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11 octubre 2025

Apuntes Filatélicos. AQUELLOS SELLOS QUE NUNCA CIRCULARON PERO QUE VALEN FORTUNAS.

 

Apuntes Filatélicos

SELLOS “NO” EXPEDIDOS

Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico

 

El mundo del coleccionismo de sellos es tan amplio que hasta los sellos que no vieron la luz, también se coleccionan. Bueno, no vieron la luz, o no debieron verla nunca, si así entendemos que un sello es “No expedido”. La propia forma de nombrarlos ya nos dicen que son sellos que no se expedieron – o expendieron -, que no se llegaron a vender, por una u otra razón. A fin de cuentas, se trata de emisiones que una vez realizadas, circunstancias diversas hicieron que la serie o la emisión se tuviera que modificar, y lo que estaba ya realizado, tuvo que ser destruido para que no llegase a salir, en este caso de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Pero lo de no salir de la “F.N.M.T”, es otra historia.

De entrada la matización de cómo llamarlos, ya resulta importante. Hay estudiosos de estos sellos que simplemente los llamas “sellos no emitidos”, si entendemos como emitir un sello cuando se fabrican en la cantidad suficiente para ponerlos en circulación y ser usados en el correo. Pero hay que prefiere llamarlos “no expendidos”, es decir no puestos a la venta, aunque si un sello no se pone en circulación, dificilmente se puede poner a la venta. Pero dicho sea de una u otra forma, serán sellos que despiertan el interes del coleccionista avanzado.

Recientemente en Madrid, se puso a la venta uno de estos sellos no emitidos de la filatelia española. Un sello que se fabricó en el año 1978, con la intención de ponerse en circulación dentro de una serie que iba destinada a conmemorar la obra pictórica del artistista malagueño Pablo R. Picasso, y que inicialmente iba a emitirse con un valor de 7 pesetas, pero un cambio de última hora en las tarifas vigentes, hicieron que se sustituyese por el mismo sello, con el mismo motivo – el cuadro de Pablo Picasso titulado “El último número” – con un nuevo valor facial de 10 pesetas. Efectivamente los sellos que ya estaban confeccionados, fueron todos destruidos, o al menos eso es lo que parece. Porque de aquella destrucción se deberieron salvar algunos pocos. Unos dicen que fueron 8, otros que se salvaron cerca de 12. Este que se ha subastado recientemente alcanzó la cifra de 32.700 €.

Estos ejemplares siempre crean discrepancias a la hora de darles validez o no, puesto que fueron sellos que, como ya hemos dicho, se supone que no debieron ver la luz. Hay catálogos que incluso los incluyen, y les dan un valor, lo que hace despertar la curiosidad e interés por adquirirlos. Y catalogarlos, significa darles un número, una referencia. El del cuadro de Picasso lo encontramos con el número NE 62. Entonces, ¿Cuál fue el primero?

Para encontrar el primero de los “No emitidos” españoles, nos tenemos que retroceder en el tiempo hasta el año 1859. El 5 de agosto de aquel año, se firmaba con nuestro vecino del norte, Francia, un convenio postal destinado a regularizar el modo más ventajoso para las comunicaciones postales entre ambos paises – incluyendo Argelia -, por el que España fija una tarifa por carta de 4 adarnes ó fracción, de “12 cuartos”. Dado que esa tarifa todavía no la tenían establecida en los sellos en curso por entonces, la Fábrica Nacional del Sello, resposable de la fabricación de los sellos en España por entonces, dispuso elaborar los correspondientes sellos adhesivos cuyo facial correspondiera a esos 12 cuartos, y así evitar que el usuario tuviera que poner tres de “4 cuartos” ó seis de “2 cuartos”, de los que estaban en circulación en 1859.

Dada la premura en que entrase en funcionamiento el citado convenio postal hispano-francés, que lo haría el 1 de febrero de 1860, se fabricaron los sellos de “12 cuartos”, siguiendo el diseño de los que estaban en circulación, (emisión de Isabel II de 1855 a 1859). Pero una vez realizados los 2 millones de ejemplares previstos – según fuentes consultadas -, se decide cambiar el diseño de los sellos previstos a partir de 1860, algo habitual en la época para evitar las falsificaciones, y por tanto la emisión del 12 cuartos de 1859, queda inservible y tiene que ser destruida por completo, destrucción que como era habitual por entonces se realizaba barrando las hojas enteras por medio de tinta negra de forma tipográfica – nada de manual -.

Según muchos filatelistas estudiosos de este primer sello no emitido en España, no debería existir ningún sello NE 1 en nuevo, pero los hay, como también se salvaron de la destrucción total incluso muchos sellos sueltos barrados, así como bloques con la misma característica. Fuentes consultadas, llegan a confirmar que el 99,99 % de los sellos en nuevo - sin barrar – que han aparecido, y siguen apareciendo, en el mercado, son falsificaciones. Al final vemos que lo que tiene cierto valor, es susceptible de ser falsificado.

