29 octubre 2022

EL CORREO EN LA COMARCA DURANTE LA II REPÚBLICA

 

Apuntes Filatélicos

SER CARTERO EN LOS AÑOS 30

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico
©Ifac Filatélico
 

Ser cartero en los años 30 del pasado siglo, no debió ser impronta fácil. Las primeras décadas del Siglo XX, fueron años de cambios y transformaciones políticas y sociales en España, cambios que en ocasiones se producían uno tras otro sin tan siquiera asimilar el anterior. Unos cambios que la sociedad española ansiaba pero que no llegaban a cuajar, o tal vez la sociedad no estuvo preparada para ello.

El Correo fue testigo directo de esos cambios, que con la llegada de la II República a España, iba a tratar de transformar una sociedad anclada en el pasado, y sus funcionarios en la mayoría de los casos sufrieron en sus propias carnes unas adaptaciones en sus puestos de trabajos, que pretendían sin duda ser mejoras laborales y sociales, pero que no precisamente fue así. Los cambios que con la II República se produjeron, o se iban a producir, no gustaron a todo el mundo.

D. Pedro Sala Rodrigo. Cartero en Calp durante 
gran parte de los años de la II República

El 14 de abril de 1931 España amanece republicana. Dejaba atrás un periodo monárquico y una situación social y económica que el nuevo régimen político en España, pretendía cambiar. De entre los muchos cambios que se anunciaron con el nuevo régimen, se propusieron una serie de modificaciones ap,ñ en el estamento postal, con la intención de realizar una Reorganización del Cuerpo de Correos (Diario de Alicante de 12 de noviembre de 1931), que afectaría también a los carteros que por aquellos años se encargaban de la correspondencia en la comarca.  Estos cambios que se proponían como Proyecto de Ley, entre otras cosas, establecería que la organización del correo pasaba por tener Administraciones Principales, Especiales, Estafetas y Carterías, y así quedaría pues el mapa postal en nuestra comarca, con la Administración Principal en Dénia, y las Estafetas de Pego y Xábia, además de las carterías establecidas, y un cuerpo de funcionarios compuesto de carteros y peatones-conductores de la correspondencia.

Formar parte de este equipo de carteros tenía sus condiciones específicas, que separaba a hombres y mujeres en cuanto a la edad a la que podían acceder, siendo para los hombres no exceder de 35 años y contar con 3 de experiencia como cartero, peatón, etc. para entrar en el cuerpo de auxiliares, y en el caso de las mujeres para el mismo puesto tener entre 16 y 30 años, y acceder al puesto a través de oposición. Al cuerpo Técnico de Correos, es decir para llegar al cargo de Administrador Jefe, se accedía a través de convocatoria de oposición, para lo que la edad no debía superar los 30 años, sin especificar la nueva propuesta de ley, si era un puesto exclusivamente para hombres o se permitía opositar también a las mujeres.

El hecho de estas propuestas de ley que pretendían reorganizar y mejorar el servicio postal, es que en la comarca y por los datos de que se disponen actualmente, pocas fueron las mujeres que accedieron a estos puestos; más bien ninguna, puesto que ni de los carteros conocidos, ni tan siquiera de las conducciones de la correspondencia por el interior de la comarca, aparece el nombre de ninguna mujer desempeñando el cargo. Al respecto conocemos los nombres de los carteros que en 1932 desempeñaban su cargo en Benissa, D. Eduardo Moll Moll, en Ondara D. José Riquelme, en Calp D. Pedro Sala Rodrigo (desde 1927) “Pedro el cartero” ó “Pedro el de la Cooperativa”, y en Castell de Castells como cartero, D. Pedro Verdú, y en Pedreguer como peatón conductor a D. Juan Fornés Fornés.

A pesar de que el papel de la mujer en el cuerpo de Correos era casi inexistente hasta la llegada de la II República, la nueva ley iba a equiparar, al menos, los salarios entre hombres y mujeres. Así se desprende de lo publicado por la prensa de la época que los funcionarios del cuerpo auxiliar de Correos percibirían por igual entre 3.000 y 7.000 pesetas anuales, además de emolumentos por quinquenios, horas extras, etc.

Documento interno en el que se informa del cese del Cartero de Benissa, D. Antonio Vidal Márquez como Administrador Jefe de la Oficina de la población por pase al Servicio Militar.
Alicante 10.06.1938
(Archivo Ifac Filatélico)

Pero como toda “Propuesta de Ley”, precisaría de un respaldo económico en los Presupuestos de esta recién nacida II República, que al parecer no se reflejaron a tenor de las muchas quejas que la prensa recogía a partir de agosto de 1931, cuando la Ley sería aprobada por el gobierno. Al final, la cifra destinada a la reforma tan solo sería del 50%, lo que llevaría por lógica a reducir el salario que estos carteros percibirían por aquel duro desempeño de su trabajo en una condiciones, algunos de ellos tan malas que hacían que muchos de estos funcionarios de correos, en nuestra comarca, optasen por renunciar a su cargo, o realizar otras tareas paralelas para poder tener ingresos suficientes.

Si la situación en Correos ya era lastimosa durante los últimos años de la monarquía de D. Alfonso XIII, en la que conocemos plazas de carteros vacantes, como la de Calpe en 1924 que debía ser convocada, con un sueldo anual de 312 pesetas (Gaceta de Madrid 01.01.1928), que no era una cantidad desorbitada, durante la II República, los pocos años que duró, no fue mucho mejor. El cartero peatón D. Juan Fornés Fornés, que se ocupaba de la conducción Pedreguer a la Llosa de Camacho en 1932, renuncia a su cargo como tal “…al haber sido admitido como Guardia de Seguridad…”, puesto de trabajo que seguramente estaría mejor pagado.

Las mejoras salariales para los carteros y peatones, fueron llegando evidentemente. Ya en 1938, con la guerra civil en pleno apogeo y nuestra comarca todavía bajo el control de la II República, encontramos que el salario del Jefe de la Oficina de Correos de Benissa, era de 5.000 pesetas, y que el cartero-peatón de Beniarbeig, D. José Más Cabrera, pasaría a cobrar a partir del 1 de mayo de 1938, el haber anual de 1.916,25 Ptas., cuando al iniciar su andadura en Correos su salario era de 1.300 Ptas.

La II República puso los cimientos a grandes cambios que finalizada la guerra civil, se fueron todos al traste. Pero ese es otro episodio de la historia de nuestro correo que ya contaremos en otra ocasión.

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