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19 junio 2021

CIFRAS RECORD PARA LAS 3 PIEZAS MÁS CODICIADAS EN EL COLECCIONISMO

 

Apuntes Filatélicos (CANFALI MARINA ALTA 19.junio.2021)

SELLOS Y MONEDAS DE ALTO STANDING


Por José Ivars Ivars  / Divulgador e Investigador Filatélico

 

¿Se nota la crisis también en el coleccionismo? Cabe que sí, pero no  a todos por igual. Hace poco, en esta misma sección anunciábamos que uno de los más celebres sellos que la historia ha dado a la filatelia, iba a salir a subasta. Se le conoce como “El Magenta de la Guayana Inglesa”, y la empresa de subastas Sotheby´s lo ponía a la venta junto a otras piezas históricas de la filatelia y la numismática mundial.

Con mucho cuidado y delicadeza se manipula el sello más famoso y caro de la historia (Fuente: Sotheby´s)

Conocemos que estas piezas son de las que suelen conseguir records en cuanto al precio que alcanzan cada vez que se ponen en venta, pero en esta ocasión las perspectivas que la empresa de subasta y sus anteriores propietarios, al menos en cuanto a los sellos se refiere, no se alcanzaron. De todas formas, las cifras que vamos a conocer no están nada mal.

El pasado día 8 de junio, Sotheby´s realizaba en Nueva York una de las sesiones de subastas que más expectación había levantado, con tan solo 3 lotes a subasta, y por poner a la venta en una misma jornada, además del Magenta, un bloque de 4 del Jenny Invertido con error de numeración en el borde de la hoja, y en numismática la moneda conocida como “Doble Águila” de 20 Dólares de Oro del año 1933. Todas ellas piezas únicas en manos privadas, que hacen que esto del coleccionismo deje de ser una cuestión cultural para pasar a ser una inversión en toda regla. Pero una inversión para muy pocos.

Detalle del precio alcanzado por el Magenta de la Guayana Británica en la Subasta del día 8 de junio de 2021

El sello de la Guayana Británica, alcanzó la cifra de venta de 8.307.000 $, a pesar de que las expectativas situaban su precio final entorno a los 10 millones de dólares.  Este sello se emitió en el año 1856 en la por entonces colonia británica de Guayana, fruto de la tardanza en recibir los sellos que desde la metrópoli se iban a mandar a este territorio británico. Ningún catálogo de la época supo de él, y no fue localizado hasta 1873 cuando un jovenzuelo de 12 años lo encontró entre las cartas de su tío.

El sello tiene la peculiaridad de que sus 6 anteriores propietarios, unos filatelistas de renombre y otros simples inversionistas, han dejado sobre el sello, diminutas marcas que indican a quién ha pertenecido. Ha pertenecido a filatelistas de la talla de Von Ferrary, Hind ó Du Pont, e incluso en cierta ocasión, en una subasta celebrada en 1922, nuestro rey Alfonso XIII, gran amante del coleccionismo de sellos, pujó por él, sin acercarse ni lo más mínimo a lo que se llegó a pagar.

Un ejemplar único y que muchos filatelistas de temática aviación o correo aéreo, desearían tener en sus colecciones, pero no está al alcance de todo el mundo

Algo menos se llegó a pagar por el Jenny Invertido, argot filatélico para el primer sello para correo aéreo de Estados Unidos (1918) que por error lleva el avión (tipo Biplano Curtiss Jenny) boca abajo. Su venta se ha cerrado en 4.860.000 $, muy por encima de lo que pago su anterior propietario en el año 2005 cuando se subastó por última vez, y por la que el comerciante de Bonos, William H. Groos pagó tan solo 2,97 millones de dólares. Este bloque de 4 sellos, tiene la peculiaridad de, además de ser 4 ejemplares, llevar la numeración  de la hoja igualmente invertida, existiendo solamente 1 en todo el mundo como este.

Pero la que se llevó todos los records de la jornada fue la moneda norteamericana de 20 Dólares, de oro macizo y conocida como “Double Eagle” de 1933, una pieza conocida en el mundo y que en su día perteneció al Rey Farouk de Egipto. Por esta moneda, su nuevo comprador ha tenido que desembolsar la friolera de  18.872.250 $. Una barbaridad de precio el alcanzado por esta moneda, que su último propietario ya pagó por ella en 2002, la nada despreciable cifra de 7,9 millones de dólares.

