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10 enero 2026

Apuntes Filatélicos: UNA CARTA PARA LA HISTORIA DE LA INDUSTRIA JUGUETERA DE DÉNIA, CENSURADA PERO SIN MOTIVOS.

 

Apuntes Filatélicos

UNA CENSURA SIN NADA QUE CENSURAR

Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico

 

En toda confrontación bélica, al menos en las que se conocen, ha habido censura de todo tipo, pero especialmente en lo referente a temas postales. La correspondencia era controlada para evitar desinformación o que se trasmitieran mensajes poco “afines” a aquellos que controlaban la situación. Y en el caso de la guerra civil española, la censura de la correspondencia, la ejercieron ambos bandos, vencedores y vencidos, en el caso de los nacionalistas, incluso terminada la guerra aquel 1 de abril de 1939. Lo podemos ver en la numerosa correspondencia que tras el final del conflicto bélico, se generó y que paso por las manos de los censores, que siguieron aplicando las leyes y normas establecidas al respecto.

Y prueba de ella es esta carta – más bien tarjeta comercial – circulada desde Dénia con fecha 08 de septiembre de 1939, y dirigida a Gijón. Tarjeta que como vemos se remite desde la empresa juguetera dianense “Fábrica de Juguetes Sport”  de la familia Sauquillo, empresa familiar que se incorporó a la fabricación juguetera a partir de 1914, y que fue todo un referente en esta industria tan importante en la Dénia de principio del Siglo XX.

Y cuando leemos con determinación el contenido de la tarjeta postal, es cuando comprobamos que la correspondencia, fuese de quién fuese, se censuraba toda, a pesar de que el contenido fuese del todo correcto a los ojos del censor. La historia postal, esa ciencia que nos pone la historia en primera persona, nos deja con esta tarjeta, un documento de relevancia, ya no solo por la parte filatélico-postal, sino por el testimonio que trasmite en ella Fernando Sauquillo, al redactar el contenido. Así podemos ver que el remitente da contestación a una carta recibida a la que le contesta indicando que el retraso se debió a “…reorganización de la industria…”. Se conoce que la empresa de la familia Sauquillo, fue una de las que sufrieron la conocida como “colectivización industrial”, en la que las autoridades republicanas, tomaron toda aquella empresa que pudiera ser util a la causa, siendo Juguetes Sauquillo uno de los principales empresas que formaron la Industria Juguetera Cooperativa. La fábrica de juguetes de la familia Sauquillo fue reconvertida para la fabricación de munición. Desde el 23 de febrero de 1937, el entonces republicano Ministro de Industria, D. Joan Peiró, promulgó un decreto que otorgaba al Estado a intervenir e incautar empresas, que según en que zona fuese, estaban gestionadas por el propio estado e incluso por los propios trabajadores. Fueron tiempos dificiles para las empresas en la comarca de la Marina Alta, y muy especialmente el sector juguetero de Dénia.

La tarjeta postal prosigue en su contenido mostrando, por parte del remitente, cierto malestar que expone abiertamente – no hay miedo a la censura del contenido ya que lo que se dice es a favor de los vencedores -, su opinión por quienes a su juicio fueron unos “…barbaros dominadores marxistas...”, a la que llama también plaga social. Ni que decir de la exaltación que del “Caudillo” hace y su agradecimiento por librar a España de tanto mal. Logicamente con tal contenido, el censor no tuvo mucho trabajo que hacer pero si estampó sobre la tarjeta el correspondiente cuño – o marca -, que se usó al finalizar la guerra civil en Dénia. La tarjeta además, lleva en su frontal la estampación, casi obligatoria por entonces, de una exaltación a la causa, con la marca – no postal – “Viva España. Saludo a Franco. Arriba España”, el mismo que aparece también en el la parte del texto de la tarjeta.

