10 febrero 2024

LA FILATELIA, CIENCIA AUXILIAR DE LA HISTORIA: AQUEL BLOQUEO DE PARIS DEL SIGLO XIX.

 

Apuntes Filatélicos

EL ASEDIO A PARIS

Por José Ivars Ivars
Académico de la RAHFeHP
©Ifac Filatélico

 

París, la cosmopolita capital francesa, está siendo noticia estos días por una “asedio” que sobre ella están ejerciendo los agricultores franceses, con la intención de que con el bloqueo a la ciudad parisina, se les escuche sus, justificadas o no, reivindicaciones. Y este hecho me hace recordar que algo parecido ya sucedió allá por 1870. Lógicamente eran otros tiempos y otros motivos, pero al igual que en pleno siglo XXI, París vivió una situación de cerramiento, aunque en 1870 quienes ejercieron esa presión, ese asedio, no fueron los agricultores, sino más bien el ejército franco-prusiano.

Carta circulada de París a Suiza durante el "Asedio" de Paris. Fecha de salida 15.12.1870

Y este episodio histórico, marcó un hito tanto en la historia de la aviación, como en la historia postal, un hecho que ha dado a la filatelia uno de los capítulos más apasionantes que se conocen. Y esto nos hace ver nuevamente, que la historia postal es ciencia auxiliar de la historia, y que la una siempre ha de ir de la mano de la otra.

El 19 de septiembre de 1870, París despertaba rodeada y sitiada por un ejército que pretendía que la ciudad se rindiera, y que de no hacerlo, los parisinos ibas a sufrir las consecuencias de no poder ni entrar ni salir nadie de la ciudad, ni personas ni mercancías. Aquel día, un choche-correo que el día anterior pudo realizar su cometido de transportar la correspondencia como le era habitual, fue obligado a retroceder. Desde aquel día el correo tampoco iba a poder salir – y entrar -, de Paris, al menos por vía terrestre.

Imagen real del 1er vuelo que realizó en Globo "Neptuno"

Pero el asedio sufrido por los parisinos no iba a ser completo. Unos nuevos medios de transportes, los globos aerostáticos, inventados por los hermanos Montgolfier en 1782, fueron la solución para romper el bloqueo establecido por las tropas del Reino de Prusia. El día 23 de septiembre de 1870, surcó los cielos el primero de los muchos globos que pudieron salir de París. En esta ocasión fue el bautizado como Globo Neptuno, y ya sirvió para llevar a las afueras de París, despachos y correspondencia, con lo que París estaba de nuevo, comunicada con el exterior. Había nacido el “Correo Aéreo”.

Este primer correo aéreo – son muchos los que afirmarán que el correo aéreo no nace hasta que la aviación se hace cargo del transporte de la correspondencia -, se elevó desde la Plaza de San Pedro a las 8 de la mañana, conducido por J. Duruof, llevando en su interior hasta 125 kilogramos de despachos y correspondencia.

Se calcula que durante el tiempo que duró el asedio sobre la ciudad, fueron más de 3 millones de cartas las que salieron “volando”. Tal vez sean cifras que exceden mucho de la realidad, pero nos pueden dar una idea de la importancia que tuvo – y tiene -, la correspondencia para la sociedad, en cualquier época de la historia.

Carta especial puesta en circulación para ser transportada a bordo de los "Ballón Monte"

Pero esta peculiar forma de transporte postal, servía de ida y vuelta, y los franceses lo consiguieron embarcando en el mismo globo, una serie de palomas mensajeras que había en París, pertenecientes a un grupo de colombófilos de la ciudad, para que una vez fuera de París, pudieran transporta correspondencia hacía Paris. Lógicamente este hecho hizo que las tropas enemigas pusieran en su punto de mira tanto a los Globos Aerostáticos, como a las Palomas Mensajeras que regresaban con mensajes en sus alas y patas para la ciudad de Paris.

Muchas de estas palomas, llevaban atadas a sus cuerpos, unas primitivas cámaras fotográficas que sirvieron al gobierno francés para conocer la situación del enemigo. Con el revelado de las fotografías tomadas en su vuelo, se pudo establecer estrategias y pautas a seguir para sobrevivir a la situación. Gaspar-Félix Tournachon, alias “Nadar”, fue el fotógrafo que ideó este sistema de fotografía aérea, que tanto ayudó en temas militares.

En aquellos primeros meses de asedio, entre el 23 de septiembre de 1870 y el 28 de enero del año siguiente, fechas que duró el asedio hasta la firma del armisticio, fueron un total de 64 globos  los que salieron de la ciudad, cayendo en manos enemigas un total de 5. Las cifras que se conocen, apuntan a que fueron un total de 91 los pasajeros que sobrevolaron los cielos de París, 363 palomas mensajeras y los 3 millones de cartas con un peso total de 9.000 kg.

Filatélicamente hablando estos globos aerostáticos, son conocidos como “Ballon Monté”, y constituyen uno de los capítulos de la historia postal más significativa y a la vez menos conocida que existe. Muy pocos filatelistas se han dedicado a estudiarla en profundidad, tal vez por el elevado coste que muchas de esas piezas históricas, que han llegado a nuestros días, tienen. Los Ballon Monté, se inflaron con el gas del alumbrado de París. La situación lo requería. Y volaron tanto de día como de noche, siempre intentando evitar al enemigo, que los esperaba a las afueras de París.

Para que esta correspondencia a bordo de los globos fuese más efectiva y el servicio más eficientes, las autoridades competentes en la materia, dictaron una serie de normativas y edictos, que hicieron llegar a la población. Se editaron, tanto por parte gubernamental como por parte privada, una serie de tarjetas y cartas, limitando el peso de las mismas para una mayor cantidad de correspondencia a bordo de los globos. Y todo ese conjunto ha dado lugar a una serie de tarjetas y cartas postales, que con destinos tanto dentro de Francia como a países limítrofes, caso de Bélgica, son hoy en día piezas muy codiciadas por expertos filatelistas, tanto en materia de correo aéreo como en temática.

El primero de estos decretos que se hizo llegar a la población fue publicado el 27 de septiembre de 1870, y en él se autorizaba al envío de cartas ordinarias tanto a Francia y Argelia como al resto del mundo, siempre que la carta no excediera de 4 gramos, fijándose una tarifa para las mismas de 20 céntimos de franco.

Los agricultores franceses, esta vez han querido hacerse oír. Seguramente no tienen la misma intención que tuvo el ejército prusiano en 1870, pero muy seguro, en esta ocasión también el correo sufrirá retrasos y demoras al no poder circular la correspondencia por vía terrestre tal y como está establecido. Igual los parisinos han de volver a hacer volar los globos que tan buen resultado les dio entre 1870 y 1871.

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