Anverso y reverso de la "Double Eagle", por la que se han pagado algo más de 18 millones de dólares

La denominación “Águila” para las monedas de oro americanas es algo habitual y viene ya desde 1849, y el calificativo “Doble” representa a su valor de 20 dólares, cuando por lo general eran todas de 10. Lo curioso de esta moneda es que por poseer una podrías ir a la cárcel según la legislación norteamericana. Es la última moneda acuñada en oro por el gobierno americano, y fue el Presidente D. Roosevelt quién en abril de 1933 ordenó suprimir el patrón oro de las monedas. Se ordenó fundir todas las monedas existentes, pero sobrevivió una de ellas, que escabulléndose de todos los controles, ha llegado hasta nuestros días, para convertirse en la 2ª moneda más cara de la historia.

Tal vez lo más significativo de esta subasta millonaria, sea lo que no se ha comentado de ella. Los nombres de los nuevos propietarios cabe no sean importantes, aunque sí han trascendido, pero donde de verdad recae lo trascendental es el hecho de que la empresa Sotheby´s haya decidido destinar a fines benéficos y médicos, el porcentaje que le pertenece por las 3 ventas.

Más inversión que coleccionismo es lo que vemos con estas 3 piezas de Alto Standing, pero al menos y durante un tiempo, los medios se ocuparan de hablar de estas piezas históricas, únicas en manos privadas, y de sus astronómicos precios, solo al alcance de ciertas economías.

15 mayo 2021

EL SELLO MÁS CARO DEL MUNDO DE NUEVO SE SUBASTA

 

Apuntes Filatélicos (Publicado en el Semanario Canfali Marina Alta 15.05.2021)

EL MAGENTA A SUBASTA

Por José Ivars Ivars / Divulgador e Investigador Filatélico

 

El Magenta puede ser un color, de hecho lo es, pero también es como se le conoce al más célebre de los sellos, casi más que el primer sello del mundo, o al menos por otras razones. Emitido en la Guayana Británica en 1856, tan solo ha sobrevivido 1 ejemplar de los pocos que se hicieron, hecho que lo hace único en su especie.

El mundo de la filatelia es un mundo curioso, admirado por unos e incomprendido por otros. Y la historia de este sello es una mezcla de ambas cosas. Cuando lo contemplas no le encuentras razón alguna para que sea tan codiciado. De entrada es feo, nada vistoso, más bien parecido a un trozo de papel que en su día se ensució sin más, pero en definitiva un trozo de papel por el que están dispuestos a pagar una fortuna.

Sello de la Guayana Británica conocido
como "El Magenta" (1856)
Único ejemplar conocido

Y a lo largo de la historia este icono de la filatelia mundial ha pasado por muchas manos. Unas fueron manos de filatelistas, coleccionistas que apreciaron la historia que el sello envuelve. Otras, la mayoría, simples inversionistas que sin ser filatelistas, ven en este trozo de papel con forma muy peculiar, un negocio y además muy rentable.

Presentación del ejemplar en alguna de sus muchas ocasiones en las que se ha subastado


Cabe que de los pocos filatelistas que lo poseyeron, uno de ellos fuese su descubridor, Vernon Vaughan, el niño escocés de 12 años, residente en la por entonces colonia británica de la Guayana, quien lo encontró entre un montón de papeles viejos de su familia, y lo añadió a su colección de sellos. Pero nunca pudo imaginar que aquel sello que vendió en 1873 por unos pocos chelines, con el tiempo multiplicaría por varios millones lo que le dieron por él. Y simplemente lo vendió porque el sello no aparecía en el catálogo de sellos que le servía al joven filatelista como libro de consulta.

Barón Philippe Von Ferrary
Coleccionista de sellos
 propietario del
Magenta de la Guayana 

Y a partir de entonces la historia ó leyenda del sello hizo de él, la más pequeña y más cara obra de arte del mundo. Tras llegar a Inglaterra al poco de ser vendido en 1873, lo adquiere uno de los más destacados filatelistas de la época, el Barón Philippe von Ferrary, coleccionista que logró conseguir y atesorar una de las mayores colecciones de sellos, la mayoría sellos raros y únicos, que se recuerda. ¡Pagó por él 750 dólares!