Bloque de 12 sellos "No Expedidos", de la Serie Alfonso XIII Vaquer 25 céntimos con cabecera de hoja, puesta a la venta por Filatelia Hobby

De aquel primer “no emitido” de 1859 hasta el cuadro de Picasso de 1978, ha habido muchos más en la historia filatélica española. Y el de Picasso no fue el último que se conoce. En el año 2001, se conocen 2 casos de este tipo de sello que no llegaron a ponerse en circulación pero se fabricaron. El primero de ellos un sello de la serie “Personajes Populares”, dedicado a Joaquín Rodrígo, que se fabricó con un color castaño, y la emisión fue modificada por otra con los colores castaño y ultramar. Esta considerado como el primer no emitido en facial de pesetas y euros.

Ese mismo año y para conmemorar los 25 años de la Copa de S. M. el Rey de Fútbol, final que enfrentaba al Real Zaragoza y al Celta de Vigo, Correos tuvo previsto una tirada para la Hoja Bloque que iba a emitirse, pero al no saberse quién ganaría la final, optó por fabricar la misma con ambos equipos. Al final el sello que si llegó a circular fue el del club maño, ganador de aquella final del año 2001, y la prevista por si ganaban lo gallegos, tuvo que ser destruida, pero….al parecer alguna hoja se salvó de la quema.

Pudo haber habido alguno más a posteriori ya que en el año 2004, Correos quiso felicitar a los actuales Reyes de España por su enlace matrimonial, y para ello puso en circulación un sello en el que se podía leer “FELICIDADES”, algo que no gustó demasiado a ciertos sectores, y se cambió el sello por otro en el que se leía la misma felicitación, pero en los 4 idiomas oficiales. Cuando se quiso retirar el primero de ellos, que solo felicitaba a la feliz pareja en castellano, esté ya se había vendido en determinados comercios, por lo que se tuvieron que mantener ambos a la vez. La filatelia española se perdió pues de un nuevo no emitido, que a los pocos días ya se cotizaba a la alza.

18 octubre 2020

EL CORREO EN EL SIGLO XIX. ¿DONDE PONGO EL SELLO?

 

El Correo y La Filatelia en el Siglo XIX.

 

EL LUGAR DEL SELLO EN LA CARTA


José Ivars Ivars / Divulgador e Investigador Filatélico

En numerosas ocasiones al visualizar cartas españolas antiguas, de aquellas que llevaban los primeros sellos que se pusieron en circulación en nuestro país, me llamaba mucho la atención que no se seguía un estricto orden a la hora de colocar el sello en el pliego o carta. Estamos habituados a que por inercia lo busquemos siempre a la derecha parte superior del sobre, salvo contados casos que con el uso de varios sellos la superficie a utilizar sea la que le es posible al remitente. Pero con los “Clásicos” eso no pasaba, o al menos en una gran cantidad.


A fecha de hoy no puedo afirmar si se trató de una moda que unos copiaron de otros, o simplemente fue la casualidad de una época en la que se pasó de no usar sello alguno como pago previo en el envío de la correspondencia, y con ello tener libertad de espacio sobre el pliego o carta de la época para incluir las señas del destinatario. Aunque cabe la posibilidad de que alguna norma estableciese esa forma de franquear la correspondencia.

España establece el pago previo de la correspondencia por medio de sellos postales, por el Real Decreto de fecha de 24 de octubre de 1849 (Gaceta de Madrid Nº 5526 de fecha 31.10.1849), el cual no entraría en funcionamiento hasta la fecha de puesta en circulación del 1er sello de España, el 1 de enero de 1850. Este Real Decreto iba a dar las instrucciones del novedoso sistema de pago previo en la correspondencia, que basado en la experiencia de países como Inglaterra o Francia tal como se expresa en el propio texto introductorio del R. D., marcaría las pautas a seguir para que la población pudiera dar el paso a mandar la correspondencia franqueada frente “…hábitos envejecidos y profundamente arraigados…” (Cita del R. Decreto), de una sociedad acostumbrada a enviar la correspondencia sin franquear.


