03 abril 2022

LO QUE UNO ENCUENTRA EN UN MERCADILLO FILATÉLICO....QUE JUSTIFICA SE HAGAN ESTE TIPO DE ACTIVIDADES

 

UN DOMINGO FILATÉLICO EN BENISSA…

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico
©Ifac Filatélico

 

El primer domingo de cada mes no es un domingo cualquiera. Y en Benissa eso se sabe, y también lo saben los filatelistas. Cada primer domingo de mes, salvo cuando una pandemia nos quiso arruinar nuestra más codiciada afición, Benissa se convierte en el único punto de encuentro habitual que encuentra el filatelista para disfrutar de un domingo por la mañana. Podría añadir la plaza del Ayuntamiento de Alicante o los afuera de la Lonja de Valencia, pero en esos templos del mercadillo filatélico, ya ver sellos se convierte en una odisea.

Por lo tanto, en Benissa el primer domingo de mes no es un domingo cualquiera, es un domingo especial, donde los bajos del Casal Jove se convierten por unas horas en un escenario que al coleccionista le atrae. Ya no es por la cantidad de sellos que seguramente vamos a encontrar, sino tal vez por la armonía que allí se respira. En un domingo filatélico en Benissa, se combinan esas dos cosas que hacen de la filatelia la más grande de las aficiones: sello y amistad.

Parte publicitaria de la funda guarda-sellos. Publicidad de los sellos instantáneos YER.

El espacio no es muy grande, pero es suficiente. Los asiduos, conocidos. Y de vez en cuando una nueva amistad se une a este magnífico círculo filatélico. El reclamo que se hace para que este domingo filatélico tenga atractivo, da sus frutos. Se ha convertido en todo un referente en la filatelia valenciana. Y a esto, añadámosle que el entorno invita a caminar por un casco antiguo donde la historia aparece en cada rincón. Filatelia y pasado, sello e historia son fácilmente combinables en el primer domingo de cada mes.

Y a todo ello, vamos a sumarle que de vez en cuando alguien encuentra esa pieza que añoraba tener en sus álbumes. Entonces el éxito y la satisfacción no tienen descripción posible. Pero otras veces lo que hallas, lo que descubres, lo que encuentras, es algo de lo que has oído hablar pero nunca has podido ver, tocar, mirar y observar. Y en esta ocasión me tocó a mí.

Detalle en el que se ve para que servían estas fundas publicitarias donde además de "Sellos de Correos" también se podían guardar "Timbre Móviles".

No hay que citar ni nombrar a quién ha tenido a bien hoy traernos en una caja, aquellos recuerdos de sus inicios en la filatelia, tal vez aquellas pequeñas joyas que uno va guardando sin saber muy bien porque, ni si un día tendrán o no importancia. Entre esos recuerdos, entre esos sellos de varios países, algún que otro matasellos recortado y postales antiguas, aparecen dos “algos” que a simple vista ya te sorprenden verlos. Uno no sabe ponerle nombre a todo, pero en algún que otro artículo leído en la prensa filatélica, en su día se pudo leer que los denominaban “estuches porta-sellos”. Algo parecido a aquellas cajitas que las empresas tenían a buen recaudo, en las que tenían los sellos que se usaban a diario en la correspondencia. Porque aunque parezca mentira, aunque suene a película, hubo un tiempo en el que empresas y particulares usaban sellos para poner en las muchas cartas y postales que se escribían, un tiempo que ya es cosa del pasado y que estos objetos nos lo recuerdan.

Y estas “fundas de papel” que hoy hemos tenido en la mano, nos hablan de aquella época, pretérita, pero no tanto. Apenas hace unos años que, por el ejemplo de hoy, una empresa farmacéutica realizase este tipo de fundas, no para poner en ella medicinas, sino Sellos de Correos, como bien reza la frase en el interior. Un envoltorio que la empresa sabía tenía mucha utilidad en el seno de las familias, dado que el sello era un útil cotidiano de uso frecuente, por lo que las familias, y por qué no decirlo las empresas también, iban a usar con frecuencia la funda en busca de los sellos, recogidos todos juntos, y con ello cada vez que se usase, cada vez que alguien buscase el sello necesario que colocar en la carta o tarjeta postal, iba a visualizar le mensaje publicitario: en este caso en una de las fundas vistas leemos “Sello Instantáneo YER”. Y cabe decir que la referencia a “sello instantáneo” nada tiene que ver con la filatelia. Se tratan de una especie de parches que se comercializaban contra el dolor de todo tipo y que desde principios del Siglo XX, tuvieron mucha aceptación pero a su vez mucha crítica médica porque al parecer estos “sellos” (parches) contenían ciertas sustancias que no podían considerarse beneficiosas con un uso excesivo y prolongado de las mismas. Por lo tanto lo de “….caja con 1 o 12 sellos…”, no tiene connotación postal o filatélica.

Otra funda diferente con otro tipo de publicidad

La otra funda viene a darnos una información similar o parecida. Se trata de un “guardasellos” con publicidad en las tapas, en esta ocasión de varios productos comercializados seguramente por la misma empresa, y que nos hace pensar que no fueron las dos únicas publicidades de este tipo que se hicieron. Debió ser una forma habitual de obsequiar en las farmacias a los clientes, con el detalle de entregarles algo donde guardar los sellos. Y decimos farmacias, sin estar del todo seguros de que era allí donde se entregaban. Cabe también que esas pequeñas fundas porta-sellos, se entregasen en los estancos, lugares habituales de venta de sellos para franquear, y que fuesen las empresas farmacéuticas y de otro tipo, las que vieran en ellos una forma muy segura de publicitar sus productos.

Detalle de la cajitas con que contenían los sellos instantáneos para aliviar el dolor, y publicidad de este medicamento

Solo nos queda, esperar que alguien nos saque de dudas, tal vez alguien que al verlos nos cuente que llegaron a usarlos en su casa, que guardaban en ellos los sellos para poner en las cartas, esas que hoy ya no se escriben. Que también guardaban los “timbres móviles”, sellos que servían para pagos de papeles oficiales, lo que en filatelia se conoce como timbre fiscal. Y que nos cuente donde se entregaban. Tal vez incluso haya quién los colecciones, y nuestro hallazgo de hoy no sea pues un gran descubrimiento.

Pero fuese como fuese, hoy no ha sido un domingo cualquiera. Ni lo será el próximo en el que nuevamente Benissa vuelva a recibir a los filatelistas, bajo la protección del Casal Jove, ubicado en el Casco Antiguo de Benissa, una zona repleta de historia, como lo está también la filatelia, esa que nos atrae tanto y nos apasiona más aún.

Y en definitiva....además de sorpresas, un domingo filatélico en Benissa, se unen sellos y amistad.


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