A su muerte, legó su colección al Museo Postal de Berlín, pero tras la I Guerra Mundial el gobierno francés decide incautar la tan valiosa colección como botín de guerra. Y entre todos esos sellos que se iban a subastar, se encontraba nuestro protagonista de hoy. Y comienza así un periplo interminable, de mano en mano, de colección en colección, de subasta en subasta cosechando record tras record, para ser hoy la pieza filatélica más codiciada del mundo.

Incluso en 1922, en las muchas subastas que se hicieron para vender la “Colección Ferrari”, nuestro Rey Alfonso XIII, conocido apasionado por la Filatelia, pujó por el sello sin que se le fuese adjudicado. Ganó la puja otro brillante filatelista de la talla del Barón, el estadounidense Arthur Hind, quién lo compró por 36.000 dólares.

Catálogo de la Subasta de la 
Colección "Hind" quién también 
tuvo entre sus piezas más valiosas
al Sello "Magenta"

El próximo 8 de junio, de nuevo la empresa de subastas Sotheby´s lo subastará, a la espera de que vuelva a alcanzar un nuevo record de cotización. ¿Por cuánto esperan venderlo? Entre 10 y 15 millones de dólares. Y seguramente, si se logra vender, nunca sabremos quién fue el caprichoso coleccionista (ó no) que lo va a custodiar. De hecho, anónimo fue el inversor que en 2014 pagó por El Magenta, la nada despreciable cifra de 14 millones de dólares. Con razón en el mundo de las subastas se le conoce a este sello como “La Mona Lisa de la Filatelia”.

Uno se pregunta si todo esto es realmente “Filatelia”. En realidad no como la conocemos la inmensa mayoría, pero una cosa es evidente. Cada vez que el sello sale a subasta, y lo suele hacer últimamente con mucha frecuencia, los rotativos de todo el mundo hablan de sellos, y eso ya es algo. El sello tiene razones y motivos para ser argumento de más de una novela, o incluso serie televisiva. Desde el cómo y porque aparece el sello, fruto de la necesidad que tuvieron las colonias británicas para gestionar su correo sin esperar a que les llegasen los sellos que usar en su correspondencia procedentes de la City, pasando por su descubrimiento, el formar parte de un botín de guerra, e incluso los posteriores propietarios muchos de los cuales no solo fueron personas anónimas, sino que fue tal la discreción con la que llevaron el ser poseedores de la más preciada joya de la filatelia  mundial, que ni sus familias supieron en ningún momento que lo tuvieron en propiedad. ¡Un simple trozo de papel que vale un dineral!

En todo momento la manipulación de este raro
sello requiere de un cuidado extremo

El sello desde hace mucho tiempo, se presenta o se exhibe dentro de una pequeña caja de seguridad transparente. Dicen quienes lo han podido contemplar de cerca o incluso manipular, siempre provistos de guantes, que cada uno de sus anteriores propietarios, o al menos algunos, dejaron en su reverso una pequeña marca, vista solo bajo la lupa, como señal de que un día les perteneció. Su última marca en el reverso corresponde a su actual propietario, el magnate de la industria del calzado, Stuart Weitzman, conocido por calzar a las celebridades americanas, siendo esta particular impronta sobre el reverso del sello, un diminuto tacón de aguja.

Cada una de las veces que este sello se ha vendido en subasta, ha alcanzado un nuevo record de venta. Seguramente el próximo día 8 de junio lo vuelva a conseguir. Mientras, quienes nunca podremos ni tan siquiera soñar con verlo, nos quedamos con la idea de que la filatelia es ese mundo curioso, que admiramos por encima de las cifras.

12 diciembre 2015

EL SELLO MÁS CARO DEL MUNDO SE EXPONDRÁ AL PÚBLICO EN NUEVA YORK



EL SELLO MÁS CARO DEL MUNDO SE EXPONDRÁ AL PÚBLICO EN NUEVA YORK

Por José Ivars Ivars
Presidente A. Filatélica de Calp.


Ejemplar del 1 centavo
Magenta de la Guayana Británica
La filatelia, como todo en el mundo, tiene esa parte excepcional, asombrosa a los ojos de propios y extraños, donde un simple trozo de papel alcanza la categoría de “rareza” ó de pieza de precios astronómicos, propios de muchas grandes obras de arte.

