07 octubre 2019

EN FILATELIA TEMÁTICA LAS DUDAS TE HACEN APRENDER: EL PRIMERO DE ARGENTINA


EL “CERES” ARGENTINO, MI COLECCIÓN TEMÁTICA Y UNA GRAN DUDA


Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico

Imagen 1: Sello emisión 1856. Corrientes (Argentina)
Cuando hago referencia en el título al “Ceres Argentino” (Imagen 1), me estoy refiriendo al primer sello emitido en Argentina, pero de eso ya nos ocuparemos más adelante. Lo de la gran duda, debe ser habitual en los filatelistas temáticos ante una ó varias piezas a la hora de encuadrarlas ó no en una colección. Pero para ello está el Reglamento y también los amigos que seguro estoy, ayudarán a despejar la duda.

De la colección diré que es de temática “Caballos”, y que a lo largo de los años he ido cambiando el enfoque sobre ella, si bien nunca se ha expuesto a nivel competitivo, tal vez en su día si lo haga. Pero antes tocará refinar mucho sobre algunas piezas que bajo mi criterio si tienen cabida pero con la duda ando.

El que yo denomino “Ceres” Argentino, no es otro que el Primer Sello emitido en Argentina. Más bien se trata de un sello que la provincia argentina de Corrientes pone en circulación en 1856. Por aquel entonces, su gobernador, D. Juan Pujol, acababa de regresar de un viaje por Europa donde el sello como pago previo en la correspondencia ya se estaba implantando en algunos países, lo que le sugirió la idea de implantar ese mismo sistema y realizar una reorganización del Sistema Postal de la provincia de Corrientes, para lo que dicta una ley en fecha 18 de febrero de 1856 por la que se crea el “impuesto fiscal” (Imagen 2), ó lo que viene a ser la implantación del pago previo en el envío de la correspondencia, que hasta la fecha en la propia provincia de Corrientes se realizaba de forma gratuita para el correo interior).
 
Imagen 2: Extracto de la Ley que establecía
el uso de sellos en la correspondencia de la
Provincia de Corrientes (Argentina)
Esta ley que adopta la provincia argentina de Corrientes, da como resultado la emisión de un sello postal que se emite el 21 de agosto de 1856. El encargo del diseño de este primer sello “argentino” se le otorga al inmigrante francés D. Matías Pipet (1) (Imagen 3), cuyo diseño fue propuesto por el propio Gobernador Sr. Pujol, a semejanza de alguno de los sellos que vio en su viaje por Francia, de ahí su enorme parecido con los sellos “Ceres” del Correo Francés (Imagen 4). De esta plancha inicial, se llegaron a realizar 17 tipos distintos que estuvieron en circulación hasta el año 1880 cuando los diferentes sistemas postales argentinos fueron nacionalizados. El sello está realizado en papel de seda y tinta negra, y realizado en tipografía (2).
 
Imagen 3: Tarjeta Postal (T. Máxima) de
D. Matías Pipet, creador del Primer sello de Argentina
Pero para los correntinos no solo el uso del sello en la correspondencia iba a ser lo novedoso, sino que esta primera emisión se encontró con que el sistema postal no disponía de matasellos que anulase los sellos utilizados, con lo cual aquel Reglamento que regulaba el nuevo servicio postal en la Provincia de Corrientes, establecía en su Artículo 8 que “…recibida una correspondencia por el correo, los Administradores ó quienes hagas sus veces inutilizaran el timbre ó casilla de franqueo con tres o cuatro rasgos de pluma…” (Imágenes 5 y 6).

Imagen 4: Primer Sello del Correo Francés
conocido como “Ceres”. Año 1846
A los largo de los años que esta emisión estuvo en circulación, se realizaron 17 tipos diferentes que a la vez tienen un sinfín de variedades tanto en el papel utilizado, tonalidades, etc., siendo destacado que para no variar la plancha original, en la siguientes emisiones se bastaron con hacer desaparecer la inscripción que el primer sello posee en su parte inferior que dice: Un Real. M. C. (Imagen 7).

Llegados a este punto, y desde el punto de vista temático, la duda me surge al plantearme usar esta pieza (ó cualquiera de sus variedades) en la colección temática que os he descrito sobre el caballo. Según los Reglamentos F.I.P. para Filatelia Temática, en las Directrices para la Evaluación de Colecciones Temáticas, al hablar de la “Información Temática”, nos explica que puede obtenerse:

·         Directamente del motivo de la emisión (ó su uso), ó del dibujo de la pieza
·         Indirectamente como resultado de una análisis más profundo que permite la utilización de piezas que a primera vista no muestran ninguna relación con el tema.

Y es este 2º aspecto el que nos lleva a valorar si este 1er sello argentino tiene cabida en la colección de temática caballos. Un estudio más profundo de esta emisión nos lleva a saber que el propósito por el cual el Gobernador de la Provincia de Corrientes toma la decisión de implantar el uso de los sellos en la correspondencia, fue la de paliar unos gastos que este servicio estaba ocasionando a las arcas provinciales, y más en concreto para proveer al servicio de “Caballos de Postas”.
 
