28 abril 2019

LA FIDELIDAD CANINA EN LA FILATELIA TEMÁTICA


Filatelia Temática

HABLAR DE LEALTAD ANIMAL TIENE UN NOMBRE: HACHIKO

Por José Ivars Ivars
Investigador y divulgador Filatélico

Sello dedicado a Hachiko
En ocasiones, hay historias que conmueven por el mero hecho de ser inusuales, y otras que lo hacen porque los componentes nos son conocidos, como en esta ocasión en la que la historia nos habla de un perro y su dueño, aunque más bien deberíamos decir, que la historia nos habla de mucho más que eso tan simple, nos habla de amistad por encima de todo, de lealtad, y sobre todo de que la sensibilidad humana existe, solo que no todos la tienen.

De sobra es conocida la historia de este perro, de raza “Akita”, que estuvo la friolera de 10 años esperando el regreso de su “amo”, regreso que nunca tuvo lugar. Historia que dicho de paso, no solo se ha escrito sobre ella, sino que la cinematografía americana la llevó al celuloide (“Siempre a tu lado”. Richard Gere 2009), pero en una versión hecha propia. Ya sabemos aquello de que lo “Made in USA” a veces es un simple copia y pega, haciendo propio lo de otros.
 
Moneda conmemorativa dedicada al Perro Fiel
Y la filatelia, esa ciencia que de todo se ocupa, porque aquellas sabias palabras que decían que “…si algo no está en los sellos es porque no existe…”, son tan reales como la vida misma, ha llevado al correo la imagen de este singular animal, que demostró al mundo entero que la lealtad existe y que una relación perro-humano es posible. Además, los que cultivan el arte de la filatelia temática, saben que la temática “perros” (genéricamente), es muy habitual tanto en coleccionistas juveniles como en adultos, habiendo grandes colecciones de este tema tanto aquí como allende de los mares.
 
El Profesor Hidasuburo junto a Hachi
De esta historia que hoy nos ocupa aquí, 2 son sus protagonistas. Por un lado el profesor de la Universidad Imperial de Tokio Hidasaburo Ueno, y por el otro el mencionado perro akita, de nombre “Hachi” (ó también conocido como Hachiko que traducido significa 8º Principe, por ser el 8º de su camada). En 1923, este profesor universitario se puso a buscar el que sería su amigo de compañía, un perro fiel, valiente e inteligente, y lo encontró no sin dificultad en la raza de perros nipona “akita”, perro que por aquel entonces era muy escaso, y cuyos orígenes se remontan a la época de los emperadores que los tenían como perros guardianes. Hachi llego como cachorro a la vida del profesor Ueno, y pronto se estableció un vínculo entre ambos que el destino ya no truncaría, más allá incluso del fallecimiento de uno de ellos.

Emisión año 2006
A medida que el tiempo pasaba, este vinculo, esta relación entre hombre y perro, entre perro y hombre, fue aumentando. Largos paseos juntos llevaban al animal a acompañar a su amo diariamente a la estación del tren, donde el profesor se encaminaba a su trabajo, mientras el animal quedaba en la estación y muy inteligentemente regresaba a casa, hasta que se hacía la hora de regreso del tren que traía al profesor a su hogar de nuevo al finalizar su jornada, y Hachi allí lo iba a esperar. Esta rutina la llevaba a cabo el perro con mucha inteligencia durante casi algo más de 2 años, hasta que el fatídico día del 21 de mayo de 1925, hizo que el profesor falleciese por un derrame cerebral mientras daba clase en la Universidad de Tokio. A pesar de ello, a pesar de que el tren ya no llevaría nunca más a su querido amigo de regreso a casa, Hachi continuó yendo a la estación del tren a esperar su regreso. ¡10 Años esperando al amigo! Nada lo detuvo. Nadie se lo pudo impedir a pesar de que tras el fallecimiento del profesor, su esposa al no poder hacerse cargo del perro, lo donó, pero ni una nueva familia pudo conseguir que Hachi se olvidase de quien tanto cariño le había dado. Hachiko realizaba el mismo recorrido que tantas veces había hecho su dueño. Se escapaba de casa de su nueva familia, para regresar a la casa desde donde partían él y su dueño, y se dirigía a al estación, regresando una y otra vez a la espera de que el profesor descendiera del tren.

 Hachiko y su Estatua  
La historia de esta lealtad y fidelidad llegó a conocimiento de un antiguo alumno del profesor, quién tras redactarla la publicó en numerosos periódicos locales e incluso en uno de los más importantes periódicos de Japón, artículos que llegaron al corazón de los nipones hasta el punto de que, eran constantes las visitas a la estación para darle de comer al perro e interesarse por su salud. Por aclamación popular y en agradecimiento a esa lealtad infranqueable, se erigió una estatua en 1934 con el busto del perro, a cuya inauguración el propio Hachi estuvo invitado como homenajeado.

Hachi falleció en 1935 (8 de marzo), esperando “lealmente” y cada día a que su amigo regresase. Lo encontraron sin vida a los pies de la estatua que un año antes se había puesto por su lealtad infinita. La gente del lugar hizo que su cuerpo descansase en el cementerio de Aoyama, junto al de su dueño. ¡Por fin estaban juntos de nuevo!.
 
Fragmento E. Postal con matasellos dedicado al Perro Fiel
Aquella estatua que se erigió en 1934, durante el periodo de la II Guerra Mundial tuvo que ser fundida, como todas las de bronce del país, para utilizar el metal, pero finalizada la contienda bélica, la población nipona no se olvidó de su personaje canino y en 1948 una nueva estatua volvió a recordar al perro, su lealtad y el amor que por quién lo cuidó le profesó toda su vida.
 
T. Postal circulada con sellos de Hachi y Matasellos alusivo
Además de los muchos homenajes que cada año llegado el 8 de marzo, se le rinde al can fiel a los pies de su estatua situada en la estación ferroviaria de Shibuya, el correo nipón ha puesto en circulación numerosos sellos en homenaje a este perro, y su increíble historia. Tocaría pues, adentrarse tal vez en un estudio más profundo de cuales son estas emisiones, a la vez que con total seguridad el filatelista encontrará material como enteros postales, matasellos, etc. que enriquezcan la colección.
 
Imagen de la épooca
Lo que es evidente es que todo aquel que temáticamente se ponga a desarrollar una colección donde el perro sea el protagonista, no puede pasar por alto esta historia, ni mucho menos a sus protagonistas. Ahora sabemos que Hachiko era de una raza muy apreciada por los emperadores japoneses, que si en la colección se añade una apartado que hable de la lealtad que estos animales tienen, este perro ha de ser el protagonista indiscutible, que su estatua de bronce sirvió como materia prima en la II Guerra Mundial, y que incluso en un posible apartado “cinematográfico”, el cine ha llevado esta bonita historia a la gran pantalla.
 
La fidelidad canina es para siempre
Queda solo una única cosa. Qué nunca olvidemos que si nosotros no somos tan fieles con ellos, nuestros perros si lo serán siempre con nosotros.

1 comentario:

  1. Marcela Díaz Cabal5/14/2023

    Muy conmovedor relato. Felicitaciones, por la historia y por la relación filatélica. No lo sabía.

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