Y este es el caso de un sello excepcional donde los haya, de una rareza digna de museo, único en su especie como se diría en el argot faunístico, y que despierta la admiración allí donde se expone, que bien es cierto que no es en muchos lugares. Nos referimos al único ejemplar existente del famoso sello de “1 centavo de la Guayana Británica” ó también conocido en el mundo filatélico por “El Magenta de la Guayana”, en referencia a su color, y que fue noticia en el mes de Junio de 2014 al ser subastado y adquirido por Stuart Weitzman, por la friolera cantidad de 9,5 millones de dólares. Y el sello vuelve a ser noticia al conocerse que su propietario, y el Museo Postal Británico que lo tiene en depósito como préstamo por 3 años, lo van a sacar de su depósito habitual para exponerlo al público, entre los días 28 de mayo al 3 de junio, en el transcurso de la World Stamp Show 2016 (1) de Nueva York, lo que ha despertado toda una gran expectación en el mundo filatélico puesto que son pocas las ocasiones en las que este excepcional sello se puede contemplar (noticia extraída de la revista RF Nº 532, Diciembre 2015).

Minucioso manejo del ejemplar ante la subasta donde
 alcanzó la cifra record de 9,5 millones de dólares

La peculiar historia de este sello que le ha dado este valor económico, cultural e historia, nos dice que es el único ejemplar conocido ó existente de los que se emitieron en la Colonia Británica de la Guayana en 1856, con una forma octogonal, debido a los cortes que se le hicieron posteriormente de su uso, sin dentar y en el que se imprime la imagen de un barco velero navegando por América con el lema que tenía la colonia británica en la época: “Damus Petimus Que vicissim” (Dar y pedimos a cambio), y con un valor facial de 1 centavo. Forma parte de una serie de 4 sellos y este en cuestión estaba destinado para el envío de periódicos locales. Este sello y sus hermanos gemelos, fueron fruto de una serie de incertidumbres que vivió la isla con el retraso de los sellos que desde Gran Bretaña les iban a enviar, pero que el retraso del barco que los trasportaba, hizo al Jefe de Correos de la zona, Mr. Dalton, autorizar a unos impresores locales, de unos sellos que suplieran a los que no llegaban (2). Estos optaron por realizar el diseño que conocemos del barco velero y la inscripción descrita anteriormente, pero el Jefe de Correos no muy satisfecho por el resultado y en prevención de futuras falsificaciones, ordenó que todos aquellos que se usaran, debían de ser autografiados por los empleados de Correos. Este en cuestión lleva la rúbrica de E. D. Wigth (3).

Sello de Liechtenstein dedicado a
Philippe Von Ferrari
Solo se conoce un ejemplar, y fue localizado por en 1873 por el escolar de 12 años Vernon Vaughan que dio con el revistando unas cartas de su tío. El joven filatelista, que lo mantuvo en su colección un tiempo (4), al no encontrar el sello en sus catálogos, decidió venderlo a un comerciante que se interesó por el ejemplar, comenzando así un periplo donde el flamante ejemplar ha pasado de manos en manos, por las más prestigiosas colecciones del mundo, destacando entre ellas las de,  Philippe Von Ferrari, Arthur Hind y John E. du Pont, hasta caer ahora en manos del nuevo propietario Weitzman.


Así pues, si tienes previsto viajar a Nueva York en las fechas de la exposición, no dejes pasar la ocasión de contemplar el más excepcional de los sellos del mundo, que aunque para los filatelistas todos los llegan a ser, este en cuestión tiene en él el ser considerado el sello más caro del mundo (de momento).




  1. Tendrá lugar en el Centro de Convenciones JAVITS de Nueva York y hay prevista una asistencia de cerca de 15.000 filatelistas de todo el mundo.

  1. El director de correos local E.T.E. Dalton, encargó a la firma local de Joseph Baum y William Dallas, editores de la Gaceta Oficial de Georgetown la impresión de una emisión de emergencia.

  1. Se conocen las siguientes firmas: E.T.E.D. (Dalton), E.D.W. (Wight), W.H.L. (Lortimer) y C.A.W. (Watson).

  1. Estaba adherido a un fragmento y matasellado el 4 de Abril de 1856. Tenía las iniciales firmadas E.D.W. El joven lavó y despegó el sello y lo mantuvo en su colección.