Pero el Real Decreto no especifica nada al respecto de la ubicación en el pliego o sobre, de este nuevo elemento en la correspondencia que será a partir de entonces el sello postal. ¿Cómo es que encontramos pues cartas con el sello a la derecha y otras a la izquierda? Tal vez la explicación sea más sencilla de lo que en un principio me imaginaba. Las “Instrucciones” que S.M. la Reina Isabel II tuvo a bien aprobar con fecha 1 de diciembre de 1849, dan cumplidos detalles de cómo va a ser el franqueo de la correspondencia a partir de la fecha de puesta en circulación del sello postal, así como las diferentes tarifas que se aplicarán y los sellos que se pondrán en circulación, a la vez que hace una somera distinción entre carta sencilla y doble, y matizaciones sobre los tipos de correspondencia y destinos a los que está sujeta la normativa que entraría en vigor. Estas “Instrucciones”, al publicarse llevaban un croquis de los “…Modelos para que se vea el sitio en que han de pegarse los sellos, así para franquear como para certificar las cartas…” (Anales de Correos Año 1849), y es en este dibujo donde se explica que los sellos irán situados en la parte izquierda de la carta, ó al menos visualizándolo así se entiende, lo que nos hace pensar que ante la duda que muchos tendrían de la ubicación de aquellos nuevos sellos, la información que se les dio, no tenía lugar a dudas: El sello iba a la izquierda.


Con toda seguridad, con el tiempo, y para unificar y facilitar el trabajo a los empleados de Correos, se dispondría que el sello definitivamente fuese colocado en su habitual lugar, a la derecha en la parte superior, aunque eso tampoco se ha cumplido siempre a rajatabla.

No quiero que este artículo sea un ejercicio de aportación directa de una información que realmente no sabría decir si fue tal como se ha expresado. Es solo una opinión personal a una pregunta que durante mucho tiempo me he hecho al visualizar aquellos primeros sellos en la correspondencia de mediados del Siglo pasado.



28 marzo 2018

EL CÓDIGO POSTAL. UN POCO DE SU BREVE HISTORIA.




03710. ESE NÚMERO TAN USUAL EN EL CORREO DE NUESTROS DÍAS

José Ivars Ivars
A. Filatélica de Calp


Sello emitido en el año 1987
con el que Correos anunciaba el
uso del código postal
Los usuarios del Correo, aunque hoy en día eso de mandar una carta ó en su caso recibirla no sea lo más habitual salvo cartas de bancos, entidades y otros remitentes, tal vez recuerden que hubo un tiempo en el que cuando se escribía la dirección donde queríamos enviar la carta, al lado de la localidad no se solía poner numero alguno. Si retrocediéramos mucho más en el tiempo, y algunos trabajos literarios así nos lo hacen ver, incluso en las direcciones de destino únicamente era necesario poner el nombre del receptor y la población de destino. Con ello la carta llegaba con toda seguridad.



Pero el Correo se modernizó y con ello se agilizó la distribución de la correspondencia. Y una de las formas que se obtuvo para que el enviar una carta fuese algo más ágil y rápido, fue con la aplicación de una numeración al lado de la localidad ó ciudad de destino. Nacía así el “Código Postal”.



Este sistema, no es exclusivo del correo español y podemos afirmar que tal vez ya se ha establecido en todo el mundo. Lo que sí parece evidente es que cada ente postal, ha diseñado el suyo propio y el del sistema postal español consiste en una serie de números que mejoran para el funcionario postal, la distribución de la correspondencia.

 
Desde el comienzo del uso del Código Postal
desde Correos se intensificó el publicitar su uso
para un mejor funcionamiento del sistema postal

Fueron introducidos en España en el año 1985 coincidiendo con la automatización que vivió nuestro ente postal, aunque únicamente en las capitales de provincia, donde se usó el 0 como tercera cifra de un total de 5. Ya posteriormente a partir del año 1987, todas las poblaciones españolas con oficina postal, estrenó su código postal.



El número que tantas veces hemos usado y visto en la correspondencia, consta como hemos dicho de 5 cifras. Las 2 primeras corresponden a la provincia, por estricto orden alfabético, que en nuestro caso sería el 03 para Alicante, y las 3 cifras restantes corresponden a la zona geográfica postal, que para el caso de Calpe es 710. Con ello, nos da esa cifra que tantas y tantas veces hemos usado: 03710.



Nuestra provincia, abarca una numeración para todas y cada una de las localidades que va desde el 03000 hasta el 03860, y esta numeración suele ir aumentando a medida que, en algunos casos concretos la localidades ó ciudades ó simplemente las zonas residenciales turísticas, van aumentando en zonas que años antes no necesitaban esta numeración al no ser zona habitada.



El no usar el Código Postal ocasionaba retrasos en la entrega


En lo que se refiere a otros países, y aunque sea únicamente como mera información que siempre viene bien para los que nos agrada eso del “saber filatélico”, decir que el primer país en incorporar el código postal a su correspondencia fue Ucrania (integrada por entonces a la URSS) que lo empezó a usar en el año 1932, aunque dejó de usarlo 7 años después. A este, le siguió Alemania que lo estableció en el año 1941, y Argentina en el año 1958, por citar algunos ejemplos.

T. postal alemana, con publicidad sobre la implantación del C. Postal

Otros países igualmente fomentaron el uso del Código Postal