Los inicios del uso de la censura postal en tiempos de la guerra civil se podrían situar casi en el mismo instante en que esta dio comienzo. El control de la correspondencia era primordial para que la información que podía viajer de un lugar a otro, estuviese controlada en todo momento. Y aunque no exista una normativa al uso para ella, al menos al principio, el propio Estado de Guerra en su artículo 14º “…quedan en suspenso todas las garantias individuales establecidas en la Constitución…”, ya deja claro que las libertades conseguidas hasta el momento – julio de 1936 -, iban a estar en peligro, como así fue.

En el caso del gobierno de la República, tenemos documentada la Orden de fecha 18.08.1936, siendo Ministro de Comunicaciones D. Bernardo Giner de los Rios, que viene a decir que “…este Ministerio viene adoptando medidas de toda índole tendente a impedir que sea utilizado el correo para comunicarse los elementos facciosos con otros afines situados en las provincias que pertenecen leales al régimen…”. En este caso no se trataba de censurar la correspondencia y dejarla pasar; en ocasiones la correspondencia quedaba retenida si fuese el caso.

Y esta censura postal, aplicada a la correspondencia, estaría en vigor incluso finalizada la contienda bélica entre españoles – como hemos podido ver con la tarjeta postal  que hoy es motivo de estas líneas -. Hasta el año 1940, se encargaría de ella el estamento militar correspondiente, para posteriormente ya crear un cuerpo de censores designados desde la Dirección General de Seguridad a través de los Gobernadores Civiles de cada provincia. Finalmente el 18 de julio de 1945, parece ser que la censura en España desaparece como tal, con el artículo 13º del Fuero de los Españoles que establecia que “…dentro del territorio nacional el Estado garantiza la libertad y el secreto de la correspondencia…”.

Una vez más, podemos llegar a afirmar que la filatelia y la historia postal han de tenerse mucho más en cuenta de lo que se tienen. El correo genero numerosa documentación que fue testigo directo de episodios de la historia que gracias a esa correspondencia epistolar, hoy nos ayudan a descifrar y conocer mucho mejor nuestro pasado, ese que nos ha de servir para aprender y que nunca jamás vuelva a repetirse.

Cartas y tarjetas postales como esta, gracias a la mano del filatelista – esta en concreto está a buen recaudo en una de las colecciones calpinas de historia postal -, se han podido recuperar de una destrución segura. No todo llega a los archivos y museos. La mano del coleccionista y su buen hacer, contribuyen enormemente a que esta parte de nuestro pasado, siga entre nosotros.

04 mayo 2024

Apuntes Filatélicos: LA INVIOLABILIDAD DEL CORREO EN LA COMARCA CON EL FRANQUISMO.

 

 

Apuntes Filatélicos

LA CENSURA DEL CORREO EN LA COMARCA

Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico

La fidelidad o secreto, como base fundamental de las comunicaciones 
ó pensamientos privados del individuo, es un bien indefinible;
pero también puede servir de lo contrario, si por desgracia llega
a faltar en Correos tan esencial principio.
 
Andrés Ponce González
“Diccionario Geográfico de Correos”. 1855


Una de las características universales del correo es la inviolabilidad de este, detalle que le confiere esa privacidad que tienen remitente y destinatario. Aunque hay que decir que no siempre ha sido así. La importancia de este medio de comunicación en ciertos episodios de la historia, y su control, ha dado lugar a que la inviolabilidad no estuviese garantizada. Hablamos por ejemplo de tiempos de guerra o de conflictos bélicos, y en el caso que hoy nos ocupa, incluso en tiempos de post-guerra.


En España, como en tantas otras partes del mundo, la censura postal existió. La hubo en tiempos de guerra – de aquella incivil guerra -, y la hubo en ambas partes, tanto por parte del gobierno de la República Española, como del bando que propinó el “alzamiento militar”. Pero terminada la guerra, con el franquismo ya en el poder, la censura prosiguió.

Una circular de fecha 2 de junio de 1939, dictaba las nuevas normas a seguir tras la guerra civil“…al reducirse las necesidades de guerra…”. Con esto se establece que la censura postal, continuaría en 1939 dependiendo de las autoridades militares.