Imagen 5: Sello Corrientes 1856 con
matasellos trazos de pluma
Con fecha del 23 de agosto de 1856, el Gobernador D. Juan Pujol remite circulares a los Jueces de Paz en los que se les indica en los siguientes términos la creación de una caja recaudatoria:

“…provea a los gastos que el mismo (Juzgado) ocasiona, el gobierno ha dispuesto la creación de una caja especial encargada de recolectar todos los fondos provenientes del ramo de correos, a fin de que esta misma caja provea con caballos a las postas…”

El propio Gobierno instó a que en los mismos Juzgados de Paz se usasen los sellos en la correspondencia, a la vez que se pusieran a la venta para quienes tuvieran que necesitarlos.

Con lo expuesto, la duda inicial más que razonable, me llevó a preguntarme si un sello (ó sellos) que se emiten con el fin de que con lo recaudado sirviese para la compra de caballería para los maestros de postas, puede utilizarse dentro de una colección cuyo tema sea estos bellos animales que tanto bien ha hecho en la evolución de la humanidad, a pesar de que en el sello no se hace constancia algún a este fin.
Imagen 6: Carta circulada dentro de Corrientes (Argentina)
e inutilizado el sello con las líneas de puntos que la normativa estipulaba.

Ahora queda que los temáticos expresen su opinión, en base a lo expuesto. Sea como sea, ya conocemos un poco mejor este “Ceres” argentino que ayudó a mejorar el servicio postal en esa maravillosa tierra.
 
Imagen 7: Ejemplar del sello de
Corrientes emitido en 1867





NOTAS:

  1. En realidad, D. Juan Pujol en su calidad de Gobernador de la Provincia de Corrientes, hizo el encargo del diseño de este primer sello a D. Paul Emili Coni quién ejercía como Director de la Imprenta Oficial de Corrientes, quien a su vez contactó con Matías Piquet, panadero de profesión pero que de sus años en Francia tenía nociones suficientes para el trabajo que conllevaba el diseño y la reali ó cSzación del sello en cuestión.

  1. Aunque a solicitud del Gobernador la idea inicial fue que se realizará por el procedimiento de la litografía, D. Paul Emili Coni, descartó este proceder por lo fácilmente falsificable que resultaba y se optó por realizarlo en tipografía.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

·   “Sellos y otros valores postales y telegráficos argentinos. Origen y desarrollo de cada emisión. Tomo I”. D. Antonio Delica. Editado por el Ministerio del Interior. Dirección General de Correos y Telégrafos. Año 1939
·   “Matías Pipet. Grabador del Primer sello postal argentino. Corrientes 1856-1880”. D. Roberto Hugo Pipet. Editorial Ruta 20.
·         “El Sello de Corrientes”. Dr. Leonardo Lowey.
·       Agradecer la ayuda prestada por D. Carlos Laborde (Argentina) quién ha hecho posible que pudiera realizar las consultas necesarias para este artículo, a pesar de la distancia.



LA PRENSA DEL SIGLO XIX Y LOS FRAUDES EN CORREOS

 

DE FRAUDES Y PICARESCAS EN EL MUNDO DEL CORREO


Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico

Sobre este tema se podría escribir una enciclopedia, si bien la picaresca nunca tiene límite a la hora de hacer de las suyas. Y si se hace sobre algo que pueda dar sustanciosos beneficios con más empeños lo harán. Lo que nos puede sorprender es que sobre los sellos de Correos, la gente dedicase tiempo y esfuerzo, además de maña y gracia, para realizar “fraudes”, “engaños”, ó simplemente falsificaciones, no hacía el filatelista que las hubo pero sería otro capítulo, sino hacía el organismo estatal Correos para con ello defraudar unas “perrillas”.

Sabemos porque los expertos han hablado de ello, que en España a los pocos años de aparecer el primer sello (1), unos individuos muy hábiles se permitieron el lujo de realizar la primera falsificación de un sello del mundo (2), por lo tanto el Correo no estuvo exento de esta prácticas fuera de la ley.

Ojeando (ó más bien releyendo la prensa de antaño) algunas hojas de periódicos de finales del Siglo XIX y principios del XX, comprobamos que lo de pretender defraudar a la hacienda pública con los sellos no tenía límite. Así leemos en EL CORREO ESPAÑOL de fecha 25 de mayo de 1895, una pequeña crónica titulada “Un Fraude en Correos”, donde el periodista detalla lo acontecido en la ciudad gaditana de Arcos de la Frontera donde al parecer el Administrador de la Oficina de Correos junto a unos de sus carteros y un celador ó ayudante (3) organizaron y llevaron a la practica un fraude con los sellos que consistía en que, a las cartas que recibían, se les despegaban los sellos para volverlos a utilizar y en su lugar se le pegaban sellos ya usados a los que para disimular el matasellos que llevasen se les estampaba nuevamente para disimular un poco.

