del periódico enviados a la imprenta de Alicante no han llegado, describe cómo funciona la Cartería de Benissa por entonces. Describe que esta, estaba regentada por Felipe Ivars Oliver, pero que al ser elegido como concejal del consistorio benissero, se nombró cartero de Benissa a su tío Juan Ivars Ausina. Cabe apuntar del tal Felipe Ivars, que ejerció de Concejal del Partido Conservador, contrario a la ideología política que militaba Cabrera, y que en realidad quién distribuía las pocas cartas que llegarían por entonces, era un hijo de este, de corta edad.

Prosigue su particular descripción, apuntando datos interesante para la historia del correo en Benissa, donde destaca que a pesar de haber sido nombrado como nuevo cartero el tal Juan Ivars, el buzón seguía estando en la vivienda del concejal, del que dice ser “…una calamidad como cartero, por ser demasiado condescendiente con sus amos y señores…”, y este por consiguiente recibía diariamente la valija, pudiendo abrir y conocer los destinatarios de las cartas que llegaban a la villa de Benissa. Y así sucedía, que según de quién se tratase, las cartas se perdían, o se entregaban tarde, ó nunca aparecían. Y lo mismo para la correspondencia saliente.

Aspecto de Benissa a principios del Siglo XX

Cabrera sin duda no culpa directamente al cartero en la sombra, Sr. Ivars Oliver, porque no fue en el buzón de la cartería donde depositó los originales, sino que los entregó directamente a la valija, y por tanto los extravíos se hacían en cualquier otro lugar del recorrido que el correo hacía entre Alicante y Benissa. Con cierta ironía dice haberle dicho al conductor de la valija “…que mire si tiene algún descosido porque va perdiendo mucha correspondencia…”

El Centinela aporta una información de primera mano sobre la Historia del Correo en la Comarca, una información que difícilmente se podría haber conseguido de no haber sido por todas esas quejas para una mejora de la calidad de vida de los benisseros que a través de la pluma, Cabrera supo trasmitir. En fecha 7 de septiembre de 1901, manifiesta que Benissa debería dejar de ser una simple cartería, para pasar a ser ya por fin una Estafeta. Y como ejemplo describe el recorrido que hacen las cartas que procedentes de Madrid o Alicante y con destino a los vecinos de Senija, Lliber, Jalón, Parcent, etc., pasan de camino a Pego por Benissa, pero es en Pego (por ser esta Estafeta de Correos ya desde finales del Siglo XIX), donde  un peatón las llevará a las citadas poblaciones, con el retraso que ello conlleva. Cita además que por entonces, el cartero de Benissa todavía cobraba del consistorio, y su nombramiento no era muy ortodoxo, frente a los de Vergel, Gata de Gorgos y Teulada que ya lo hacían del Estado. ¡Cabe que esta fuese una forma de que el caciquismo controlase el correo!


Puede que esta plegaria de críticas, junto a muchas otras, dieran sus frutos, y El Centinela de fecha 1 de abril de 1902 anuncia que la Cartería de Benissa pasa al control del Estado y es nombrado para el cargo de Primer Cartero Oficial de Benissa a D. Cayetano Cervera Pineda, más del gusto de Cabrera por su afinidad política, pero del que destaca su honradez que demuestra con el ejemplo de que, al iniciarse en el cargo, Cervera recibió en los primeros días un sobre en el que se podía leer “…para el Administrador del ramo. Benisa…”, y al abrirlo el mismo contenía un billete de 100 pesetas, que bien pudiera haberse quedado por ser él el actual cartero de la villa, pero dedujo que no era para él sino para su predecesor, a lo que se apresuró a entregarle la carta y su contenido.


D. Cayetano Cervera. Primer
Cartero "Oficial" de Benissa

Poco duró Cervera en el cargo. El propio Cabrera escribe en El Centinela del 28 de febrero de 1903, que los Conservadores se han salido con la suya, y Benissa tendrá un nuevo cartero. No menciona nombre alguno, pero si hace hincapié en que será de la total confianza del Sr. Torres Orduño.

No solo del correo y sus tejemanejes nos habla El Centinela. También da detalles de cómo se gestionó la llegada del Telégrafo a Benisa (mediados de 1902), pero como se politizó también la gestión de la misma, que los Conservadores trataron por todas de que fuese uno de sus hombres de confianza quién se hiciera cargo de ella. Un avance este de la comunicación por cable, que comunicó Benissa a todo el mundo civilizado, a tenor de las cifras que del mismo tenemos de 1905 donde se llegaron a cursar entre telegramas nacionales como internacionales, cerca de 1200 telegramas, y se recibieron otros tantos.

Tal vez una de las noticias que más nos puede sorprender a quienes gustamos de buscar todo aquello que sobre nuestro correo se conoce, se sabe o se publicó, es la noticia de que quien fuese Administrador Principal de Correos de Alicante D. José Barroeta, en agosto de 1906 dejaba la ciudad por ascenso en la jerarquía de Correos, resultando que el Sr. Barroeta estaba casado con una benissera de la que no indica ni nombre ni familia, desconociendo si fue en segundas nupcias, dado que sabemos que su primera esposa se llamaba Dña. Teresa Ruiz y Carratalá de Barroeta, fallecida en 1887.

Nada como quién lo vivió en primera persona para que nos lo dejase por escrito, y hoy poder darle forma a nuestro pasado postal.