La censura durante el franquismo en España, podemos decir que continuó. El único cambio fue de quién ejercería esa censura postal, que paso en abril de 1940 a manos de la Dirección General de Orden Público (o de Seguridad), la cual realizaría una especie de “cartilla del censor”, con las correspondientes instrucciones a tener en cuenta por el censor y que sería “…absolutamente desconocido para toda persona ajena al Servicio de Censura…”. Igualmente se asignó una plantilla de personal, por provincia, que en el caso de la de Alicante, estuvo al frente de la misma Isidro Camuñas Rodríguez.


Filatélicamente hablando, el coleccionista en la mayoría de las ocasiones, se ha centrado especialmente en conocer y estudiar todas esas marcas estampadas en la correspondencia, que hacían referencia al hecho de que esos sobres, o incluso tarjetas postales, habían pasado por la mano del censor. Pocas veces son las que al filatelista le ha interesado el contenido de la carta, bien porque no se suele tener acceso a ellas – los sobres siempre llegan a manos del coleccionista, vacios -, o bien porque ese contenido nada o poco tiene que ver con el correo.

Pero durante la post-guerra en España, ese contenido fue motivo de vigilancia exhaustiva por parte del gobierno franquista. El régimen, recientemente instaurado, no quería una “mala propaganda” de cara al exterior, por lo que se controlaba mucho que pudiera decir en sus cartas la ciudadanía, así como la propaganda en contra del régimen franquista que pudiera enviarse en el interior de esta correspondencia.

En  1940, era un promedio de unas 800 cartas diarias, las que se revisaban en la provincia de Alicante, y en 1945 se llegaba a las 500 diarias. De entre toda esa correspondencia “violada” y controlada, conocemos casos muy concretos que afectaron a familias de esta comarca. En agosto de 1944, la censura de Madrid retenía una carta sospechosa, enviada por José Seguí Palmer, vecino de Patró  (Vall de La Gallinera), que iba dirigida a su hermano en Argel. El remitente había estado preso por su militancia comunista y cuando envío la carta, disfrutaba de la libertad condicional. El contenido de la misiva no gustó al censor, al leer comentarios sobre la evolución de la 2ª Guerra Mundial, de racionamientos, salarios, etc., incluyendo frases como “... ahora ya no hablan tanto, ni gritan, ni tienen el gesto de jactarse, se ve que tienen las de perder…” (AHPA. Legajo 3027).


Ese mismo año, la Guardia Civil acudió a la vivienda del vecino de Setla y Mirarrosa, Jaime Aguilar Moncho, al que interrogó acerca del contenido de una carta interceptada que dirigió a su hermano que estaba en Argentina, en la que le comentaba “…la miseria reinante en España y el escaso valor del dinero…”. Este sincero comentario entre hermanos, le valió su encarcelamiento por orden del Gobernador Civil de Alicante, siendo conducido al Reformatorio de Alicante (AHPA. Legajos 910 y 953).

Son solo 2 de los cientos de ejemplos que hay, hoy en archivos de toda España, y que nos vienen a demostrar que la inviolabilidad de la correspondencia fue un arma muy productiva, que sirve a los regímenes autoritarios para ejercer un control sin límites contra una democracia inexistente.

Incluso, el franquismo se toma muy en serio el que las cartas circulasen sin remitente, por lo que dicta una norma en la que pone sobre aviso a todo el personal correspondiente para que “…toda carta que no lleve debidamente, el nombre del remitente, su dirección y residencia, sea destruida…” (Circular de Correos Nº 44, de 27.06.1941), aunque son muchos los casos en los que esta norma no se llegó a cumplir.

Durante la Guerra Civil, cada bando “censuraba” la correspondencia para evitar que, si cayeran en manos del enemigo, esta correspondencia no pudiera dar información más allá de los datos que una escritura epistolar pudiera aportar. Pero finalizada esta, los “vencedores” ejercerían sobre los “vencidos”, un control postal mucho más despiadado, para realizar las depuraciones franquistas que se dieron.