Pero la cosa no se quedaba ahí dado que había un 4º implicado que era el estanquero de la localidad, D. Juan Bachiller (lo de bachiller debió ser por esa inteligencia a lo ajeno que tenía), quien se encargaba de poner los sellos a la venta nuevamente. Hasta el Alcalde de la época de la población de Arcos de la Frontera estuvo metido en el meollo del asunto (siempre citando la fuente motivo de este artículo), aunque como apunta el periodista, de la efectividad de la Guardia Civil y de la Justicia solo se libró el Sr. Prieto (Alcalde de la población).

Al parecer esta práctica de que en las oficinas de Correos las cartas se quedasen sin sellos y sustituidos por otros no era una cosa aislada, puesto que en este mimo rotativo pero unos años después, el 5 de septiembre de 1901, se publica una Circular del Director General de Correos y Telégrafos, remitida a las Administradores Principales de las Oficinas de Correos (de toda España se entiende), en el que hace constar las continuas quejas que se recibían por el hecho de que quienes recibían la correspondencia, está llegase sin sellos, recordando el Director General de Correos que estos sellos sobre las cartas tiene una “utilidad” para los filatelistas, entre otros fines.

Es tanta la importancia de lo que motiva esta circular que se les recuerda (A los Administradores) lo siguiente:

  • Respetar en absoluto los signos de franqueo, que aun inutilizados en las oficinas, puedan seguir teniendo un valor en venta.
  • Que la propiedad de la correspondencia es del remitente hasta su entrega.

Destaco la reflexión que aparece en la Circular en la que el Director General de Correos dice textualmente: “…con ánimo de cortar de raíz todo abuso, estúdiese esta Dirección si es lícito ó no en los empleados de Correos dedicarse a formar colecciones de sellos…” . El asunto tenía al parecer tonos de gravedad con fines de castigar a quienes realizasen esa práctica ó como bien hemos leído se dedicasen al grandioso arte de la Filatelia. En definitiva que al Director General no le colaba aquello de que “nos quedamos con los sellos porque somos coleccionistas”. De hecho ya la Ley del Timbre vigente en 1901, hacía hincapié en el tipo de tinta a utilizar (4) para evitar la reutilización de los sellos postales, práctica que dio lugar a los conocidos sellos lavados y reutilizados.

Sustanciosos beneficios ó no, estos fraudes ya forman parte de la historia del Correo en España, y gracias a Dios hoy en día ser Cartero y Filatelista es viable.





Notas:

1.              El Primer Sello en España aparece el 1 de enero de 1850, y la primera falsificación de este sello se detecta en abril del mismo año en Alicante.

2.              Artículo publicado en la Revista El Eco Filatélico y Numismático. Enero de 2019. Firmado por Jesús Sitja.

3.              Según el Correo Español, el Administrador de la Oficina de Correos era D. Manuel Rodríguez Morales, el cartero D. Manuel López Cebada y el celador (ayudante) D. Manuel González.

4.              Según la propia Ley del Timbre, la tinta a utilizar ha de ser TIPOGRÁFICA.

05 octubre 2019

una Carta....Un Comentario. UN CURIOSO MATASELLOS Y EL TORNILLO QUE SE SOLTÓ.


Una Carta….un comentario.


CORREOS PIERDE LOS TORNILLOS


Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico


Queridos amigos, no malinterpreten el titulo del siguiente artículo en esta sección de “Una Carta…Un Comentario”. Nada más allá de la realidad de querer menospreciar el trabajo que hacen nuestros queridos carteros, que han sido capaces de darnos con su esfuerzo y buen hacer, maravillosos documentos que forman parten de nuestras colecciones de marcofilia.




Y de marcofilia va el tema de hoy. Hace unos días el querido amigo Tino García (Cantabria), recientemente colaborador de este blog, a través de su Facebook nos mostraba la imagen que hoy es motivo de estas líneas, y hacía la pregunta de si alguien sabía el porqué de ese pequeño grano de café que aparecía al lado del matasellos ordinario circular de la población de Pezuela de las Torres (Madrid). Las respuestas no se hicieron esperar, y cada cual fue dando cuenta de lo que consideraba podía tratarse. Hay que reconocer que la imagen es cuanto poco curiosa y ese “nuevo” elemento en un matasellos nos llegó a desconcertar.



Al final resultó ser un pequeño tornillo que se le aflojó ó soltó al matasellos, por lo que aquellos que esperaban poder incluir esta pieza en una colección temática sobre café, por aquello del parecido, ya pueden ir olvidándose del tema. 



Al ver esta pieza que Tino nos mostraba, me vino a la mente que dentro de la marcofilia, uno de los viejos apartados y que siempre ha causado interés entre coleccionistas, es el de los errores que los hay muy variados y de diferentes consideraciones. Al filatelista aquello que se sale de lo común, ya nos resulta interesante. Sigamos pues con esa intuición y busquemos siempre aquello que marca la diferencia.