El 18 de julio de 1945, el artículo 13 de los Fueros de los Españoles, decía que “…dentro del territorio nacional el Estado garantiza la libertad y el secreto de la correspondencia…”. Pero una cosa debió ser lo que decía la ley, y otra muy distinta si se llegó a aplicar.

El correo, sea en la época que sea, siempre será fiel testigo de la historia, y en ciertos momentos, tan importante que su control se convirtió en algo prioritario para quienes gobernasen.

Bibliografía y fuentes consultadas:

·        Archivo Histórico Provincial de Alicante.

·        “La Censura en la Europa del S. XX”. Jesús García Sánchez. Universidad de Salamanca. 2009.

·        San Filatelio. AFINET.

·        “Las Cartas en la Guerra Civil Española”. Javier Cervera Gil. Hispana Nova. Revista de Historia Contemporánea. 2016.

·        Catálogo “Guerra Civil y Memoria Histórica en Alicante”. Archivo Histórico Provincial de Alicante. Noviembre 2016-Junio 2017.

19 febrero 2022

CON LA DUDA SOBRE UNA NUEVA "CENSURA" POSTAL EN LA COMARCA

 

Apuntes Filatélicos

LA CENSURA DE “ONDARA” QUE LO ES O NO LO ES

Por José Ivars Ivars
Divulgador e Investigador Filatélico
©Ifac Filatélico
 

Para cualquier filatelista, sea principiante o veterano, la simple duda de que aquello que tiene entre manos puede no ser realmente lo que parece, es algo que el coleccionismo lleva implícito. Son demasiados los casos en los que a simple vista uno ya empieza a tener dudas razonables de que lo que ve, resultándole cuanto menos extraño o dudoso. Por mucha documentación que existe al respecto, no todo aparece en los libros, o en este caso en los catálogos. Ni tampoco ayuda el hecho de que esta pieza postal de colección, sea ofrecida para su compra por una supuesta empresa filatélica de reconocido prestigio y solvencia.

La misiva que hoy traemos a esta sección, es una de esas piezas que de entrada despiertan la atención, por la cercanía del lugar, Ondara, y por la rareza de no haber visto nunca antes la marca de “Censura” que lleva estampada. Pero como filatelista entrado en años, uno sabe que cada día surgen nuevos indicios que nunca antes se habían visto o estudiado, por lo que la duda es lógica, de si se trata de un hallazgo sin precedentes que enriquezca nuestra historia postal, o una burda falsificación para perjuicio de la filatelia.


Cuando estos casos suceden, y los catálogos no ayudan, lo más sensato es consultar a quiénes conocen más y mejor el tema a debate, y en esta ocasión la reacción de algunos de estos filatelistas ha sido la misma: esa Censura de Ondara es un montaje. No vamos pues a decirlo con rotundidad pero las justificaciones son más que evidentes. Si colocamos el pieza en contexto, vemos que se trata de una tarjeta de las conocidas como “enteropostal” (con el sello ya impreso), de la emisión “Matrona de Perfil” de 1935, la cual lleva estampado un fechador circular que poco ayuda en el esclarecimiento de la duda, pues solo se aprecia con claridad la fecha: 11 de enero de 1937, aunque esta fecha es clave para determinar lo que queremos averiguar.

La tarjeta, supuestamente va circulada de Ondara (o alrededores) a Valencia, a la empresa “Humberto Roig”, que era una fábrica de gorras y artículos de confección, con un amplio abanico de proveedores en nuestra comarca, y cuyo archivo profesional y personal, se puso a la venta en la década de los años 70 del siglo pasado, por lo que tarjetas con ese destinatario, son de sobra conocido por los coleccionistas filatélicos.

Los más importantes catálogos de “Censuras” postales de la guerra civil, tanto del bando republicano como del franquista, no mencionan en ninguno de ellos la existencia de esta censura utilizada en Ondara durante la contienda bélica, con esa tipología de letra y forma. Tratándose de una supuesta Censura Republicana (por la fecha de envío de la tarjeta), resulta muy extraño que hasta la fecha no hubiera aparecido otra carta o documentación postal con una estampación como esta, lo que a los expertos les crea esa duda natural de que la tarjeta se manipuló de tal forma que esa estampación se puso sobre la tarjeta posteriormente para darle más relevancia. Una simple “Fantasía”, como se suele llamar en el argot filatélico, que fácilmente hará creer al filatelista poco puesto en la materia, que ha encontrado algo nuevo o importante, aunque seguimos sin saber si lo es o no lo es.

Además a simple vista, la tipología utilizada para esta marca, es claramente de las utilizadas por la censura nacional o franquista, algo imposible por la fecha de envío de la misma, y poco se asemeja a las otras censuras que se utilizaron en las poblaciones de nuestro entorno, casos de Dénia, Pedreguer, Teulada, Benissa o incluso la otra marca catalogada de Ondara, y este detalle hace aumentar la incertidumbre. Hay otro detalle que también es destacable, y es el ver que el nombre de la localidad entre comillas, algo insólito o poco (o nada) habitual en una marca de censura. Existen ejemplos “Falsos” de uso de “comillas” en la tipología de estas marcas.


La censura republicana se inicia su aplicación por la Orden de fecha 15 de agosto de 19¡36, cuando era Ministro de la Gobernación Giner de los Rios, y donde se puede leer que “ …este ministerio viene adoptando medidas de toda índole tendentes a impedir que sea utilizado el correo para comunicarse los elementos facciosos…”. Con anterioridad, podemos citar que en la Declaración del Estado de Guerra, también se hace constar que quedaban suspendidas todas las garantías establecidas en la Constitución vigente hasta que estalla la Guerra Civil.

Con todo esto, nos encontramos con el gran dilema de afirmar que se trata de una nueva marca de Censura para la historia postal de la comarca o una simple falsificación ilícita con fines no muy otorodoxos. En ocasiones uno no sabe si guiarse por el trabajo de catalogación que grandes expertos han realizado a lo largo de los años, que nos dan como resultado por ejemplo, el hecho de que a la localidad de Teulada se la haya otorgado el uso de “Censura Postal” durante la Guerra Civil, pero nunca ha aparecido prueba de ello sobre carta o tarjeta, con lo cual se desconoce su forma y periodo de uso. Y en cambio aparecen otras marcas de estas propias censuras que enriquecen y mucho todo este patrimonio histórico-postal, como el caso de una de las últimas vistas sobre carta usadas en Benissa en octubre de 1937.

Siempre será muy difícil de afirmar o negar una evidencia, salvo que la evidencia se convierta en mucha documentación que cotejar. La Historia Postal, resulta pues muy apasionante al no estar escrita en su totalidad, y tener todavía mucho de la cual hablar. Tal vez en este caso, sea la propia localidad de Ondara, y su archivo municipal, la que nos despeje la duda de si realmente lo que vemos es una marca que se usó en la población entre los años 1936 y 1939. Mientras, seguiremos los consejos que nos dieron los expertos en esta materia que tienen grandes dudas de su “oficialidad”.

01 mayo 2021

¿INÉDITA MARCA DE CENSURA POSTAL DE BENISSA DURANTE LA GUERRA CIVIL?

 

Apuntes Filatélicos (Publicado en el Semanario Canfali Marina Alta. 01.05.2021)

 

LA DUDA DE LA CENSURA POSTAL DE BENISSA

Por José Ivars Ivars

 

Todo lo que respecta a filatelia, a pesar de que por lo general suele estar documentado, publicado y estudiado, en ocasiones genera ciertas dudas, dudas en todo caso justificadas que solo quién es docto en la materia y un verdadero especialista, nos podría sacar de dudas.

En aspectos de Historia Postal, estas dudas en ocasiones son mayores dado que el correo no se puede considerar como una “ciencia exacta” en la que lo estipulado es lo que se aplica, y si centramos el estudio a una época como la Guerra Civil, el tema ya se nos puede desmembrar al ser unos años de incertidumbre, improvisación en ciertos momentos y sobre todo de inestabilidad en cualquier faceta de la vida cotidiana, entre ellas el correo.



Como filatelistas, y ante algo que no está catalogado (de momento), la duda existe siempre. Y en este caso, y ante la pieza que hoy tenemos como tema de “Apuntes Filatélicos”, más aún. Se trata de una carta circulada con fechador de salida de Benisa, dirigida a Madrid en fecha del 23 de octubre de 1937, con la Guerra Civil en España ya en su primer año. De la carta, que el remitente envía a “…la Columna Andalucía y Extremadura…”, milicia de la CNT que se organizó en septiembre de 1936 y que estuvo presente en varios frentes de la guerra.

La duda radica en si la marca que se estampa en la carta donde leemos “CENSURA DE GUERRA”, se aplicó a la epístola a su salida de Benissa, o se estampó a la llegada a Madrid. La otra “Censura” que se utilizó en Benissa, si se aprecia el nombre de la población, lo que hace que sea más fácil su estudio y ubicación, pero en este caso de una Censura genérica, la información de que se dispone no aclara mucho el tema.

La censura es un tema que ha existido en todas la guerras. La ha habido en muchos aspectos e incluso en el postal. Controlar la información que se trasmitía era vital para los objetivos de uno u otro bando. Controlar las comunicaciones, se convertía en un arma muy efectiva. En el caso del Gobierno de la República, la censura postal la tenemos documentada con la Orden de fecha del 15 de agosto de 1936, siendo Ministro de Comunicaciones D. Bernardo Giner de los Ríos, que la justifica diciendo: "…Este Ministerio viene adoptando medidas de toda índole tendentes a impedir que sea utilizado el Correo para comunicarse los elementos facciosos con otros afines situados en las provincias que permanecen leales al régimen…"

A esta disposición u Orden le seguirían algunas otras durante todo el conflicto bélico, para en todo momento hacer de la Censura un trámite legal y autorizado.



¿Fue entonces estampada esta marca de censura postal en Benissa? A juicio del especialista en Historia Postal de la Guerra Civil, Julián Palmero (Albacete), no le cabe la menor duda de que esta es una marca postal a tener en cuenta en la Historia Postal de Benissa y su Comarca. En Alcoy se utilizó una muy similar (si no idéntica), por lo que por proximidad cabe que sea así, aunque su rotunda afirmación la centra en el hecho de que “…no habiendo legislación que nos diga donde debía estamparse la marca de censura, uno de los Decretos establecidos para la Censura por el Gobierno de la República, dice que se deberá estampar en origen…” Además, en la mucha experiencia que este experto coleccionista ha cosechado en los años con la visualización de muchas cartas de la Guerra Civil, a su juicio “…no era habitual estampar la censura a la llegada a las unidades. Siempre a la salida o envío de la correspondencia…”

Por la fecha de envío de la carta, 23 de octubre de 1937, sabemos que el conflicto bélico español estaba ya avanzado. La República había perdido las zonas del norte de España y Madrid resistía todavía para que las tropas sublevadas no la tomasen. Por ello la carta, sin ningún tipo de problema pudo viajar de forma segura y por el correo republicano, entre Benissa y Madrid, sin poder saber si lo hizo vía Alicante o vía Valencia.

La carta en sí además lleva un detalle que para el coleccionista es muy importante. La tarifa que aplica el remitente es de 0,30 Ptas., tarifa correcta para la época, pero que quien la manda completo “bisecando” un sello de 2 Céntimos de pesetas, para convertirlo en 0,01 Ptas., y con ello completar la tarifa necesaria. ¡Eran tiempos difíciles y un céntimo era un céntimo!

Una importante misiva que nos muestra un nuevo elemento que incluir en la Historia Postal de nuestra comarca. Cabe esperar que no sea única y que en un futuro aparezcan nuevas cartas que nos puedan hacer cotejar lo que los expertos nos indican.